Me encanta este hilo! Me siento completamente identificado, me emociona leer historias tan parecidas a la mía.
Allá por los primeros noventa, a mis 16 tenía la carpeta de BUP forrada con Stratocasters, me flipaban las guitarras eléctricas, pero lo único que tenía era una española de mi tía (fue cantante de rancheras en los sesenta) y un libro de tablaturas que no sé de dónde me llegó. Mi obsesión era tocar "punteos" y la afinación de la guitarra era tan secundario como complicado para mí. Aprendí el solo de "Mustang" de los Shadows , el acorde de Mi y el de La.
Reuniendo regalo de Reyes, cumpleaños y algún ahorrillo más conseguí una Samick Strato roja que vendían en una tienda de La Vaguada por 16.000 pesetas, me acuerdo perfectamente. Me pareció lo más bonito que existía en el mundo. Aún la conservo. Hasta pasados unos meses no fui consciente que existía un aparato llamado amplificador y que era tan necesario como la guitarra (creo que a partir de ese momento añadí a la carpeta la foto de un Vibrolux).
En ese momento "montamos" un grupete con los amiguetes del cole, donde éramos 4 guitarras, un batería (que no tenía batería) y un bajista (que tampoco tenía bajo)... Llegamos a ensayar unas cuantas veces, hacíamos versiones de Guns and Roses (que increíblemente cantaba yo), de Siniestro Total e incluso componíamos (ja!) algún que otro tema. Más o menos así estuvimos un par de años, con tensiones típicas de la edad y con un conocimiento más que limitado. Uno de los componentes del grupo se sabía los acordes de misa, que aprendió de pequeñito, y con eso nos nutríamos todos. Después ya alguno empezó a ir a clase y a tomárselo un poco más en serio, pero la formación era cuanto menos, singular. Cuatro guitarras, el bajista ya tenía bajo (pero ningún conocimiento), y batería (que seguía sin batería, pero iba a comprarse una electrónica, que nunca llegó). Para las voces usábamos el segundo canal de mi ampli ROSS, una castaña de 50W a transistores que también conservo. Con trabajillos de verano y chapuzas varias, pude comprarme una Epiphone "tipo Jackson", que me costó un ojo de la cara (hoy me podría comprar una Strato americana de segunda zarpa con lo que me costó) y un pedal DOD Metal maniac, que pillé simplemente por su color amarillo chillón. Sigo conservando ambos. Aunque mi conocimiento seguía siendo deplorable, la ilusión permanecía, y mi método autodidacta seguía grabándome a fuego los errores con los que aprendía en mi dúctil cerebro adolescente. Un día llegó a un ensayo un amigo del que recibía clases con una Ibanez Jem FP (los muy cazurros de nosotros la llamamos Ibañez), que tocaba bien (si lo escucho hoy seguramente no me pareciese para tanto) y nos dejó flipando, y frustrados al mismo tiempo. Nos hizo ser conscientes de que no teníamos ni idea y llegar a eso nos parecía imposible. Esa Jem se me quedó grabada para siempre.
Pero entonces llegó la mayoría de edad, selectividad, novias, compromisos, otras aficiones, las motos, carreras, trabajos... Y las guitarras se quedaron en un cajón durante más de
18 años...

Creo que en ese tiempo abrí el estuche dos o tres veces, y no llegué a tocar más de 3 minutos...
Y después de mil avatares de la vida, volvió el runrrún de volver a tocar la guitarra, y ya en este siglo, con los medios que tenemos al alcance, me decidí a sacar la Epiphone de su estuche Cibeles, y a buscar por internet clases de guitarra. Me di cuenta de mi error de juventud; es fundamental aprender con un método y con ayuda de un profesor esto es mucho más factible. Aparte de la rutina y obligación que te creas, que me eran muy necesarias. Las ganas volvieron con la ilusión de antaño y, al igual que otro compañero que he leído en el hilo, en un viaje a los USA por trabajo, me agencié una American Standard chulísima en un pawn shop de Las Vegas. Uno de mis sueños de juventud estaba cumplido. El de las gemelas rubias californianas

todavía no, pero todo se andará
Con esa Strato se abrió el melón del GAS que ha durado unos cuantos años y del que aún no me he recuperado. Con más posibles y en aquel momento sin familia, empecé a adquirir guitarras, muchas traídas desde EEUU a precios más que interesantes (el cambio nos favorecía) en mis múltiples visitas laborales y otras compradas en territorio patrio. Muchas en este bienamado foro. Mi colección de guitarras supera mi talento con mucho, y para muchos es una aberración que un muñones como yo posea un equipo de este nivel. Pero a mí me encanta, me ha dado muchas satisfacciones ya no sólo el hecho de posserlo, si no de buscarlo, encontrarlo, comprarlo, ajustarlo... Últimamente me he desprendido de algo de material, pero en mi "rinche" sigue habiendo muchas y grandes joyas. Creo que no hay que ser pintor para poder disfrutar de un cuadro y, para mí, una guitarra de cierto nivel, es una obra de arte con la que además puedo hacer música. Por cierto, adquirí una JEM PF noventera en cuanto se me puso a tiro, y la tengo colgadita en el salón, viéndola cada día y tocándola a veces. Yo la disfruto así.
Bien armado

, mucho mejor de lo que mis escasos conocimientos musicales requerirían, me uní a un grupo de pijospunkis (nos hacíamos llamar así) cuarentones, todos con el gusanillo musical enquistado desde la adolescencia, que nunca habíamos tocado en serio en una banda, ni ensayado en un local de ensayo como Dios manda, pero que, al igual que yo, teníamos como sueño de la infancia tener nuestro propio grupo y llegar a tocar con público alguna vez. Comencé tocando la batería (sin haberla tocado nunca), para pasar a ser guitarrista al poco tiempo. Después de más de 5 años hacemos versiones desde Ramones a Twisted Sister, pasando por mis imprescindibles Siniestro, y algún que otro tema propio con más gracia que arte.

Somos todos malísmos, pero nos divertimos muchísmo y nuestra tarde semanal en el local nos ha servido para sellar cada semana con un buenísimo rato entre amiguetes. La pandemia nos tiene en dique seco por aquello de la movilidad interterritorial
Simultáneamente me uní a una banda mucho más seria, donde los componentes son de un nivel muchísmo más alto, con mucha más experiencia e infinitamente más talentosos que yo. Pero que, con esfuerzo y dedicación, he conseguido no desentonar demasiado y aprender un montón. Tocamos covers de todo tipo de blues y rock, algunos más complicados que otros, pero la verdad es que sonamos bastante bien. Hemos hecho algún "bolillo" antes de este rollo y continuamos introduciendo temas en el repertorio con la intención de hacer bolos más serios en cuanto se pueda. Sobre todo seguir entreteniéndonos una tarde semanal, partiendo la semana laboral y haciéndome la vida más feliz
Sigo yendo a clase cada semana, sigo practicando lo que el trabajo y la familia me permite, y sigo ensayando con mi banda. Me arrepiento de haber dejado todos esos años la guitarra olvidada, porque a estas edades aprender cuesta mucho más, pero era lo que tocaba en ese momento. Si miro hacia atrás, tampoco ha sido tan malo!
Disculpad el ladrillo, pero tenía que contar mi historia aquí