ferthunder escribió:
haya tardado tres meses para reunir 2 euros para el billete del metro?
Compa, Si te fijas, el video tiene muchos recortes, yo no me extiendo en el tema para no dar datos personales.
Por supuesto es una cuestión de prioridades... No es que no haya dos euros, es que hasta esos dos euros tienen que priorizarse. Y ahí está el Quid de la cuestión ¿te resulta raro? pues imagina la situación.
Si en casa entrasen (por poner ejemplo) 400 euros y de gastos fijos se fuesen del tirón 250 pavos ¿cuanto te va a costar la luz este mes? ¿el agua es cada dos meses? ¿la bombona se está acabando? ¿me aguantarán estos zapatos un mes más? ¿ahora que viene, navidad? Termina una cuatrimestral ¿me pedirán comprar nuevos apuntes? comer comemos, pero todo lo demás hay que pensarlo antes de gastar un euro. y el chaval tiene una novieta, y habrá que salir a dar un paseo alguna tarde, ella le regaló las ultimas cuerdas...
Hay gente que ante mis comentarios en el video solo han tenido "frente" para decir.. bueno si la familia está tan mal ¿por qué no hace algo productivo en lugar de tocar la guitarra? ¿no tienen dinero y le compra una guitarra al niño? que esto es como decir que alguien no es capaz de andar y masticar chicle...
Yo no respondí pero pensé ¿tú que sabes lo que está haciendo el chaval?¿cuanto le costó ahorrar a esa madre para comprar esa guitarra a su hijo, de cuantas cosas se privó? con esta historia solo hemos mirado a través de una cerradura que nos deja ver lo que vemos, no doy, ni puedo darla, una visión amplia de los problemas de una familia sin recursos. por eso pedí que imaginarais la situación de carencia de muchas familias. ¿no se están muriendo de hambre? no, pero hay pobres de solemnidad que no mueren de hambre. ¿que sabeis de sus ansias, de sus anhelos, de sus frustraciones, de sus desánimos, de sus miedos, de sus incertidumbres? ¿esos no producen dolor?
Y volvemos al quid de la cuestión ¿por qué nos es tan invisible el dolor ajeno? Yo lo sé, porque para nosotros estas situaciones (gracias a dios) son inimaginables. Por eso nos pasan desapercibidas, porque no intuímos que existan, y aunque sospechamos su existencia, no la concebimos. Hemos vivido sin carencias (por suerte). Seguramente sin lujos ni caprichos, pero sin carencias.