Paco escribió:
A ver ésto es verdad, nos metemos mucho con cosas de Rosalía. Vale que es porque la prensa es insufrible, más que por ella misma. Pero no se habla de otras personas que la prensa pone por las nubes y yo sigo sin saber qué han podido ver en ellos. Hablo de Karol G, por ejemplo.
Ejemplo perfecto. Karol G tiene una voz bonita. El Tiny Desk que ha hizo denota que es una música competente y posiblemente tenga inquietudes que le gustaría desarrollar más allá de lo que acaba haciendo, y se ve que las músicas que lleva son buenas profesionales. Pero la sublimación por parte de sus fans sobredimensiona las capacidades reales y minimiza los límites musicales.
Cuando le pidieron cantar con Andrea Bocelli en el Vaticano, agobia verla, hasta el punto de que Bocelli se corta para apoyarla. Ves que aunque tiene capacidades potenciales no las tiene desarrolladas al nivel que han demostrado otros. Y te das cuenta de la técnica que se gasta Marta Sánchez (más pop imposible) pero que viene de una escuela potente en casa.
¿Es buena cantante? Estoy seguro de que tiene oficio y es bastante competente. Pero no es la Sánchez con Bocelli tapando bocas, como de manera fehaciente se demostró, no es Camarón con una filarmónica, ni es Julio Iglesias empastando con Willie Nelson.
Los superfans dirán que comparamos cosas que no son y que se rige por el ritmo, el timbre, la estética de producción y no sé qué más. Como cuando a los guitarristas nos da por pensar que solo existe el tono...
Luego, aparte, la comunicación de artistas (más allá de lo musical) con la masa se lleva por muchos canales: baile, imagen, identificación, instinto gregario, etc. Y eso no va a cambiar. El problema es que el altísimo porcentaje demostrado de rasgos neurodivergentes entre músicos —para quienes la precisión, la conexión técnica y la complejidad son la vara de medir— nos hace difícil entender y aceptar que esos mecanismos neurotípicos son los que expanden de verdad el mensaje. Y en eso es donde esta gente marca la diferencia. Aceptan y saben atraer a la Swiftie, que es la que da dinero. Y es como debe ser. Si, pretendemos que el publico se adapte, eso no pasa.
Me acuerdo de que El Sevilla, de Mojinos Escozíos, hizo en un concierto un experimento a base de su guasa que con los años me parece alucinante. Decía: "Chavales, os voy a dar el mejor concierto de vuestra vida. Para eso lo más importante es decir 'buenas noches' y el nombre del pueblo con voz de darlo todo, y que Ramón me dé un fogonazo con el foco". Esto dicho literalmente. Durante el concierto, de vez en cuando decía "¡Buenas noches, Azuqueca!" (lo repetiría 20 o 30 veces) y de vez en cuando "¡Ramón, enciéndeme la luz!" (otras 20 veces). La gente estuvo con un ambientazo frenético todo el concierto. Y más a eso que a la música en sí.
Con los años digo... joder... para la mayoría iba de eso. Y creo que es lo único que recuerdo del concierto. jajaja.
Tomarlo simplemente como una reflexión sobre una experiencia personal, obviamente.