Electrocuciones: la primera en 1988 en un acto de la asamblea de jóvenes de Éibar; se decide hacer el concierto al aire libre, cosa bien salida que en Euskadi tiene un 70% de posibilidades de que termine en diluvio…
Cuando nos toca salir a tocar estaba lloviendo a mares y entraba el agua en el escenario, protegido por una pequeña carpa. Al ir a hacer el primer coro noto un calambrazo brutal… hay que hacer notar que tocaba con un ampli Tenoxy sin toma de tierra. Se para el concierto, el resto de la banda me dicen si puedo tocar y les digo que si, dejo la guitarra y me acerco a una pancarta enorme de plástico que había de los presos políticos, la arrancó y la estiramos en el suelo que parecía un pantano para que los que llevamos instrumentos eléctricos no muriésemos electrocutados…
Si las miradas matasen esa noche habríamos muerto, arrancar y tirar al suelo una pancarta política en esa época era poco menos que un sacrilegio, pero no hubo más incidentes eléctricos ni con los lugareños después…
La segunda tocando a principios de los ‘90s en el Gaztetxe de Aginaga, en un momento los dos guitarras decidimos hacer un “Blue Oyster Cult” y frotar ambas guitarras, para hacer una escandalosa de ruido y acoples en plan final espectacular, menudos chispazos salieron, jajajaja!!!
Moraleja: amiguitos, la electricidad es tu enemiga y te quiere matar…
Un saludo.
Arturo
Cuando nos toca salir a tocar estaba lloviendo a mares y entraba el agua en el escenario, protegido por una pequeña carpa. Al ir a hacer el primer coro noto un calambrazo brutal… hay que hacer notar que tocaba con un ampli Tenoxy sin toma de tierra. Se para el concierto, el resto de la banda me dicen si puedo tocar y les digo que si, dejo la guitarra y me acerco a una pancarta enorme de plástico que había de los presos políticos, la arrancó y la estiramos en el suelo que parecía un pantano para que los que llevamos instrumentos eléctricos no muriésemos electrocutados…
Si las miradas matasen esa noche habríamos muerto, arrancar y tirar al suelo una pancarta política en esa época era poco menos que un sacrilegio, pero no hubo más incidentes eléctricos ni con los lugareños después…
La segunda tocando a principios de los ‘90s en el Gaztetxe de Aginaga, en un momento los dos guitarras decidimos hacer un “Blue Oyster Cult” y frotar ambas guitarras, para hacer una escandalosa de ruido y acoples en plan final espectacular, menudos chispazos salieron, jajajaja!!!
Moraleja: amiguitos, la electricidad es tu enemiga y te quiere matar…
Un saludo.
Arturo
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). Esto fue allí. De estos camiones-escenario que parecen un puto "Transformer". Era tan alto que acojonaba. Como una atracción de feria de pueblo, tu la ves muy vistosa pero por dentro sabes que la seguridad brilla por su ausencia. Estábamos tocando y todo muy bien, lo que no sabíamos era que la escalera que unía el escenario con el suelo para bajar se había roto, en concreto el último peldaño que unía el escenario. Como estábamos tocando ningún miembro del grupo sabía nada. A todo esto al "Ingeniero Pérez" de turno dueño del camión no se le ocurre otra cosa que poner cinta aislante negra del mismo color que la escalera y en el mismo sitio que el hueco que dejó el peldaño (gran idea). Total, termina el bolo (quedaba el bis) y como la escalera estaba en mi lado del escenario bajo yo primero. Entre que estaba oscuro y aunque el backliner me iluminó la escalera como vi peldaño pues pisé... Por aquel entonces estaba bastante fino y me colé literalmente por el hueco, con la suerte de que llevaba una Les Paul Junior de luthier de una caoba bastante recia que hizo de tope. Me quedé con las piernas colgando literal y la Les Paul como única sujeción, como cuando les cede el hielo a los alpinistas. No sabría decir a cuánto pero estaba alto de cojones, si me llego a caer una pierna me parto en el mejor de los casos. La Les Paul se hizo dos buenos picotazos pero no se desafinó un pelo