Guitarrerosuperstrat escribió:
podría opinar, pero no me apetece.
A mí tampoco, no resulta convincente ese catálogo de actitudes (tan esquemático y seguramente periclitado) cuando me he referido a añadidos tenidos como ideología cuando son creencias, o, peor, estandartes.
El recurso constante a los niños obreros, me crispa más por lo poco que se consigue en la práctica para que esos niños dejen de ser niños (o sus mayores esclavos). No voy a rebajar a lo inútil que se tenga conciencia y que esa sensibilidad cobre crédito en la sociedad (que habría que ver en qué capas o segmentos); pero estoy harto de comprobar que en muchos casos se queda en un corriente, que más que de pensamiento, es de pose, algo tan de la izquierda y centro-izquierda occidental.
Me parece traído por los pelos contraponer un producto fabricado en un país con sindicatos como EEUU a otro en un país donde prima la competitividad respecto a los derechos, sobre todo porque el mundo es muy desigual.
No obstante, me parece lícito el fondo y la forma de la reclamación, eso lo tengo claro, casa cual puede elegir. Eso sí, hay mucho de insincero y de boquilla en muchos de esos concienciados por el Cacao o los niños.
Ojalá no fuera de boquilla porque nos estamos sometiendo cada vez más y más sin protestar a los designios de las oligarquías.
Por eso nunca seré progresista, porque el progreso no es sino un apriorismo, que no una utopía. Y porque últimamente veo más regreso que progreso, si aceptamos como progreso el avance constante hacia lo humanista, justo y civilizado.
Guitarrerosuperstrat escribió:
podría opinar, pero no me apetece.
A mí tampoco, no resulta convincente ese catálogo de actitudes (tan esquemático y seguramente periclitado) cuando me he referido a añadidos tenidos como ideología cuando son creencias, o, peor, estandartes.
El recurso constante a los niños obreros, me crispa más por lo poco que se consigue en la práctica para que esos niños dejen de ser niños (o sus mayores esclavos). No voy a rebajar a lo inútil que se tenga conciencia y que esa sensibilidad cobre crédito en la sociedad (que habría que ver en qué capas o segmentos); pero estoy harto de comprobar que en muchos casos se queda en un corriente, que más que de pensamiento, es de pose, algo tan de la izquierda y centro-izquierda occidental.
Me parece traído por los pelos contraponer un producto fabricado en un país con sindicatos como EEUU a otro en un país donde prima la competitividad respecto a los derechos, sobre todo porque el mundo es muy desigual.
No obstante, me parece lícito el fondo y la forma de la reclamación, eso lo tengo claro, casa cual puede elegir. Eso sí, hay mucho de insincero y de boquilla en muchos de esos concienciados por el Cacao o los niños.
Ojalá no fuera de boquilla porque nos estamos sometiendo cada vez más y más sin protestar a los designios de las oligarquías.
Por eso nunca seré progresista, porque el progreso no es sino un apriorismo, que no una utopía. Y porque últimamente veo más regreso que progreso, si aceptamos como progreso el avance constante hacia lo humanista, justo y civilizado.