Lo de la residencia es un sinvivir. 8 horas de trabajo diario, más luego un montón de tiempo en casa preparando cosas y estudiando. Si encima sigues siendo un joven más o menos normal y quieres salir algo, no te daba la vida ni el dinero. También tengo que decir que los residentes de medicina eran "poco normales". Una vez que quedé con uno (para ir de fiesta creía yo), cuando llega a mi apartamentucho y le digo que qué quiere tomar me pide un vaso de leche. Ya os podeis imaginar la juerga que nos corrimos.
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