No va a haber rencor en mis palabras. Demos a cada cosa la importancia que tiene. Repito, no pretendo herir sensibilidades. Y si lo remarco es porque sé que probablemente así sea. Es difícil ser sincero y a la vez no herir a nadie. Asertivismo. No siempre lo consigo. Pero no me quiero callar todavía. Necesito decirlo. Asumo pues que estoy siendo un poco egoísta al escribir esto.
No tenéis que preocuparos por la marcha del foro. Habéis montado una especie de club de jubilados, os lleváis bien, buen rollo y compadreo. Eso es bueno, y mientras no lo perdáis, esto seguirá, aunque esté desinflado. Yo ahora cuento mi historia, y digo mía porque es como yo la veo.
Hace meses había más participación, ciertamente se echa de menos a mucha gente. Ya estaba en horas bajas, aunque no tanto cuando apareció vuestro líder, el mismo que cuando llegó se me tiró al cuello, no sé por qué. No toméis lo de líder como algo literal, es metafórico. El caso es que este señor me mandó un mensaje privado contándome unas raras películas que se había montado en la cabeza, acusándome de ser un troll que pululaba por aquí en aquel entonces. No le hice caso, y él me perseguía por los hilos, hasta que le dije que parara o tendría que denunciarlo. Y paró, empezó a ignorarme. Y me quedé satisfecho, con eso me valía.
Pero no es cierto que me ignorara, no tardé mucho en darme cuenta que en un párrafo se hacía el guay, y en el siguiente tiraba dardos en genérico, usando la tercera persona, un te la tiro pero no señalo a nadie. Esa absurda guerra unilateral no paró, guerra encubierta como estas modernas que tan de moda están.
Y un día llegó Rafa, el mismo, pero disfrazado, a insultarme. Como cuando Estados Unidos quiere hacer cosas muy feas, y en lugar de mandar al ejército, que va con su bandera en el uniforme, mandan a algún grupo de mercenarios como Blackwater. Si te portas mal estando disfrazado, puedes seguir haciéndote el guay sin perder reputación. Pura hipocresía. Lo siento, es de las cosas que menos soporto en este mundo. Y de eso os sobra en esta camarilla que habéis montado. Pero también sobra el buen rollo entre vosotros. No lo perdáis, eso es bueno. Lo malo soy yo, diciendo lo que pienso, contando mi historia. No estoy atacando, estoy soltando lo que me desagrada porque lo necesito, no he aprendido en mis 54 tacos a callarme cuando veo algo que no me gusta. Y sé de sobra que burro viejo ya no aprende. No os riais, que a vosotros os pasa lo mismo.
Por eso no espero que vuestro líder admita nada. Además soy consciente de que necesitáis este espacio, si os pasáis el día aquí. Tampoco espero que os deis cuenta de las constantes contradicciones en las que incurrís, donde un párrafo contradice al siguiente.
No me importa que me hagáis el vacío, no me atrae para nada formar parte de vuestro club. He aguantado cosas peores sin denunciar nunca a nadie. Demos a cada cosa la importancia que tiene. No me gustaría que me banearan de este foro, pero si ocurriera tampoco iba a llorar.
¿Estáis seguros que es la política lo que está perjudicando al foro? ¿O son las actitudes y comportamientos? ¿No será el ambiente enrarecido, los grupillos excluyentes? Tal vez por eso mucha gente se haya auto excluido. Yo estoy por hacer lo mismo, de hecho ya no participo tanto como antes, y cuando me asomo creo que es por pura nostalgia. Porque esto ya no es lo que era, creo que en eso coincidimos todos. Conservad al menos lo que queda. Y recordad que empecé esto diciendo que no estoy enfadado, ni pretendo hacer daño, ni hay dobles intenciones en mis palabras, ni voy a seguir dando la matraca con esto. Dicho queda, y yo a gusto, libre del peso, consecuente con mi sentido de la moral. Estudiante de Bandura, de Verdugo y de Skinner. Es lo que me toca ahora, aprovechando que el camión de reparto del Dia de enfrente me ha despertado un rato antes de tiempo. Sed felices. Vivid agusto a pesar de los achaques de cada uno, que los años no perdonan, lo noto en mi cuerpo y lo he notado en el de cientos de abuelas y abuelos. Salud y alegría, a todos. En especial a EBR.
La hipocresía es un arte, al menos etimológicamente: la palabra se deriva del griego tardío hypokrisía (hypokrisis en griego clásico), que era, precisamente, el ‘arte de desempeñar un papel teatral’.