Review de Martin OM28-VR 1998

Zeke1
#37 por Zeke1 hace 1 semana
Respecto a Martin y su modelo de negocio, estaría bien dividir a los fabricantes de guitarras en varios grupos, y no tiene que ver con el uso o no de CNC aunque, efectivamente, favorece la gestión comercial de un recurso llamado “tiempo”:

1. Factorías de producción
2. Pequeñas fábricas
3. Talleres pequeños
4. Constructores individuales

Martin, Taylor, Gibson o Fender, en sus divisiones comerciales generalistas, (porque otra cosa muy diferente es la CS de Martin o R-Taylor) pertenecen básicamente al primer grupo. La diferencia respecto a las siguientes categorías no debería enfocarse en el grado de mecanización o en si los trabajadores trabajan en un banco o en una cadena de producción, que lo único que da es una pista, sino en el objetivo comercial. La filosofía de estos fabricantes es intentar poner en el mercado el mayor número de guitarras posible, abarcando un público objetivo cuanto más heterogéneo, mejor. Eso realmente implica dos cosas, la primera es una necesidad real de tener un grado de mecanización alto (CNC, cadena de montaje sincronizada, etc.), con bastante personal muy especializado en tareas muy determinadas, que no tienen por qué tener una visión global del instrumento que saldrá de fábrica. El cuello de botella está en una decisión empresarial muy importante: ¿cuál será la exigencia del control de calidad final? Si sacas muchos instrumentos, pero están hechos a mano, y tu exigencia es alta, tirarás muchas guitarras a la fogata para calentar la fábrica, y no cumplirás tu objetivo de poner suficientes unidades en el mercado; ahí es donde entra la necesidad de mecanización: un hombre nunca, y afirmo que nunca, podrá tener la precisión de una CNC que por ejemplo, para metal y en aplicaciones militares, tiene tolerancias de micras o décimas de milímetro siendo generosos. Pero trabajar con madera no es sumar 2+2, porque con madera el resultado puede ser 0 o 5, por muy bien que una máquina te haya cortado un mástil o un cuerpo: eso implica cierto grado de trabajo manual de ajuste, de verificar si la pieza cumple un estándar de calidad en cuanto a tono, respuesta, etc., y ahí encontramos la diferencia entre una fábrica china que hace Harley Benton y Martin: el número de guitarras que, tras salir de la cadena, sirven de leños para fuego donde, en el primer caso, los chinos pasan bastante más frío. Eso sí, existe cierto margen de tolerancia también en Martin y en estas divisiones generalistas porque, si no, sería imposible cumplir el objetivo de producción. Esto nos lleva a otro grupo.

Collings o Santa Cruz son pequeñas fábricas que, además, en virtud de la demanda de sus instrumentos, tengo la sensación de que podrían tener en mente pasar a la categoría anterior (se me viene a la cabeza los últimos movimientos de Lowden para hacer guitarras de bajo coste al estilo de las Sigma de Martin). Aunque se publicitan como “hand made”, no es posible superar así el más de un millar de guitarras anuales puestas en circulación. Bill Collings, por ejemplo, fue constructor a tiempo parcial mientras lo compaginaba con su trabajo. En 1987 conoció a George Gruhn, que coleccionaba y vendía guitarras, y decidió hacerle un encargo de 25 instrumentos que hizo crecer la fama de Bill Collings; poco tiempo después, tuvo que contratar a un ayudante porque la demanda iba en aumento. En ese punto de crecimiento exponencial, cuando ves que puedes vender más de 1000 guitarras al año, siempre tienes que reconsiderar el modelo de negocio: adaptar el precio de tus instrumentos a la nueva demanda subiendo el precio de los mismos sin incrementar la producción, o mantener el precio y optimizar el tiempo y recursos de producción para poder poner todas esas unidades en el mercado. Las dos compañías citadas anteriormente optaron en un momento dado por lo segundo, montando una fábrica pequeña y un número discreto pero significativo de empleados. En este punto, el titular de la marca, empieza a tener más peso en las decisiones comerciales que en la fabricación de los instrumentos: y eso se nota.

Como talleres pequeños actuales me vienen a la cabeza Huss& Dalton, Bourgeois o Bottom. Hoy día también suelen tener elementos no manuales, además de unas pocas tareas repartidas (por ejemplo, siempre suele haber una persona dedicada en exclusiva a la cabina de acabado, o al ajuste final del instrumento). Es aquí donde, personalmente, creo que entramos en el mercado boutique. Lo que sucede con estas marcas es que, a pesar de que muchas emulan instrumentos pre war, tienen su propio sello y sonido, incluso en algunos casos encuentras mástiles atornillados como en las Collings que poco tienen que ver con los conceptos que tenían las Martin replicadas, o bien es común el uso de alma en los mástiles o anchos de diapasón más modernos. Todo ello puede gustarte o no, es decir: tienes una guitarra muy bien construida, con muy buenas maderas, con una atención a cada pieza y un control de calidad excepcional, eso sí: tienes que ver si su sonido te encaja (a mí me pasa con las Collings citadas anteriormente: no son para mí, reconociendo que son instrumentos excepcionales en todos los sentidos).

Por último, encontramos esos guitarreros, o lutieres, o constructores (a mí me gusta guitarrero, qué le vamos a hacer) con producciones cortísimas como Henderson, Merrill etc. A esos les pides una Martin Pre War y te hacen un clon y, si algo falla, lo hacen astillas y te construyen otro. Con esta gente lo mejor es tener contacto presencial, porque es interesantísimo seguir su trabajo en el taller (se me viene a la cabeza Fernando Jaén es España hablando de guitarras de Jazz) e, incluso, ir modificando el proyecto según va plasmándose para adaptarse al gusto del cliente. Eso se paga, y muy caro, sobre todo, si el constructor tiene cierto renombre.

Las serie Vintage, (en menor medida la Authentic o Golden Era, más exclusivas), pertenecería realmente a la segunda categoría de la clasificación, y su calidad es la que cabría esperar de ello. Por eso son las mejores Martin que un bolsillo mortal puede pagar y, el salto de calidad respecto a modelos más estandarizados dentro de la fábrica, se nota.
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Manuel
#38 por Manuel hace 1 semana
Voy a aprovechar la ocasión que brindas introduciendo a un constructor muy afamado entre los guitarreros, Ervin Somogyi.
Hace poco trajeron a una tienda de guitarras londinense, que maneja casi exclusivamente marcas de gamas muy altas, dos guitarras suyas, ambas sobre los 35.000 € de precio.
Se han vendido en cuestión de días.

Aquí un par de videos:




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Zeke1
#39 por Zeke1 hace 7 dias
El caso de Somogyi es el clásico del guitarrero que no tiene en mente poner en circulación más de una docena de guitarras al año, hay menos de 500 desde que empezó en los setenta: habiendo suficiente demanda, sube el precio hasta esos niveles... porque sabe que hay quien las comprará (y las cosas cuestan aquello que alguien está dispuesto a pagar por ellas). De sus dos libros -al menos que yo conozca- tengo uno, el The Responsive Guitar, y es un refrito de muchas cosas, pero sí es interesante. En algún momento, algunos luthieres hoy reconocidos por sus marcas boutique, debieron decidir en seguir ese camino en solitario, con guitarras carísimas, o hacer guitarras caras en un taller con apoyo de más profesionales pero al alcance de más bolsillos. En España, por ejemplo, tenemos tradición de lo primero más que de lo segundo.
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Manuel
#40 por Manuel hace 7 dias
#39
Será porque mi bolsillo no alcanza lo que piden Somogyi, o algunos guitarreros españoles, por sus guitarras, pero yo creo que es una buena idea el taller pequeño con pocos operarios y algunos especializados en dar el toque final, revisar el nivel de calidad en todos los aspectos, etc.

Estilo Thompson guitars, la que compré en Navidades cuesta algo más que una HD-28, pero la mitad, o menos, que una D-45, y cuando le hice fotos interiores, al ajustarla, comprobé que su tapa va firmada por dentro por el especialista que la afinó. No necesitan abalonios, el tema va de hacer guitarras muy buenas y cuidando todos los detalles, para que suenen de lujo.
Las Atkin británicas salen, en su mayoría, por lo mismo que una D-18 o una D-28, y las más caras, digamos que a nivel de una Martin 000-28 EC; sin embargo, se hacen con control de calidad individualizado en un taller de 4 operarios. y tú has probado una Atkin que era copia de una D-18 pre-guerra, o sea que sabes de primera mano de qué estamos hablando...
Esta gente está vendiendo calidad de materiales, y detalle en la construcción, al precio al que Martin vende guitarras de fabricación mecanizada (que suelen salir buenas, eso sí, pero...)
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Zeke1
#41 por Zeke1 hace 7 dias
A mí me parece tan buena idea una cosa como la otra: cada una tiene su público objetivo.

He probado varias "D-18", Una Martin, tu Thomson, tu Atkin y una Huss & Dalton. El tema es que ninguna se parece a las otras (las más parecidas me parecieron la Atkin y la H&D) pero, si tienes entre ceja y ceja una D-18 de Martin, es raro, y parece no tener sentido porque a priori no lo tiene: pero sólo suena a eso Martin. Y es que cada constructor tiene su propia firma, en las costillas, en la forma de unir mástil a cuerpo, en la manera de afinar la tapa. Es cierto que dos Martin D-18 no suenan igual tampoco, pero tienen algo en su sonido muy característico. Suelo poner siempre la analogía con Collings: las Collings que he probado suenan más limpias que las Martin, con más sostenimiento en la nota y más proyección pero, para mi gusto, algo menos cálidas, y esto me sucede con todas las que pruebo, tanto OM como Dread. No he probado Santa Cruz, es una asignatura pendiente. A lo que voy, es que hay que tener muy claro qué sonido quieres. Tu Thomson no me suena ni siquera a guitarra típica de aros y fondo de caoba, me suena menos directa, con más contenido armónico, algo entre el palosanto y la caoba ¿Koa? pero, si alguien busca una D-18 canónica, no es su guitarra (y suena tremenda, pero no es su guitarra).

Muchos dicen: compro una D-18 de Martin, pero tengo algo más de presupuesto ¿Tiro por algún constructor más pequeño y con más calidad? Pues, a lo mejor, metes la pata porque no te va a dar lo que buscas, sólo tendrás un instrumento muy bien construido y con muy buen sonido, pero no sonará a lo que quieres.

Por cierto, constructores individuales, en sus talleres, usan CNC, eso no significa demasiado ni a favor ni en contra.
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Manuel
#42 por Manuel hace 7 dias
Zeke1 escribió:
dos Martin D-18 no suenan igual tampoco

Yo sólo he probado 2 Martin D-18, una de 2013, y otra de 2016, y ciertamente, no sonaban igual (pero eran buenas las dos). Ahora, el sonido añejo y esos agudos que me derriten, lo tiene la Atkin como una legua más allá que las dos D-18 modernas que han estado en mis manos.
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Zeke1
#43 por Zeke1 hace 7 dias
De hecho, es raro que una Martin no suene a Martin. Recuerdo que tuve en su día una D-15 que, por configuración de maderas, no era la típica D-28 que más usaba y coincidió con una 000-28EC que tuve una buena temporada y, cualquiera de las tres, sonaban a Martin.

El problema de Martin es que, en las tiendas, suelen tener un ajuste muy deficiente y las cuerdas totalmente muertas (ahí, Taylor, es más lista poniendo Elixir, que te podrá gustar o no su sonido, pero suena a "nuevo" durante más tiempo).
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Manuel
#44 por Manuel hace 7 dias
Habré probado, fácilmente, más de 30 Martin de diversos modelos, y de mi propiedad he tenido al menos 6, que recuerde.
Todas sonaban a Martin, incluso con las cuerdas muertas.
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Libai
#45 por Libai hace 7 dias
#41

Es mi opinión, pensando en voz alta, que las máquinas hacen los trabajos repetitivos mejor que los operarios.
La elección de maderas, cómo cortarlas según cada especie, cómo seleccionar los cortes, cómo almacenarlas, mediciones de todo tipo...todas las operaciones de esas características no las pueden hacer las máquinas.
Pero cortar, desbastar, tallar, pulir, etc., es necesario utilizar máquinas, dan más precision, y menos errores. El ensamblaje, ajuste y acabado es trabajo para personas especializadas.
La cuestión que debería tener clara una empresa como Martin, que es el centro de este hilo, es qué se puede hacer con máquinas y qué no, si es que quiere mantener el nivel de calidad de un pasado al que ella misma suele referirse. Se está utilizando a sí misma como referencia, se está copiando a sí misma.
Los espectadores y potenciales clientes (a los que nos gusta Martin más que otras por muy estupendas que sean) nos quedamos con cara de haba viendo como cambian cada poco tiempo los nombres de las series, como quieren acelerar procesos que antes eran naturales, y venderlos como “auténticos”, como si otras de sus series no lo fueran...
Llegaré a ver claro este asunto? Seguro que sí, con vuestra inestimable ayuda.

Saludos y muchísimas gracias. Muy sustancioso este hilo.

:hola:
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Manuel
#46 por Manuel hace 7 dias
Martin Mahgany sinker.
Maderas hundidas hace muuuchos años (más de 100) , rescatadas del fondo de ríos madereros, y con las que se han hecho guitarras.




https://diamondguitars.nl/product/martin-custom-shop-d-18-sinker-mahogany-adirondack-red-spruce-new/
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Zeke1
#47 por Zeke1 hace 7 dias
#45 Voy a ver si puedo resumir de forma muy sucinta lo de las series. Hasta hace poco, las series que había eran las siguientes (hablo de guitarras fabricadas en Nazareth y sin contar series especiales, signatures, one off, etc.):

-Estándar (con este nombre desde 1997): todas con maderas sólidas, unión encolada entre cuerpo y mástil y características de construcción "modernas". Podría ir hacia atrás sobre lo que se han considerado series estándar en Martin; por ejemplo, en los años 30, la serie estándar eran las guitarras con unión en traste doce, pero básicamente, hasta casi hoy día, es lo que he mencionado.

-Vintage: son un paso más allá de las estándar, uniendo la construcción moderna con algunas características típicas de las guitarras de la Golden Era: costillas rebajadas, determinadas concesiones estéticas y maderas de mayor calidad que en la serie anterior.

-Golden Era y Marquis: Son guitarras en las que se da un paso más allá respecto a las características vintages del instrumento, además, copiando estas características en cuanto a su perfil de mástil, tipo de varetaje etc. Se empezaron a producir en el 1995 y dejaron de fabricarse, apareciendo las Marquis ¿Por qué? Sencillamente porque la cantidad disponible de palosanto de Brasil empezó a ser muy escasa y se sustituyó por palosanto de Madagascar (Dalbergia baronii) de grado muy alto: eso mató la serie anterior.

-Authentic: estas series clonaban modelos de años concretos pre-war. En este caso, no tenían alma, sino la típica varilla en T como refuerzo interior; usaban pegamentos tipo hot-hide glue (tipo cola de pescado), en lugar de los modernos como Titebone o similares, los clavijeros estaban envejecidos y los estuches eran marrones imitando a los realizados antes de la Segunda guerra mundial.

Luego, a parte, tenías una Custom Shop, donde podías pedir casi, directamente lo que quisieras dentro de una configuración de plantillas que ponían a tu disposición.

Todo esto, que estaba muy claro, ahora se ha liado de una forma bastante rara, y tenemos lo siguiente:

-Estandar Reimagined: Se presentaron en la Winter NAMM de 2018. Se basan en las series estándar que citaba antes, pero en una nueva interpretación: un mástil con un perfil diferente (se supone que más cómodo, quién sabe, a mí me gusta el clásico en V o similar), tapa con acabado envejecido, afinadores abiertos, un varetaje con costillas rebajadas y con características parecidas en algunos casos a los de las Vintage series (la X adelantada hacia la boca del instrumento). Al aparecer esta serie, se da carpetazo a la Vintage de toda la vida y, si quieres algo parecido, te tienes que ir a la Serie Modern deluxe de la que hablaré después, con demasiadas características "modernas" para los puristas... o a las Authentic, donde empiezas a plantearte comprar un utilitario para desplazarte al trabajo en lugar de una guitarra y ahorras dinero.

-Retro: Que no os confunda el nombre, se refiere a guitarras estándar con un tipo de electrónica casi de modelado que imita, enchufadas, las Martin más clásicas... nada más: enchufadas.

-Modern deluxe: Es como una nueva versión de las series Vintage. Incluye el "Dovetail neck joint", clavijeros abiertos, colas naturales, golpeadores imitando a tortuga... pero cosas raras como almas de titanio (que ya se ha leído por ahí que se parten), un bridgeplate (el lugar donde apoyan las cuerdas bajo el puente) de fibra de carbono, tratamiento de la tapa tipo VTS (Vintage Tone System, que no sé ni me interesa mucho saber qué es, aunque es fácil averiguarlo) y mástiles asimétricos.

-Authentic: la misma filosofía que hasta ahora.

Y, esto, espero que aclare un poco las cosas. Sigue habiendo cuatro categorías excluyendo cosas muy especiales, limitadas o signatures.

Respecto a qué se hace manualmente y qué no, evidentemete, desbastar un bloque de caoba para hacer un mástil es algo que una CNC hace mucho antes y mejor que un operario, y se sabe en fábrica y se desbastan así todos pero, comprar y elegir maderas, seleccionarlas y ponerlas en cada serie, es algo que Martin sabe hacer muy bien y se nota. Otra cosa se que, evidentemente, el control de calidad y las tolerancias manejadas en series estándar, siendo bueno, no tiene nada que ver con las que encuentras en las destinadas a un público más exigente, como las Authentic o las antiguas Vintage.
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Libai
#48 por Libai hace 7 dias
#47

Bien. Esto aclara muy bien las cosas, uno las tenía enmarañadas. Entonces deduzco que quedan dos grupos, los más clásicos por así decir, las standard reimagined y las authentic (a precios de utilitarios deportivos), y las custom para los que así lo deseen.
Quizá las authentic sean las que mejor deberían conservar ese inimitable misterio del sonido Martin, que son las guitarras que tocan los dioses y poetas allá en el Monte Parnaso.

Muchas gracias Zeke!

Un abrazo

:hola:
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