Paco escribió:
Es que no es lo mismo comprar a un profesional que se dedica a eso, que intentar comprar a una banda como Judas.
Hay de todo en el rock como en el pop. Me consta que Judas no compran composiciones, pero es una práctica habitual cuando se te agota el ingenio, temporalmente o de forma permanente. Coverdale, sin ir más lejos, tiene una trayectoria de contratar músicos de usar y tirar cuando ya le han cedido las autorías. No puedes rendir siempre a tu mejor nivel cuando el contrato con la discográfica te exige un paquete de temas nuevos cada cierto tiempo; tradicionalmente, un año. Para eso existe el
negro o, dicho políticamente correcto, un autor fantasma. Alguien que escribe, cobra y el artista firma; exactamente igual que en el mundo literario: Lucía Etxebarri, Ana Rosa Quintana, Auguste Maquet y otros para Alejandro Dumas, Blasco Ibáñez y Paul Auster fueron fantasmas cuando comenzaban, Lovecraft escribió para Houdini y muchos periodistas de columna diaria delegan su responsabilidad y honestidad creativas en fantasmas, como José Luis Coll. Estuve viviendo con un doctora en literatura medieval que catalogaba la biblioteca personal de Isabel de Castilla (impresionante, reina culta) pero comenzó de jovencilla como fantasma de escritores de moda, como Vizcaíno Casas. Entró como correctora y la usó como editora en negro, le entregaba folios inconexos con textos escritos a mano para que ella los recompusiera y les diera forma legible. Sánchez Dragó, Aznar, Felipe González y cada personaje de la política o la cultura o
socialité que publica sus memorias o su opinión oportunista sobre algo de actualidad. Yo fui negro del tipo que firmaba sus editorrriales, por poco tiempo porque me daba muchísima vergüenza lo que me obligaba a decir. Como decía Cristóbal Cintas, mánager de Barricada:
"Tu jefe no escribe editoriales, emite partes de guerra".
Morricone compuso bandas sonoras cuya autoría pudo reclamar cuando ya estaba amoñecando. Armiñán contaba que fue negro de Elena Santonja. Ibáñez denunció a Bruguera para recuperar la autoría de sus personajes y, mientras llegaba el juicio, la editorial contrató dibujantes fantasma para continuar con la saga de Mortadelo y Filemón. En cine, televisión y teatro, los guiones y las adaptaciones pasan de una autoría a una firma pagada simplemente con una prolongación de contrato.
Comprar temas es algo lícito y natural, siempre y cuando se mencione la autoría real.