Llevo un tiempo pensando en contar este suceso que me ocurrió y que le puede suceder a otros.
Como es sabido un episodio es agudo cuando es, eso, episódico,caparece y en un tiempo desaparece. Por el contrario, una dolencia crónica es algo que ya se queda para siempre.
En torno a noviembre o diciembre, justo después de quitarme un tapón de cera (usando Taponoto para ablandar) perdí bastante capacidad de audición; pero lo más desesperante es que afectaba mucho más a los graves, como entre 80 y 240 Hz. estaba el pico; pero hacia abajo tampoco es que oyera mucho (eso ya por envejecimiento).
Era algo terrible, mezclas mías sonaban desfiguradas, videos musicales vistos muchas veces eran casi irreconocibles. A un acorde (o una armonización con voces repartidas), o una inversión le quitas una o dos notas en ese rango de frecuencias y suena a esfínter en muchos casos. Y escuchar una pista de acompalamiento (esos backing tracks de Youtube) era de locos, el bajo era todo el rato la misma nota retumbando y sin nitidez
Desesperado, me fui a urgencias, me hicieron una audiometría bien hecha, me examinaron bien el oído y al final me comentaron que era lo normal a mi edad y que no era muy grave (Irán por allí sordos como tapias) y me dieron dos tarjetas de visita, una de Gaes, para ir a ponerme un sonotone. Me cabreé mucho, y mira que beso el suelo que pisan los médicos; pero, claro, en unas urgencias de otorrino ¿a qué están acostumbrados?, a lesiones laborales por martillos neumáticos, algún DJ que se ha pasado de vuestras, fans de primeras filas en conciertos; pero, sobre todo a viejos que quieren escuchar las conversaciones en las cenas navideñas. No dudo que habrá clínicas variadas y que la otorrinolaringología es tan valiosa como la cardiología; pero lo que se les pide y su umbral de diversidad es otro.
A ver, que me dedico a ésto, vale que tengo 67 años y en mi familia hay sordos por todas las ramas; pero que, primero, no me vale un audífono pese a que estoy acostumbrado al uso de ellos, incluso intraurales (la mayoría de viejos no están acostumbrados a la escucha a través de transductores del tipo que sean, muchas ni siquiera se sienten cómodos es cuando unas cajas acústicas.
Y en mi caso, ¿audífono de Gaes más otro de estudio?
Y sin llegar a eso, es que, por más acostumbrado que se esté a elementos interpuestos en el canal auditivo o el pabellón auricular (oreja), nos falta mucho en miniaturizacion para hacer audífonos selectivos y adaptativos entre el ruido de fondo y lo que nos interesa.
Me había comprado unos Senheisser IE 100 Pro intraurales por escuchar sin ningún realce en graves (en realidad sin de encefalograma plano, suenan a ojete, les hice un crítica en Amazon bien para referencia del que estés grabando con micrófono y para escenario); pero vi que algo apañaban para tocar la guitarra lo poco que la toco ( por otra clínica que concurre).
Sigo luego, que me llama la oncóloga.
Como es sabido un episodio es agudo cuando es, eso, episódico,caparece y en un tiempo desaparece. Por el contrario, una dolencia crónica es algo que ya se queda para siempre.
En torno a noviembre o diciembre, justo después de quitarme un tapón de cera (usando Taponoto para ablandar) perdí bastante capacidad de audición; pero lo más desesperante es que afectaba mucho más a los graves, como entre 80 y 240 Hz. estaba el pico; pero hacia abajo tampoco es que oyera mucho (eso ya por envejecimiento).
Era algo terrible, mezclas mías sonaban desfiguradas, videos musicales vistos muchas veces eran casi irreconocibles. A un acorde (o una armonización con voces repartidas), o una inversión le quitas una o dos notas en ese rango de frecuencias y suena a esfínter en muchos casos. Y escuchar una pista de acompalamiento (esos backing tracks de Youtube) era de locos, el bajo era todo el rato la misma nota retumbando y sin nitidez
Desesperado, me fui a urgencias, me hicieron una audiometría bien hecha, me examinaron bien el oído y al final me comentaron que era lo normal a mi edad y que no era muy grave (Irán por allí sordos como tapias) y me dieron dos tarjetas de visita, una de Gaes, para ir a ponerme un sonotone. Me cabreé mucho, y mira que beso el suelo que pisan los médicos; pero, claro, en unas urgencias de otorrino ¿a qué están acostumbrados?, a lesiones laborales por martillos neumáticos, algún DJ que se ha pasado de vuestras, fans de primeras filas en conciertos; pero, sobre todo a viejos que quieren escuchar las conversaciones en las cenas navideñas. No dudo que habrá clínicas variadas y que la otorrinolaringología es tan valiosa como la cardiología; pero lo que se les pide y su umbral de diversidad es otro.
A ver, que me dedico a ésto, vale que tengo 67 años y en mi familia hay sordos por todas las ramas; pero que, primero, no me vale un audífono pese a que estoy acostumbrado al uso de ellos, incluso intraurales (la mayoría de viejos no están acostumbrados a la escucha a través de transductores del tipo que sean, muchas ni siquiera se sienten cómodos es cuando unas cajas acústicas.
Y en mi caso, ¿audífono de Gaes más otro de estudio?
Y sin llegar a eso, es que, por más acostumbrado que se esté a elementos interpuestos en el canal auditivo o el pabellón auricular (oreja), nos falta mucho en miniaturizacion para hacer audífonos selectivos y adaptativos entre el ruido de fondo y lo que nos interesa.
Me había comprado unos Senheisser IE 100 Pro intraurales por escuchar sin ningún realce en graves (en realidad sin de encefalograma plano, suenan a ojete, les hice un crítica en Amazon bien para referencia del que estés grabando con micrófono y para escenario); pero vi que algo apañaban para tocar la guitarra lo poco que la toco ( por otra clínica que concurre).
Sigo luego, que me llama la oncóloga.
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