#229 es que son guitarras muy bien hechas, no me extraña. Lo que pasa es que impacta en el cerebelo primitivo reptiliano de los humanos porque estamos imbuidos del diseño clásico.
A mi no me va nada que lleve Floyd, lo que no me impide reconocer un conjunto de cosas diseñadas y ensambladas a gran nivel.
#230 la única Gibson que he tenido en mi vida que no tenías que afinar en una semana. Y eso dándole al Floyd a tope.
#231 Por eso te lo digo, Andoni, que a mi no me gusta el Floyd porque me retrotrae a pesadillas adolescentes, no me gusta fisicamente, y es un palo malayo cambiar cuerdas, mantenerlo, ajustarlo, etc., pero esa guitarra es una brutalidad en su conjunto, me parece una guitarra de una performance extrema.
Recuerdo la primera vez que pisé Catalunya. Fui a visitar a una amiga. Llegué a Sants en tren, allí me esperaba ella, y tuvimos que coger el Rodalies hasta un pueblo que se llama Centelles, cerca de Vic. Para cuando llegamos era la hora de comer, y mi amiga me invitó a un menú en un bar. Cuando me tocó elegir platos, vi judías a la catalana, y me dije, coño, eso será lo típico de aquí, vamos a probarlo. Resultaron ser unas judías blancas cocidas con una loncha de panceta y media butifarra encima. Cutre hasta decir basta. Esa fue mi experiencia. Maestros del engaño, otro plato típico que tienen son buñuelos rellenos de aire. Muaha.
Quien quiere comer bien y en cantidad sabe que mejor se va al cantábrico, Euzkadi y Asturias. Por favor.
En Catalunya comer bien a un precio razonable se está haciendo cada vez más complicado, pero comer todo lo bien que quieras es tan fácil como salir a la calle y caminar un poco.. aunque yo tengo todos los unicornios localizados. El día que nos juntemos unos elegidos, me sos vais a caer de espaldas si aceptárais alguna recomendación.
En España, de hecho, se come bien prácticamente en todos lados. El mejor arroz de mi vida lo he comido en Madrid, por ejemplo (em sap greu pels valencians, que obviament en general ho feu de collons i em quedo curt), pero tienes Málaga, Cádiz, Extremadura, Asturias, León (hosti el cocido maragato, ojo), etc, etc. En Trujillo tienes (o tenias, ahora no lo se) La Troya, un espectáculo de manjares tradicionales a la mesa sin parar, ya solo entras y te reciben tortillas de patatas, y de caro no tenía nada.