Estaba leyendo este artículo, de marzo de este año.
El MIT se ha puesto a explorar IAs avanzadas que puedan improvisar directamente con el músico de jazz. Después de una metodología de adaptación y trabajo, tres músicos de jazz güenos (no de los güenos, güenos) dieron un un bolo pa' amigos delante de 97 personas y bajo la supervisión en el software de un ingeniero de BandLab, un frances que quedan muy guay siempre en esto de la música. A partir de ahí se evaluaron las reacciones y plantearon metodologías.
Probaron tres softwares con distintas aproximaciones. Todos precisan de interacción anterior con el músico. Es largo de contar y corto de leer.
En el artículo hay algunos videos para ver alguno de los cacharros en acción, pero parece que no han subido el concierto. Algo huele mal en Dinamarca.
Aunque la cosa tampoco llego a que emergiera Coltrane desde las GPUs y TPUs, y que hubo errores , todo tuvo más éxito del esperado, con más participantes y oyentes cambiando su percepción a positiva que a decir maldades insidiosas. Entre ellos los tres músicos, escépticos en principio, pero que parece que ahora se han gaseado muchísimo, y van a vender unos cuantos pedales y un piano viejo que tienen en el trastero en el guallapop porque se quieren "comprar una de esas".
Incluso uno lo llama 'compañero'. Una exageración muy claramente comprometida, cuando la IA esa no es capaz de decir 'para, para, para, que no me escucho', 'No te lo tomes a mal pero esa parte de ahí (???) es que no lo veo (???)' o '!Joder el Cable! ¿por qué no va?'.
Las multis del audio estarán ya rondando al MIT a ver si se abre la lonja y queda todo el pescao vendido. Algún día seremos como esa gente que juega partidas on-line al ajedrez e idolatra a Magnus Carlsen, cuando el PC de un gamer, con más leds que la noria de la feria, ya lo puede hacer mejor.
Es inquietante y bello a la vez el destino trágico que nos aguarda y que nos aproximemos a la hiper-mega-super-pedalera que acabe hasta con el reducto de jazz como forma de expresión no predecible por una máquina y al hallazgo del tono rockero final al pulsar un simple botón.
Más allá, solo quedará el "torito guapo" del Fary.

El MIT se ha puesto a explorar IAs avanzadas que puedan improvisar directamente con el músico de jazz. Después de una metodología de adaptación y trabajo, tres músicos de jazz güenos (no de los güenos, güenos) dieron un un bolo pa' amigos delante de 97 personas y bajo la supervisión en el software de un ingeniero de BandLab, un frances que quedan muy guay siempre en esto de la música. A partir de ahí se evaluaron las reacciones y plantearon metodologías.
Probaron tres softwares con distintas aproximaciones. Todos precisan de interacción anterior con el músico. Es largo de contar y corto de leer.
En el artículo hay algunos videos para ver alguno de los cacharros en acción, pero parece que no han subido el concierto. Algo huele mal en Dinamarca.
Aunque la cosa tampoco llego a que emergiera Coltrane desde las GPUs y TPUs, y que hubo errores , todo tuvo más éxito del esperado, con más participantes y oyentes cambiando su percepción a positiva que a decir maldades insidiosas. Entre ellos los tres músicos, escépticos en principio, pero que parece que ahora se han gaseado muchísimo, y van a vender unos cuantos pedales y un piano viejo que tienen en el trastero en el guallapop porque se quieren "comprar una de esas".
Incluso uno lo llama 'compañero'. Una exageración muy claramente comprometida, cuando la IA esa no es capaz de decir 'para, para, para, que no me escucho', 'No te lo tomes a mal pero esa parte de ahí (???) es que no lo veo (???)' o '!Joder el Cable! ¿por qué no va?'.
Las multis del audio estarán ya rondando al MIT a ver si se abre la lonja y queda todo el pescao vendido. Algún día seremos como esa gente que juega partidas on-line al ajedrez e idolatra a Magnus Carlsen, cuando el PC de un gamer, con más leds que la noria de la feria, ya lo puede hacer mejor.
Es inquietante y bello a la vez el destino trágico que nos aguarda y que nos aproximemos a la hiper-mega-super-pedalera que acabe hasta con el reducto de jazz como forma de expresión no predecible por una máquina y al hallazgo del tono rockero final al pulsar un simple botón.
Más allá, solo quedará el "torito guapo" del Fary.
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. Solo espero que un día Rosalía diga algo como 'Robe Iniesta ... Robe Iniesta ... me resulta familiar'. Ese va a ser un hilo, güeno, güeno. Y lo mejor es que totalmente posible: Qué gran momento para estar vivo.