Me pregunto...¿Cuándo llegará el maldito día en que se prohiba grabar con el móvil un concierto?
Que luego, estoy seguro de que la mayoría ni lo ve.
¿Por qué la gente no sabe disfrutar el momento presente, la emoción del momento, que es algo irrepetible? Imagino que pensará... ya lo disfrutaré en el futuro, no ahora (que es lo guay). Es como esa idea ultracatólica que en el fondo nos consume a todos; el paraíso para mañana, el presente es para sufrir. El postre para luego, y la camisa bonita para... cuando me muera.
En cualquier función de teatro no se permite grabar, ni se permite grabar una película en el cine. ¿Por qué sí se permite en un concierto?
Y es que la gente de las nuevas generaciones parece no entender lo que es el arte; que la música es fundamentalmente algo invisible, es emoción, enamoramiento, es algo que desaparece con la brisa, como un aroma, un arte en el que el tiempo es el factor crucial, que no vuelve, y que lo contrario, solo es una mala copia.
Que el artista te lo ofrece en exclusiva a ti y a unos pocos que pagaron una entrada. La intensidad de su sentimiento es algo irrepetible; mañana, será diferente cuando lo vuelva a representar, y eso que sale de lo más profundo de uno, no te lo da el camarero que te pone un café, el operario que fabrica una caja de cartón, o el contable que te hace una nómina.
¿Por qué tienes tú que hacerte dueño del espectáculo para llevarlo por ahí? ¿Quién cojones te da derecho a hacerte dueño de algo que no es tuyo? Tú solo pagaste una entrada para ver un espectáculo, NO para llevártelo a casa. Lo que haces es como llevarte las cucharillas del restaurante.
Y, sobre todo, ¿quién te da derecho a joderles el concierto a otros que pagaron su entrada para verlo genial, para que quede grabado en sus retinas, en sus vidas, y conservar ese irrepetible momento real dentro de sí?
Yo NO pago una entrada para ver fundamentalmente a un tropel de gilipollas con la mano arriba todo el puto concierto que ni sabe disfrutarlo, ni se dedican a ver cada detalle, ni... mucho menos a escuchar. Porque solo están pendientes de grabar, como si fueran operadores de cámara de televisión, y NO me permiten disfrutar del concierto como creo que tengo derecho a hacerlo.
Maldita tecnología que no nos hace más que involucionar intelectualmente.
Que luego, estoy seguro de que la mayoría ni lo ve.
¿Por qué la gente no sabe disfrutar el momento presente, la emoción del momento, que es algo irrepetible? Imagino que pensará... ya lo disfrutaré en el futuro, no ahora (que es lo guay). Es como esa idea ultracatólica que en el fondo nos consume a todos; el paraíso para mañana, el presente es para sufrir. El postre para luego, y la camisa bonita para... cuando me muera.
En cualquier función de teatro no se permite grabar, ni se permite grabar una película en el cine. ¿Por qué sí se permite en un concierto?
Y es que la gente de las nuevas generaciones parece no entender lo que es el arte; que la música es fundamentalmente algo invisible, es emoción, enamoramiento, es algo que desaparece con la brisa, como un aroma, un arte en el que el tiempo es el factor crucial, que no vuelve, y que lo contrario, solo es una mala copia.
Que el artista te lo ofrece en exclusiva a ti y a unos pocos que pagaron una entrada. La intensidad de su sentimiento es algo irrepetible; mañana, será diferente cuando lo vuelva a representar, y eso que sale de lo más profundo de uno, no te lo da el camarero que te pone un café, el operario que fabrica una caja de cartón, o el contable que te hace una nómina.
¿Por qué tienes tú que hacerte dueño del espectáculo para llevarlo por ahí? ¿Quién cojones te da derecho a hacerte dueño de algo que no es tuyo? Tú solo pagaste una entrada para ver un espectáculo, NO para llevártelo a casa. Lo que haces es como llevarte las cucharillas del restaurante.
Y, sobre todo, ¿quién te da derecho a joderles el concierto a otros que pagaron su entrada para verlo genial, para que quede grabado en sus retinas, en sus vidas, y conservar ese irrepetible momento real dentro de sí?
Yo NO pago una entrada para ver fundamentalmente a un tropel de gilipollas con la mano arriba todo el puto concierto que ni sabe disfrutarlo, ni se dedican a ver cada detalle, ni... mucho menos a escuchar. Porque solo están pendientes de grabar, como si fueran operadores de cámara de televisión, y NO me permiten disfrutar del concierto como creo que tengo derecho a hacerlo.
Maldita tecnología que no nos hace más que involucionar intelectualmente.
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