#3349 En la casa de Madrid, estuve veinte años con un casero atípico. Había sido amante de mi hermano y era un encanto. Mi mujer y yo le pagábamos cada mes y él nos invitaba a cenar cada semana; era una relación peculiar porque me conocía desde niño y era como mi tío.
Ya mayor, su primo, un buitre del sector inmobiliario, vendió la finca a un fondo de inversión británico y los vecinos tuvimos que levantar el vuelo.
Como siempre, destacan solo los malos, dejando mala fama al resto.
Ya mayor, su primo, un buitre del sector inmobiliario, vendió la finca a un fondo de inversión británico y los vecinos tuvimos que levantar el vuelo.
Como siempre, destacan solo los malos, dejando mala fama al resto.
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