No estoy muy metido en el circuito de salas de música en directo, pero me parece que se pueden distinguir varios casos:
- Gente que se gana la vida con la música, como actividad profesional única. Graba, da clases, hace bolos como músico acompañante, orquesta, amenización... Paga sus impuestos, cotizaciones a la Seguridad Social (o las paga el promotor si es aplicable). En este caso, no hay mucho que discutir. Es su trabajo, si le contratan para una serie de bolos tocando exclusivamente repertorio de Queen, pues se aplica, se lo aprende y sale a trabajar. Y si no le contrata nadie, pues monta su propio grupo, busca bolos y se busca las vida. Hay que poner un plato de lentejas en la mesa.
Como en todos los trabajos, unas veces será un rollo, otras veces será estimulante y divertido. Aquí no veo debate con el tema de grupos tributo o no.
Me voy al extremo contrario:
- Grupos aficionados que ante todo la música la hacen por puro disfrute personal. Aquí el objetivo es disfrutar la música, y que a la gente que vaya a verlo le guste lo que haces. Si haces algún bolo y sacas algún dinero para pagar el local o algún pedal, pues genial.
Tienes varias opciones:
1* Intentar tocar solo temas originales. Arriesgado, no todo el mundo somos Kurt Cobain o Cole Porter y sabemos escribir canciones. Pero se puede intentar, algo decente saldrá.
2* Tocar versiones, más o menos fieles al tema original. Divertido para el que toca, divertido para el que escucha. Es una buena solución de compromiso, siempre deja espacio para hacer arreglos o cambios sobre canciones conocidas y supone un reto darle un aire diferente. Se puede combinar con lo anterior.
3* Hacer un tributo calcando la música e incluso puesta en escena de un grupo concreto.
Otro tercer caso:
- Grupos "semi-profesionales" que quieren sacar algo de dinero con su afición, la música. A menudo, de forma irregular (no se tributa, sin asegurar, etc...) Las opciones musicales son las mismas que antes, pero como el objetivo es ganar dinero antes que disfrutar de la música... hay una opción que da bolos y dinero seguros.
Y entre el segundo y tercer grupo habrá muchas opciones intermedias.
El problema que veo es que no hay circuitos separados para los diferentes perfiles, y además de cara al público general, estas diferencias ni se las plantean.
El que va a ver el tributo a ABBA le da igual que los músicos que están en el escenario sean autónomos que cotizan a la SS que sean cuatro oficinistas que se juntan los fines de semana para sacar un dinero extra.
Pero a la gente que más o menos tenemos una relación seria con la música, profesional o aficionada, no nos debería dar lo mismo y deberíamos tener un cierto nivel de autocrítica, ética y respeto al profesional que le va el sustento en tener bolos o no.
Ahora, viendo como se mueve mucha gente, por ejemplo, en el mercadillo de compra-venta, intentando buchonear revendiendo para sacarse 100€ o 200€ de "beneficio", podemos esperar un comportamiento similar a la hora de hacer bolos, pillar actuaciones sí o sí perjudicando a la gente que vive de esto y a los que tienen propuestas más originales.
¿Es legal? Obviando el tema de los impuestos y cotizaciones, que es tema aparte, sí, es legal.
¿Es ético y respetuoso con otros compañeros músicos, ya sean aficionados o profesionales? Pues bajo el punto de vista de muchos músicos, no lo es, en absoluto. Por esto viene la tirria y el "hate" que tenemos a los grupos tributo.
En algunos estilos de música sí que veo que se empiezan a diferenciar el circuito amateur del aficionado. Por ejemplo, en la música coral, o clásica, bandas de música, el público sabe que va a ver a una banda o coro amateur y lo diferencia perfectamente cuando va a ver una banda profesional, y aprecia en su medida y contexto la música de cada agrupación.
Pero me da la impresión de que en pop-rock-blues... hay diferentes perfiles de músicos compitiendo por el mismo espacio.