#73 Eso te pasa por no haber estudiado. Lo siento, lo de Mota merecía una respuesta faemínica.
#59 me duele el cuello cuando duermo. Médico: "no duermas".
#76 Recueerda, el sarcasmo es un cáncer del ánimo. No puedes molestarme con esas pataletas, ya venimos curados de mucho los yayos. Sé feliz dentro y fuera de aquí, pero feliz de verdad. ¿Necesitas ayuda? Pídela sin pudor; dinero, poco, pero apoyo podemos darte. Envíame un privado y quedamos para ver qué podemos hacer. Al menos, te aseguro que mucha de tu mala baba desaparecerá.
Lo mismo para todos los que tengáis problemas y os reconcoman la moral; si no nos ayudamos unos a otros, no va a venir nadie a salvarnos. La mayoría de enfrentamientos en los foros anónimos se debe al volcado de las frustraciones cotidianas en este medio que facilita atacar a otros y repartir la mierda personal con un ventilador por aquello de "Mal de muchos, consuelo de tontos", que no es otra cosa que una reacción pasivo agresiva que siempre acaba en una espiral de autodestrucción del emisor.
Las charlas, ya sean con café o cerveza mediante, son altamente eficaces y terapéuticas porque permiten compartir los problemas y ansiedad con otros en lugar de dejar que se enquisten y nos amarguen la vida. Además, un efecto colateral del comportamiento pasivo agresivo que retroalimenta esa espiral de negatividad es que la gente huya de ti y te evite, reduciendo la posibilidad de recibir apoyo de alguien.
Y dejad de mirar el ranking de las narices; es como decía Drácula sobre los espejos, herramienta de la vanidad humana. ¿Necesitas medir tu valía con la de los otros por su "supuesta" popularidad? La popularidad es alimento ponzoñoso para el ego, lo que sirve es sentirse bien con uno mismo.
#75 Doctor, me duele aquí, aquí y aquí (señalándose con el dedo). ¿Qué tengo?
Doctor: Un dedo roto.
#77 jaja, se ve que hay alguno que le importa mucho en que invertimos el tiempo los demás...
#79 Aunque lo rechace ahora, vamos a reservarle plaza en esta valla. El tiempo vuela; ayer mismo, yo estaba corriendo delante de los maderos muy amargado y frustrado con quince años y no imaginaba dónde me iría a colocar el destino con su ironía.
Lo que hace falta es sacar todo el lastre que llevamos dentro hablando, hablando mucho, de lo que sea, aireando las ideas para tenerlas más claras y limpias. Hablar, reír, tocar... terapia colectiva de la mejor.
#83 Se intentó, dejo la puerta abierta.