IGB escribió:
ra que no tengo clara es cada cuanto hay que hacérselo.
Depende exclusivamente de cómo te moleste ver o percibir la textura de la superficie; que, a su vez, depende de qué fuerza apliques a tu pulsación, de cómo hagas los bendings y del calibre de tus cuerdas. Si los pules con frecuencia, tendrás que cambiar los trastes antes; si solo usas estropajo verde cuando cambias las cuerdas para recuperar brillo, puedes hacerlo a menudo, siempre y cuando no cambies las cuerdas cada semana. No es una labor de mantenimiento obligatoria, solo depende de tu gusto y TOC que te genere ver los trastes como espejos. Prueba primero con estropajo verde, te sorprenderá.
Lo que tiene más peligro es hidratar el diapasón con productos erróneos, con demasiada frecuencia y sin necesitarlo. Un diapasón que necesita aceite de limón te lo pide a simple vista y al tacto áspero. Si vives en una zona cálida o tienes la calefacción puesta todo el día, lo harás varias veces al año, si acaso. Si vives en un área húmeda, lo mismo una o dos, como muchísimo.
La mayoría de aceites que venden como de limón son de origen mineral y no contienen nada de limón. Los más populares entre luthieres son el Dunlop 65 y D'Andrea, mi favorito es D'andrea. No lo dejes reposar, aplica y limpia con el paño o papel absorbente en menos de treinta o cincuenta segundos. El aceite que no va al paño, va a las cuerdas, engorrinando tus dedos y tu sonido. Si el diapasón está sucio como cochinera, aplica un poco para eliminar la capa de mugre, límpiala y aplica la capa de hidratación que removerás antes de un minuto. Si la madera absorbe demasiado aceite, lo reblandecerá y hará más sensible al desgaste de los dedos y uñas.
No creo que haga falta recordar que solo se aplica aceite en maderas oscuras y de poro sin acabado, nunca en diapasones claros de arce, con o sin acabar. Dentro de los diapasones oscuros, mira bien en las especificaciones que se trate de madera real y no de material sintético que escupa el aceite. El laurel, entre otras maderas, suele teñirse para hacerlo pasar por palorrosa; no te extrañes si, tras varias aplicaciones, comienza a desteñir: el lado oscuro del aceite de limón.