Stratocasters' dilema: lo funcional no es lo más bello

Starivok
por hace 12 horas
Lo primero: no todo juicio estético es un error… pero casi siempre es una posición. Y ahí está la clave.

Cuando Timothée Chalamet con quien te puedo comparar ahora, opina sobre el ballet y la opera calificándolos como artes que "ya no le importan a nadie"  no está describiendo una verdad universal, sino revelando el lugar simbólico desde donde mira: su generación, su sensibilidad contemporánea, su relación con la tradición. El problema no es que hable, sino que muchos esperan que lo haga desde un canon que no necesariamente le pertenece.

Con la Fender Stratocaster ( Ariel Pozzo describe su llegada como una especie de plato volador en los años 50s , ahora tendría que buscar el video para encontrar las palabras exactas) ocurre algo casi idéntico, pero en clave material. Hay quienes ven en sus “cuernos” una aberración visual, una especie de gesto caprichoso. Sin embargo, esa forma que en su momento fue radical responde a una lógica ergonómica, industrial y hasta poética dentro del diseño moderno. Lo que para uno es “feo”, para otro es equilibrio, identidad, historia encarnada en madera.

Aquí aparece una tensión interesante: confundimos gusto con verdad.

El ballet clásico, heredero de siglos de disciplina formal, puede parecer rígido o distante a ojos contemporáneos; la Stratocaster, con su silueta asimétrica, puede parecer extraña a quien espera la simetría de una guitarra más “tradicional”. Pero en ambos casos, lo que se está juzgando no es solo el objeto, sino el sistema de valores que lo sostiene.

Hay una especie de miopía contextual cuando se critica algo sin reconocer su genealogía. El ballet no es solo danza: es historia, cuerpo disciplinado, lenguaje codificado. La Stratocaster no es solo forma: es el resultado de una revolución sonora y cultural.

Dicho de otra manera —y llevándolo a un plano más filosófico—: cada objeto estético es una respuesta a una pregunta que quizá ya no estamos formulando. Entonces, cuando alguien lo juzga desde otra pregunta, inevitablemente lo encuentra insuficiente o extraño.

Por eso, más que “tener razón”, lo interesante es ubicar el punto de observación:

¿Desde qué tradición habla quien critica?
¿Qué espera encontrar?
¿Qué códigos reconoce… y cuáles no?

Entender eso no obliga a que te guste el ballet ni a que ames la Stratocaster. Pero sí te permite ver que, muchas veces, el desacuerdo no está en el objeto, sino en el marco desde el cual se lo interpreta.

Y ahí, curiosamente, la crítica deja de ser un ataque… y pasa a ser un síntoma.
2 respuestas directas
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Tomás
por hace 3 horas
A mí me gusta.
Buzz.
por hace 2 horas
#25 Además que Chalamet va un poco perdido, en cuanto a la ópera el núcleo duro sigue siendo gente abonada y de cierta edad, pero se ha demostrado que cuando hay políticas activas de precios y programación, los teatros se llenan de gente joven (París, Sidney, etc) y en general, ha subido la afluencia de gente con menos edad, aunque no se suelen abonar (seguramente por los precios). El otro día leía que en Madrid los jóvenes parece que se están aficionando a la música clásica, no se si será verdad porque no vivo allí.

Buena reflexión.
1 respuesta directa
Malapersona
por hace 1 hora
#22   :enamorado:
Paco
por hace 57 minutos
Buzz. escribió:
El otro día leía que en Madrid los jóvenes parece que se están aficionando a la música clásica, no se si será verdad porque no vivo allí.

Yo voy a unos cuantos conciertos de música clásica al cabo del año, cada año... y creo que no.
Mis padres han estado abonados décadas, y desde niño acompañaba a mi padre a fácilmente la mitad de los conciertos del Auditorio.

Siempre ha habido una parte muy marginal de las generaciones jóvenes con afición por la música clásica. Siempre. Por el simple hecho de que los conservatorios están llenos de gente joven, todos los jóvenes, y quienes llevan allí mas tiempo y se lo toman en serio pues ya no lo hacen porque sus padres le apuntaron de niño, lo hace por sí mismo. Y son unos cuantos. Lo que no tienen son 500€ para comprar un abono anual, pero mete la nariz en los conciertos que puede.

Pero bueno, la música clásica, o la ópera, es un poco como los conciertos de AC/DC. Aficionados de verdad sólo son un 20% del público.
Buzz.
Tetra_Brik
por hace 12 minutos
Para mí, y hablando únicamente del tema estético, me parecen unas guitarras muy bonitas cuando las ves en la tienda o cuando las tienes en las manos, pero al colgártelas no quedan muy bien. Con esa escala larga de 25,5" las veo como muy alargadas y cuerpo estrecho, no sé... Con las SG me pasa que veo un cuerpo muy pequeño. Para mí, las más estéticas tocadas de pié, son las LP, las semi hollow y según que modelo de tele 
Perrygoround
por hace 10 minutos
Curioso, yo no relaciono las stratocasters con el heavy metal, sino con el pop, el funk, el rock clásico y la psicodelia.
Con el heavy relaciono las guitarras picudas y offsets: explorers, flying Vs, Deans... incluso gibson SGs y LPs.
Que luego seguro que hay mil guitarristas de Heavy que usan Strats, pero no es lo primero que me viene a la mente. De entrada, al tener pastillas de poca salida, ya se empieza a hacer difícil sacar el nivel de distorsión adecuado con los amplis clásicos...
Pedro
por hace 4 minutos
#25   interesante aporte. Pero la belleza, que es un concepto que nació con la civilización helena, no estaba asociada a la funcionalidad. Estaba sustentada wn unas leyes de conposicion y armonia totalmente independientes de la funcionalidad de cualquier objeto.
Una stratocaster esta lejos de ser una composición equilibrada y armónica en su forma.
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