#205 Comencé siguiendo tus participaciones por las risas; no a tu costa, sino por la virulencia de las respuestas sin argumentar del bando tiesista. Tuve dinero, ahora soy tiesista, sector lonchafinista. Como dice Paco —y tú, pero en un uno por ciento menos que él—, la mayoría de las guitarras de más de dos mil euros suelen ser mejores que las de trescientos o, incluso, mil; vista la subida de precios
in crescendo. Estamos confundiendo la calidad de sonido de la guitarra con su duración temporal. Aquí, opino humildemente, como antiguo vendedor y luthier. Puedes lograr que una guitarra barata (término ambiguo), suene de modo aceptable para grabar, tocar en tu casa, en el local o en directo, pero la duda siempre revoloteará sobre tu cabeza acerca de cuánto durará físicamente antes de que te deje tirado en medio de una actuación o cuando abras el estuche después de diez días de traqueteo en furgoneta. Solo con los acabados de Harley Benton de las series inferiores a trescientos euros, ya tienes asegurados serios problemas estéticos con las tapas traseras y barniz saltando en cachicos. La electrónica es una mierda y hay que cambiarla, que poca gente lo hace porque, como suena de fábrica, para qué andar metiendo veinte euros más; los potenciómetros fallarán mucho antes que unos de tres euros.
Algo que se ha pasado de refilón, pero es decisivo: el patrocinio. Con los artistas de caché, el patrocinio de los instrumentos pasa, incluso, por el mánager. No te van a dejar asomar con una Harley Benton o una Fame porque afecta a la reputación de la estrella por mera asociación visual de marca considerada "cutre", según los cánones de la percepción del público. Fender, Yamaha y Gibson están detrás para que se firmen contratos de patrocinio en exclusiva con ellos.
El caso que expones, Logan3, es cierto como la vida misma: el proceso de fichaje de músico de acompañamiento te va a tirar como no lleves alguna marca reconocida como "profesional". Recuerdo cuando Tibu, recién desertado del heavy patrio, regresó del cribado de músicos para Tino Casal quejándose y cagándose en lo más sagrado porque, de toda la fila de aspirantes con formación sólida y reputada experiencia en directo, seleccionaron a los Vinnie Vincent que se habían presentado con sus mejores lentejuelas, peinado, maquillaje, actitud de pose y guitarras de marca molona del momento (Fernandes, Hamer, Schecter). Buscaban clones de Steve Stevens. Aprendió rápido y se mimetizó en popero ochentero de un día para otro, en todo su derecho para ganarse el pan.
El prejuicio existe, pero yo mismo tiraría a cualquier músico que no llevase un instrumento confiable a priori. Yo, porque conozco lo que hay detrás del timo Fender y Gibson, me aseguraría de qué trastos me traen al proyecto; pero, por experiencia, consideraría que alguien que no aporta equipo de un nivel alto no apuesta por su supervivencia en una gira. También os digo que, en cuanto aparezcan las marcas con el talonario en la mano, los músicos tocarán con lo que se les diga. Se trata de pragmatismo puro y duro, tocar en tu sofá y en una gira con más de sesenta bolos grandes con un nombre en el que se ha invertido muchos dineros son cositas muy distintas.
Y, tomando las palabras de
@contrabajo , los músicos de clásica y jazz no pueden escoger entre instrumentos de dos mil quinientos euros y cinco mil porque sus juguetes cuestan el doble hasta el infinito y más allá.
La perspectiva detrás del mostrador es distinta y más completa que desde el lado del cliente, no es cosa menor.