En lo de los funcionarios no puedo entrar. Creo que hay casi tres millones de funcionarios en el país, desde basureros, agentes sociales, policías, carteros, etc. etc. y más etc. La verdad es que no tengo conocimientos suficientes para hablar del tema y menos por mi experiencia personal, ya que en la mayoría de casos me he topado con buenos profesionales en ventanillas de hacienda, de correos, en una clase de matemáticas o ahora mismo que me encuentro cobrando el paro y buscando telecurro.
La palabra funcionario, para mí es igual que la de inmigrante, un término totalmente vacío. Un inmigrante que ha venido aquí por su novia, un danés al que le han ofrecido un buen curro en Valencia, uno que viene buscando un sueño, otro que quiere montar un negocio para mandar pasta a su familia, otro que viene refugiado de una guerra, uno con una religión X que tiene distintas costumbres que otro con la misma religión X, al igual que no es igual un legionario de Cristo que mi prima que va a misa los domingos y es, simplemente buena cristiana y no una fanática. Y así etc, etc. Meter a todo el mundo en el mismo saco es la estrategia de siempre con la retórica y el lenguaje. Y con el funcionariado pasa exactamente lo mismo. Políticas y discursos basados en estereotipos y en imponer significado a los términos.
Es lo único que puedo puedo aportar en general sobre este asunto.
Pero el hilo iba de otra cosa y de eso quería hablar:
Tengo 40 y pico años, he podido disfrutar de estudios superiores (no voy a decir cuantos pero soy muy buen estudiante), he disfrutado de una educación bastante buena y de unos profesores de élite casi gratuitamente, he podido viajar, hablo y escribo con bastante corrección 4 idiomas viniendo de una familia monolingüe de clase media-baja, he aprendido a disfrutar del cine, de la música, de la lectura y de muchas otras cosas que han evitado muchas veces que me sintiese solo y que han ampliado mi visión del mundo. He disfrutado de amigos con una visión amplia de la realidad y de la acción y así sigo, todavía quiero más, como un posadolescente perpetuo..
Pues bien, a pesar de mis estudios estoy en el paro, normalmente curro de cosas que no tienen que ver con mi formación, he hecho muchos trabajos, entre ellos fregar suelos, a veces he tenido mucha pasta y he fundido pero bien, otras como ahora, no tengo pero mientras me he quedado en el paro me he hecho un curso profesional que me ha gustado y quizá me abra nuevos horizontes y estoy estudiando duramente comping de jazz y abriéndome a un mundo musical nuevo con la guitarra y eso me llena sobremanera, mucho más que la pasta. Tengo muy pocas cosas, vivo de alquiler, tengo un niño de nueve años y me considero una persona con muchísima suerte, mucha más que mis padres que tienen, porque se lo han ganado, más seguridad y confort.
Tener carreras es una suerte, curres o no de ellas, tener conocimientos, cultura, sentido crítico, nociones de cualquier cosa, saber como se aprende algo por uno mismo, saber el valor de las cosas, tener verdaderos amigos, no ser un esclavo, tener un sistema (peor o mejor) de salud, formar parte de un grupo de músicos con los que crear y compartir nuestra propia música, hablar en este y otros medios libremente... Creo sinceramente que mi generación, en este país y hablando en general, es la ostia; gente muy preparada, que ha recibido lo que lucharon sus antecesores y creo sinceramente y viendo la historia de este país en retrospectiva, que ha tenido verdadera suerte.
Que el país va mal... ¿Cuándo no lo fue? España siempre ha funcionado anárquicamente y la mayoría de las veces con una cantidad de miseria y tiranía atroz.
¿Qué ha pasado con mi generación? Pues ha pasado que algunos se han puesto las expectativas demasiado altas, ha pasado que no hemos tenido que luchar por muchos derechos que ahora están desapareciendo al igual que está desapareciendo las generaciones que lucharon por ellos; pasa que se tiene muy poca memoria histórica y que nos hemos dejado mamonear demasiado por los altos mandos; pasa que el mundo globalmente está cambiando y estamos en medio de una revolución tecnológica que nos avoca hacia el individualismo, un movimiento poblacional bastante denso y caótico y unos cambios ambientales que lo van a poner todo patas arriba (ya lo están haciendo). Aún así no me cambio ni de coña por las seguridades de mis padres, prefiero haber nacido en los setenta que haber tenido que vivir los estragos de una posguerra bastante jevi y un mundo gris en el que había que luchar duramente para que tus hijos no corrieran la misma suerte y la sociedad fuera más justa. Respeto hasta el infinito por la generación de mis padres, pero prefiero de lejos la mía con toda su inseguridad e incertidumbre.
Esta es mi experiencia y mi opinión. Otra persona tendrá otra diferente, claro. No pretendo tener razón, solo expongo como lo veo y como lo siento.