Con todo mi amor por la música contemporánea, y mi adoración perpétua por mi Mesías particular, Toru Takemitsu, voy a romper una lanza por músicas más antiguas y medievales, echando un capote a Miguel!
Oswald Von Wolkenstein.
Este personaje fue tremendo. Digno de una película o novela.
Cosmopolita cuando aún no se había inventado ni el término, recorrió gran parte del mundo conocido llegando a dominar 12 lenguas.
Actuó de embajador y representante diplomático para una colección variopinta de poderosos, fue guerrero, escribió poesía, cantaba, tocaba algunos instrumentos, fue Caballero del Santo Sepulcro, de la Orden del Dragon, participó en la conquista de Ceuta, y finalmente musicó sus propios poemas, con una temática que si bien incluia a Dios, también cosas tan inusuales como el sexo o la descripción de sus viajes.
Parece que escribió todas las canciones que tenía en la cabeza del tirón, una de esas tardes que no tendría nada que hacer el hombre.
Realmente no se sabe nada de cómo sonaba la música anterior al año 1500, como indica Harnoncourt en "El diálogo musical", libro que estoy leyendo en estos momentos (y totalmente recomendable !!!! -lo suelen tener en las bibliotecas). Solo podemos imaginar con mayor o menor fortuna su sonido, sus carácterísticas.
Sea como sea, si uno se para ante música como la de Oswald...ya hay tantísimo, tanto con lo que sorprenderse, disfrutar, extraer, aprender, incluso imaginar y experimentar, solo con una pequeñísima parte del legado musical. Ahora empieza a pensar en Hildegard von Bingen, Landini, Tallis, Guerrero, Dowland.. hasta llegar a Bach. Y luego piensa en lo que hay después de Bach!
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Miguel, muy bien traida toda la referencia gaélica. Mejor nos hubiera ido con esos reyes gaélicos de tradición céltica (conectados con las artes y las ciencias naturales) o con cortes del estilo de León (las más antiguas del mundo)
No se si lo sabes, pero aunque la antigua lengua extremeña acabó de desaparecer con la implantación de un plan nacional de educación no se qué año, todavía pervive "la fala" en dos pueblos, con una salud de hierro. Es una suerte de gallego-leonés antiguo.
Si puedes ir a San Martin de Trevejo, alucinarás. Además es un pueblo precioso.