Compañeros del metal

Manuel
por hace 2 días
Pues sí, compañeros.
Según unos estudiosos del asunto, al parecer, los guitarristas de Metal Extremo no aprenden a tocar mucho y muy rápido para subirse a un escenario y ligar más, como (casi) todo el mundo, sino para ser admirados y ganar prestigio entre sus congéneres.
No sé qué pensar... 
¿Cómo lo veis?

https://www.loudersound.com/bands-artists/it-is-unlikely-that-extreme-metal-musicians-are-trying-to-increase-mating-success-through-their-music-a-study-suggested-that-men-who-play-guitar-in-extreme-metal-bands-mainly-do-it-to-impress-other-men?utm_medium=referral&utm_source=pushly&utm_campaign=All%20Push%20Subscribers
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El Marin
por hace 2 días
Como todos
Ricardo_R
por hace 2 días
Son seres de sombra los guitarristas de Metal extremo al parecer, mucha chorrada se dice por todas partes.
Neon
por hace 2 días
¿Habéis ido a algún concierto de Death, Black, Doom, GrindCore...Metal? Si alguien se pone a ello no es porque vaya a encontrar muchas chavalas entre el público a las que guiñarle el ojo.
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Ajnabh
por hace 2 días
Le habrán despedido supongo.
Sandman
por hace 2 días
Pues ya no me hago metalero extremo, ¡hala!

Un propósito de 2026 a tomar por culo ya... 7 dias me ha durado.
zos7
por hace 2 días
Cómo está el patio de los estudios...
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Ajnabh
por hace 2 días
Por otro lado...  ¿Qué es Metal "Extremo"?
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Manuel
por hace 2 días
Neon escribió:
¿Habéis ido a algún concierto de Death, Black, Doom, GrindCore...Metal? Si alguien se pone a ello no es porque vaya a encontrar muchas chavalas entre el público a las que guiñarle el ojo.


Héteme ahí. 
Yo no soy de Metal Extremo...  de Extremoduro sí era, pero ya sabéis lo que ha pasado... :cry: ; lo que dices me resuena, porque, sin necesidad de ir a conciertos de ese estilo, sí he percibido que en los de gente como King Crimson, o alguno de free jazz, la presencia de damas es notoriamente baja (y las que hay, mayoritariamente con pinta de estar acompañando al maromo), mientras que en artistas no especialmente dirigidos a uno u otro género, como los Stones, Foo Fighters, o Springsteen, un poner, digamos rock generalista (no musiquillas para jovencitas :jenna: , v.g. k-pop, por no hablar mal de músicos de por aquí), la cosa suele andar al 50% maomeno.
Que yo no sé por qué será :roll: , pero ser, es.
EBR
por hace 2 días
Cuando era chaval me apunté al jevi porque así pasaba desapercibido mi tourette, es un género tourette de libro con gente comportándose como pacientes de tourette; y yo ni siquiera sabía aún que lo padecía. Me atraía esa forma compulsiva de expresar rabia y energía hasta que maduré y canalicé mi rabia tocando para mí solo. El metal no es bueno ni malo, solo hay que tener en cuenta que se trata de música y no de una religión, como nos venden los casposos popes del rock patrio desde hace cuarenta años. Esa intención mercantilista de los "bucaneros", "sheriffes", "barandas" y pseudoperiodistas podemitas metidos a dedo como directivos de medios públicos, que nos mete a martillazos bazofia política con la mera intención de vender revistas o tráfico web o mantener audiencias de radio a base de sobredosis de ranciedad inmadura y trasnochada, fomenta la pose machista heteropatriarcal del jevi paleto, semianalfabeto, agresivo, drogata y putero que tan bien viene a los que odian o temen el rock.
Ya escuchaba otros estilos antes, pero maduré y me abrí a muchos más. Ahora escucho, y trato de tocar, rock, jazz, pop, clásico y lo que me agrade y me apetezca sin darle más importancia. Toda la gente que nos metemos a músicos, de cualquier nivel, lo hacemos, principalmente, porque nos gusta sentir nuestra interpretación y apreciar el sonido que generamos. Es cierto que, cuando eres joven, atrae mucho lo de ligar y ser admirado por la pandilla, pero atrae mucho más imaginarte en el escenario de tus artistas más admirados, siendo admirado a tu vez por más gente que tu pandilla. No es malo, forma parte natural del desarrollo del ego personal y de la necesidad de integración; lo malo es crecer como persona y músico creyendo que la pose y la actitud de tribu urbana son casi, tan o más importantes que la música en sí. Ni el rock ni cualquier otro estilo musical es un estilo de vida, pero sí es cierto que las personas que tenemos una sensibilidad afín coincidimos en rasgos de personalidad y gustos artísticos y nos clasifican en estilos. De ahí a que todos los que se maquillan de pazguato con más de veinte años vayan quemando iglesias por decir que adoran a Belfeguznorimator... pues no es cierto; al menos, en España son pocos y poco ruidosos y se limitan a hacer el ganso en los cementerios hasta que los trinca la autoridad competente por vandalismo.

Todos estos estudios sesgados parten de alguien mediatizado por sus propias fobias y aversiones —alguno de su barrio con una camiseta de Ramones le miraría mal de chaval— o de intereses contrarios a los vividores de la religión politizada del rock que usan todo lo que tengan a su alcance para ridiculizarlo solo por desprestigiar a los antes mencionados autoproclamados popes de la libertad y el rock. Podemitas vendiendo rock como política = Vox y PP atacando el rock. No se trata de ciencia sideral.

En los ochenta, un guitarrista argentino sin mucho recorrido pero con un autobombo como solo los argentinos y los franceses saben darse (se trata de una habilidad admirable por la destreza con la que saben venderse y que en España nos haría buena falta) llamado Guillermo Cazenave, decidió tirar por la pseudoliteratura pseudocientífica new wave y escribió sobre estudios supuestamente realizados por expertos que demostraban que la distorsión de las frecuencias trikitroki de la gama alfabetasolenoide de la guitarra de rock nos transformaba en poco menos que primates agresivos. Claro, todo el pijerío progre de la época que arrasaba las estanterías de Kier, Arkano, la Librería Argentina y la sección de magufia de Espasa-Calpe era presa de estas chorradas inventadas para sacarles el boniato; pero caló. Recordemos cómo una turbia secta setentera (estuve dentro golismeando y salí disparado) llamada La Comunidad (de Silo, otro argentino, genios) superó los escándalos hasta transformarse en un partido político (Partido Humanista) con mensajes furibundos contra el rock como herramienta de degeneración; y siguen entre nosotros.
Tenía yo ganas de echarme a la cara al tal Cazenave cuando, en 2005, corralito mediante, se nos presenta en la redacción/emisora del ministerio del rock; sí, volvieron a engancharme diez años después para montarles el entonces pionero chiringuito radioweb que tienen ahora. Con una mano delante y otra detrás, como tantos otros compatriotas que huían de aquella triste ruina, vino a suplicar trabajo y contactos al "baranda", un faro en la oscuridad al que recurrían los argentinos y venzolanos según ponían un pie en Madrid. Le pregunté, ¡al fin!, que cómo se atrevía a recurrir al primer ministro del rock (se tiene por tal) si tanto odiaba el rock. Desconocía sus andanzas posteriores porque, sinceramente, me la traía al pairo. Resultó que había grabado rock progresivo (autodenominado así seguramente por que se apreciaba alguna progresión de acordes) para introducirse en la mercachiflería new age de los noventa. Con toda la desfachatez del mundo, y se proclamó acérrimo defensor del rock como su única verdadera luz actual mientras mendigaba curro y casito. Pues, como aquellos estudios, los de ahora.
Existen estudios realmente científicos y realmente realizados en laboratorio, no en la imaginación de un oportunista, que demuestran correlación entre rock complejo y creatividad y entre pop y rock simples y disfunción de las capacidades de retención, comprensión y razonamiento de conceptos y comportamientos relacionados. Parece ser que, el rock elaborado con cierta complejidad armónica y el jazz potencian el desarrollo neuronal en muchas capacidades, superando incluso a la música clásica tradicional; exceptuando Bach y Mozart, vitaminas sonoras para el cerebro.

Aprovecho para declarar mi sincera admiración por la habilidad de los argentinos en su personal concepción del marketing y su inaudita capacidad de adaptación y reinvención continua. ¿Queréis resiliencia? Uruguayos y argentinos, y también los paisanos del que conducía el Peugeot.
Manuel
por hace 2 días
El artículo original, para curiosos:

https://psycnet.apa.org/record/2022-76738-001

Extracto:
....

..."To explore the reasoning behind investment in technical guitar skills, a sample of 44 heterosexual male metal guitarists was recruited and surveyed about their practicing habits (newly created survey for this study), sexual behavior (using the Sociosexual Orientation Inventory–Revised [SOI-R]; Penke & Asendorpf, 2008), and feelings of competitiveness toward the same sex (via the Intrasexual Competition Scale [ICS]; Buunk & Fisher, 2009). The survey results indicated that time spent playing chords predicted desire for casual sex with women whereas perceptions of playing speed positively predicted intrasexual competitiveness (a desire to impress other men)."...

Resumen en cristiano.
Estudio con una muestra de 44 guitarristas metaleros hetero.
El tiempo dedicado a tocar acordes se correlacionaba con el deseo de sexo casual con mujeres.
La dedicación intensa a tocar rápido se asociaba con competitividad intragénero e intención de impresionar a otros varones.
1 respuesta directa
JC Denton
por hace 2 días
#1 cuando el artículo hable de los que nos dedicamos a mirar y comprar guitarras pero no a tocarlas, me lo leo.

No obstante va en la línea por la que siempre se ha explicado el tamaño del pene y su diferencia entre humanos, unos 13 cm de media, ya sé que tú que lo estás leyendo te mide 32 pero hablo de media, y la de los gorilas, 1'5 cm creo recordar, por la competencia entre machos.
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