Diapasón:
Llegados a este punto, no podemos avanzar si no hacemos el diapasón.
Construir el diapasón no es demasiado complicado, no obstante, hay que ser preciso en la ejecución de los cortes y en su medida.
Cualquier defecto puede desembocar en una falta de quintaje, trasteos irrecuperables e incluso la torsión del mástil.
La fusión de mi experiencia en el ajuste de guitarras eléctricas unido a la profesionalidad de los luthiers que me guían en la construcción de la guitarra han dado como resultado una serie de pautas que chocan a los guitarreros tradicionales.
Por ejemplo: No sé si recordareis que el mástil tiene una ligera inclinación hacia delante. Esa inclinación nadie suele dársela al mástil y se la dan al diapasón. El efecto es parecido pero sensiblemente distinto.
Incluso los que dan la inclinación al mástil, luego no la tienen en cuenta a la hora de confeccionar el diapasón. Yo sí lo he tenido en cuenta, de modo que rebajo el diapasón en la unión de este con el cuerpo, pero no por arriba, sino en la parte que será encolada.
Eso me va a tensionar el mástil como si el diapasón actuara con un verdadero alma y contrarrestará la tensión de las cuerdas (eso también provocará que la acción, además de mas baja, sea mas blanda, pues cederá al pulsar igual que un puente flotante cede y hace mas blanditos los bend’s).
Estos son “secretos” de los constructores, pues estéticamente no se aprecian diferencias y sin embargo se obtienen acciones mas bajas sin trasteos y guitarras de acción “blanda” (este es un concepto distinto al de la guitarra eléctrica) sin que comprendamos el porqué unas guitarras con la misma altura de cuerdas resultan blandas y otras duras.
Otra peculiaridad es el lijado. No lo hago sobre una superficie firme, (y esto es aportación mía imitando a las eléctricas) sino que lo hago “al aire” con el diapasón sujeto en un tornillo por la parte central. Al lijar, los extremos del diapasón se doblan hacia abajo por la presión, de modo que el resultado será como si la parte central fija hubiese sido lijada mas contundentemente que los extremos del diapasón, quedando mínimamente “cóncavo” (¿¿¿os suena al ajuste del alma???). Eso también va encaminado a obtener acciones mas bajas sin trasteos al aire.
Tenemos pues como resultado un mástil plano, con un diapasón curvado, que funciona además como bisagra tensora del mástil, y tiene los trastes del doce en adelante “rebajados” para permitir acciones bajas sin trasteos en esta zona y que se evitaron trasteos al aire y en trastes bajos dando relieve al diapasón.
No tengo otras guitarras idénticas con qué comparar a que altura podemos dejar las cuerdas en una y otra, pero todo esto (unido a una modificación que haremos en los taladros del puente) va encaminado a obtener la nitidez y el equilibrio sonoro de una guitarra clásica, con la acción y el tacto de una guitarra flamenca.
Si funcionará o no, cuando se incluyan estas “mejoras” en mis futuras guitarras, tendremos posibilidad de comparar con las de otros constructores; y si las mías son mas blandas o permiten acciones mas bajas sin perder nitidez, volumen y proyección, sabremos que habíamos acertado en nuestros planteamientos, de lo contrario, será tiempo perdido, porque lo que no creo que, en ningún caso, esto vaya a empeorar nada a la guitarra.
Del par de guitarreros que he consultado, uno me dice que lo de dar relieve al diapasón le resulta muy interesante pero que no ve la utilidad del rebaje trasero del diapasón, mientras el otro me aconsejo el rebaje (es idea suya) pero comenta que no debo hacer tantas “tonterías” para montar un mástil, que si la guitarra está bien construido, esos aspectos que yo busco vienen por añadidura.
Bueno, vayamos al proceso. Se parte de un buen trozo bien seco de ébano o palosanto (en mi caso ébano). Esta madera tiende a rajarse y seca muy mal, así que si tiene 14 años mejor.
Sobre el ébano se trabaja una cara plana y a escuadra con uno de los lados que usaremos como referencia. Se dan los cortes a las medidas adecuadas al tiro elegido para la guitarra (630 a 650 mm). Usando el lado recto y a escuadra Todos los trastes deberán quedar perpendiculares al eje. Por tanto mejor partir de este lado para tomar medidas antes de dar la forma de trapecio al diapasón.
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Esta forma se la damos marcando las distancias desde el eje y ayudándonos de una sierra de calar y una garlopa para dejar los cantos rectos
Después de esto comprobamos el diapasón sobre el mástil y cortamos los sobrantes de arriba y de abajo, dando a este último corte la forma de la boca o terraja de la guitarra.
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Tas esto, con el diapasón cortado, procedemos a entrastar (hay quien pega los trastes una vez pegado el diapasón, pero es mas cómodo hacerlo con el diapasón sin encolar, pues lo manejamos mejor.
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Para dejar los trastes todos a nivel utilizo una prensa, aunque tambien podemos entrastar a cálculo con el martillo y luego lijar todos los trastes y recoronar.... Te ahorras trabajo si garantizas un método en que los trastes ya estén nivelados una vez puestos. Es más... yo no he tenido ni que usar cianocrilato para pegarlos, ya que el tang ajusta a la perfección en las ranuras.
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Del corte de los trastes y del limado posterior para dejarlos a ras no tengo fotos... pero se usa un adminículo que sujeta una lija a 45º de modo que limamos hasta dejarlos en su sitio.
Para pegar el diapasón utilizamos una madera con la superficie algo cóncava. De modo que haga más aprieto en los bordes que en el eje, asegurándonos que no habrá una antiestética grieta entre el diapasón y el mángo.
Hay que proteger un torniquete que será el que introduzcamos en la boca para hacer aprieto.
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Como veis, también he puesto cinta de carrocero en la tapa para evitar manchas de cola que serían casi irreparables a estas alturas del trabajo. Me ayudan a marcar la posición del diapasón y a evitar que la tapa se ensucie.
Usando de guia el diapasón, llevo el mastil a su anchura definitiva. Este trabajo se podría hacer con un cepillo, pero de todas formas la parte que se acerca al cuerpo quedaría sin registro para trabajar con esta herramienta, así que mejor acostumbrarse a hacer lineas rectas con el formón.
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Tras esto solo nos quedarán los remates del mástil e intentar darle la forma redondeada y progresiva desde la pala hasta el zoque.
Pero esto será en una siguiente entrega, por ahora (aunque Mcguiver adelantó ya las fotos del resultado) una fotito de cómo estaba en ese momento.
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Otro dia más