¡Bolos de verano con Mackie! Cuéntanos tu anécdota y gana un equipo Mackie

Ethenmar
por hace 7 horas
Corría el año 2005, más o menos, cuando nos invitaron a tocar en un festival de metal extremo en Guadalajara. Como éramos un trío y tampoco estábamos para grandes lujos logísticos, cargamos los instrumentos en el Ford Focus de la mujer del bajista y salimos temprano para aprovechar el día.

No voy a entrar demasiado en detalles en lo que hicimos antes de la prueba de sonido, pero basta decir que llegamos a la sala con una alegría etílica bastante respetable.

La anécdota viene ahora.

Estábamos en el camerino compartiendo espacio con una banda que tocaba antes que nosotros. Eran la definición exacta de “trve black metal de los fiordos del Manzanares”: tachas hasta en sitios imposibles, caras y brazos pintados, botas que podían derribar una puerta medieval y una actitud de absoluto odio hacia toda la humanidad.

En un momento dado, uno de ellos abrió lentamente una mochila negra, perfectamente a juego con sus botas de combate. Todos esperábamos algo acorde al personaje: una cadena, un cuchillo ritual, una calavera de cabra… yo qué sé.

Pero no.

El tipo sacó una bolsa enorme de chucherías rosas, la abrió con total naturalidad y se la ofreció a nuestro batería.

Mi batería, que tenía la sensibilidad diplomática de un ladrillo, lo miró completamente desconcertado y soltó:

—¿Tú no tienes vergüenza de ir por ahí haciéndote el duro y comiendo cositas rosas? Anda, toma.

Y acto seguido le ofreció una botella de whisky.

El blacker cogió la botella con solemnidad, desenroscó el tapón, llenó apenas un culín, tipo chupito de comunión, y se lo bebió despacito.

Error.

Nuestro batería lo miró casi ofendido, le arrebató la botella de las manos y dijo:

—Anda, dame, que yo te enseño.

Y, como buen profesor, se bebió directamente dos dedos largos de whisky de un trago.

No hace falta decir que el camerino entero estalló en carcajadas.

El festival estuvo bastante bien, la verdad.

Y al terminar nos fuimos de fiesta. A nuestro batería casi le pegan porque unos chavales lo confundieron con Melendi.

Pero esa ya es otra historia.
1 respuesta directa
Adrián
por hace 7 horas
Una de las bandas que tuve se llamaba ¡Qué Desilusión!, como el tema de Leño. En su día nos movimos bastante, aunque los saraos a los que íbamos estaban organizados mayormente por gente con muchas ganas, pero con muy poca idea de montar eventos. En una de estas, en Córgomo, un pueblo de la comarca de Valdeorras (Ourense), al llegar en la furgoneta nos trajeron unos chorizos, unas barras de pan y unas latas de cerveza, aparte de pagarnos antes de tocar, y pensamos: "joder, que bien montado está esto". 
Todo iba muy bien hasta que intentamos llegar al escenario. La furgoneta no pasaba entre las barras y el tiro-pichón. Negocia tú con el feriante para mover el remolque... Después de unos cuantos "palabros" y el no-entendimiento salieron dos tíos de la organización (con los que no querrías tener problemas) ¡y movieron el tiro-pichón como quien coge una bolsa de la compra! 
EBR
por hace 7 horas
#73   A mí me confundió con Robben Ford un segurata del Moscardó en el concierto que abrió para Johnny Winter. Salía con las cámaras del foso y el tipo se empeñó en acompañarme hasta el hotel. La verdad es que nos parecíamos bastante por aquella época y los dos íbamos de negro y con coleta larga. 
Emperoff
por hace 7 horas
Son muchos años de verbeneo ya, y eso te da para escribir un libro. 

La primera que me viene a la cabeza fue hace unos años, en el momento de presentar a la banda. Nuestro teclista (que ya tiene una edad pero está hecho un toro), vemos como al nombrarlo se lanza en plancha desde el teclado y cae a plomo en el centro del escenario. Por lo visto era algún tipo de "stunt" de gimnasio, pero con tan mala pata (literal) que tropezó con un flightcase en el momento del salto y al caer se fisuró 3 costillas.

Desde entonces se le han quitado las ganas de hacer el ninja :meparto:
baratijas
por hace 6 horas
En un bolo, de un concurso veraniego de bandas, el día que participamos nosotros no había escenario, así que decidimos tocar encima del remolque del camión que traía el equipo de sonido, por cierto un equipo de sonido bastante precario, todo esto en la terraza de un bar, el remolque tenia la amortiguación fatal los amplis se movían a nada que dieras un bote, la bateria la tuvieron que amarrar con cinchas, no había monitores para el cantante, etc... el publico era la clientela habitual del bar, jubilados jugando al domino y con el cachondeo de que tocáramos de Manolo Escobar... a una banda de Hard Rock. La verdad es que estuvo divertido el bolo .
Nuevo post

Regístrate o para poder postear en este hilo