iEsuis (Get Jazzy!) escribió:
La de Alex Ross viene de su propio blog en The New Yorker. La de Shakespere en Hamlet, a la que te refieres y que parece que inspiró a Ross, no es exactamente igual. Se refiere al silencio, no al ruido ni a la música, ante el presentimiento de su propia muerte.
Sí, el título original de "El ruido eterno" es "The rest is noise". Y parafrasea la conversación que tiene Hamlet con Horacio justo antes de morir. También hace referencia a
John Cage que, por ejemplo, en 1937 hizo la siguiente declaración: "Creo que
el uso del ruido para hacer música continuará y aumentará hasta que lleguemos a una música producida gracias a la ayuda de los instrumentos eléctricos que pondrán a nuestro alcance con una finalidad musical todos y cada uno de lo sonidos que pueden oirse" (cit en "El ruido eterno" cap. 10 pág. 454).
La tesis del libro es que el s. XX (siempre hablando de música de vanguardia, claro) se cierra musicalmente con una dicotomía. No podemos volver al mundo de las triadas porque ya está agotado, sin embargo, hemos dejado un paisaje lleno de texturas y estructuras que sólo se diferencian del ruido por el contexto. Y esos contextos reproducidos en los conciertos dejaron de atraer al gran público que se cansó de no entender una mierda de lo que escuchaba y de los grandes egos de los compositores. Y esto se puede aplicar perfectamente al mundo del jazz, sobre todo teniendo en cuenta la fuerza con la que entró el
free-jazz a partir (aprox.) de los 70.
En este sentido el free invadió muchos géneros como el Pop (
https://www.newyorker.com/culture/alex-ross/the-beatles-and-the-avant-garde), el rock (solo un ejemplo muy conocido: sonic youth) y muchos otros.
Por otro lado, y cambiando un poco de tema, el jazz ha absorvido también una miscelánea de géneros a partir del viejo espíritu del jazz de revisar los temas populares (vease, por ejemplo, a
Melhdau re-visitando temas de Radiohead o Nirvana) o
Badbadnotgood saliéndose del swing y transitando sonidos que van desde Coltrane pasando por el MPB (de Brasil) el Soul ochentero y el neo-soul, el hiphop y la música de vanguardia, pero con un deje muy reconocible de Jazz. Eso que se ha metido en esta etiqueta que es un puro cajón de sastre:
Post-jazz
iEsuis (Get Jazzy!) escribió:
La rigidez acomodaticia de las etiquetas, que en el jazz algunos contemplan como una género elitista intelectual o espiritualmente, y otros decadente o anticuado basándose tal vez solo en los cánones o estándares. Sobre todo si tenemos en cuenta que hoy día los nuevos músicos andan adaptando el lenguaje musical, el ritmo, la instrumentación a los tiempos, y hay tanta ósmosis con el rap, el hip-hop, la jazztronica (más populares) o el chamber jazz, que no me parece otra cosa que la expresión jazzística de músicos de cultivo (entiéndase en el buen sentido).
Estoy completamente de acuerdo con este comentario. En realidad, venimos a decir lo mismo pero desde distintos focos.