La gira 2025 de Radiohead no es simplemente el regreso de una banda: es el regreso de una atmósfera, de una vibración casi física que se expande desde el escenario como si cada canción fuera una onda que resuena en la memoria colectiva. El grupo vuelve con esa alquimia tan suya, donde la precisión técnica y la emoción más cruda conviven sin esfuerzo.
En directo, Thom Yorke parece cantar desde un lugar entre la vigilia y el sueño, mientras Jonny Greenwood dibuja paisajes eléctricos con una finura casi quirúrgica: capas de sintetizadores analógicos, delays modulados con una delicadeza matemática y guitarras que respiran como si tuvieran pulso propio. La sección rítmica —Colin y Phil— sostiene todo con una exactitud hipnótica, manteniendo ese equilibrio tan difícil entre lo humano y lo artificial que define su sonido desde ‘Kid A’.
La puesta en escena es una coreografía lumínica perfectamente calibrada: luces que no acompañan, sino que conversan; pantallas que no muestran, sino que susurran. Cada transición entre temas está calculada con una sensibilidad que roza lo cinematográfico: pequeñas modulaciones de tempo, respiraciones digitales, silencios que pesan lo mismo que un acorde.
Y, aun así, lo más sorprendente no es la técnica, sino la sensación de que cada canción sigue viva, mutando frente al público. ‘Paranoid Android’ suena como si se hubiese escrito ayer; ‘Everything in Its Right Place’ flota sobre un colchón de frecuencias que parecen recién descubiertas.
Radiohead demuestra que un concierto no es un ritual de nostalgia, sino un organismo en movimiento, capaz de conmover, descolocar y elevar a unos limites a los que humanos no estaríamos aun preparados.
Su gira 2025 confirma que siguen siendo un faro: una banda que no regresa para repetirse, sino para recordarnos que la música todavía puede ser arte, misterio y electricidad pura.
Si bien The Smile, puede que sea una evolución de Radiohead, en otro plano completamente distinto, desconocido e infinito.
Yo me quedo con los Radiohead de los 90s.
Incluso un álbum tremendamente ignorado y repudiado por la propia banda, como es Pablo Honey (1993), a mi me parece un buen álbum.
The Bends (1995) aún sonaba a medio camino entre el rock alternativo del primer álbum y el pop británico. No fue hasta que sacaron el OK Computer (1997) donde la banda realmente da un salto de calidad y donde empieza a crearse su propio estilo y sonido.
A partir de ahí, la banda se toma un descanso hasta el año 2000, cuando publican el Kid A, un álbum que no deja de ser una especie de "caras B" o descartes del OK Computer. Con este álbum, la banda definitivamente declara cual va a ser su sonido (mucho más electrónico, minimalista y complejo). Por cierto, un sonido y estilo bastante similar ya lo venía haciendo el grupo Eels desde mediados de los 90s. Escuchad los dos primeros álbumes de la banda (Beautiful Freak, 1996 y Electro-Shock Bues, 1998), y veréis como, en cierto modo, recuerda bastante a los trabajos de Radiohead a partir del año 2000 en adelante.
Volviendo a Radiohead y su álbum Kid A, aunque para mi está muy lejos del magnífico OK Computer, el álbum tiene algunos temas interesantes como Everything In Its Right Place, The National Anthem, How to Disappear Completely o Idioteque.
Y lo mismo ocurre con sus dos siguientes álbumes, Amnesiac (2001) y Hail to the Thief (2003). Dos trabajos con algunos temas destacables como Pyramid Song, I Might Be Wrong o Knives Out y 2+2=5, Go to Sleep o There there, respectivamente.
Y después de otro largo descanso, y siguiendo la tónica de sus anteriores trabajos, volvieron con In Rainbows (2007), The King of Limbs (2011) y A Moon Shaped Pool (2016).
A mi, todos los álbumes después del OK Computer me parecen bastante aburridos, con tan solo algunos pocos temas interesantes (para mi gusto) en cada uno de ellos. Como ya he comentado arriba, incluso el Pablo Honey, ese álbum al que tanto odio le tiene la propia banda y en particular Thom Yorke, me gusta más que cualquiera de los posteriores al OK Computer.
¿Me parece Radiohead una banda sobrevalorada? Bueno, no hay que negar que tanto de The Bends (1995) y sobre todo OK Computer (1997) son dos muy buenos álbumes y que con éste último partieron moldes. Y el Pablo Honey, a mi me parece un buen álbum. El resto de su discografía pues ni fu ni fa, la verdad. Yo en los 90s lo flipé bastante con ellos, pero luego dejé de seguirlos porque, como ya he comentado, empezaron a resultarme aburridos.
#88 No seré yo quién defienda algunas piezas de su discografía en este siglo, personalmente me cuesta escuchar álbumes suyos del tirón. Solo puntualizar un detalle: Kid A no es un álbum de descartes de OK Computer, es junto a Amnesiac, el resultado de las sesiones en las que experimentaron con la electrónica con la idea de romper en cierto modo con su estilo anterior.
Que es el siguiente post paco lucia sobrevalorado, le faltaban horas se descuidaba para sus fans 🤪
#91 Radiohead, la única banda de la historia que ha reutilizado un tema antiguo descartado xD