#90 Eso que apunta es un puento muy importante. La relaccion técnica entre el jazz y el flamenco no es tan sencilla como parece. Ni encajan filosóficamente tan bien como se quiere hacer creer. El jazz tiende muchas veces a ser verborreico y el buen flamenco vive mucho en los silencios. El flamenco se ha tenido que adaptar mucho más al jazz que el jazz al flamenco. Ni digamos al rock. Los tiempos en que el jazz era más parecido al flamenco en espíritu habián pasado hacia mucho cuando empezó la fusión.
Lo del choque de volúmenes está ahí desde el inicio. Desde que Pedro Iturralde lo intentó por primera vez en serio. Eso incluía el volumen de la guitarra. El flamenco no permite la electrificación como consiguió Charly Christian en el jazz. Vas con un instrumento modificado (y aquí si te toca pasar por caja, sin paliativos) al límite de delgadez de tapa y llega hasta donde llega.
También del problema de pedagogía. Unos hablaban de tonalidad y los otros de al cuarto por el medio. Unos improvisan sobre el pulso en todo tipo de progresiones y otros coleccionan falsetas como bloques de lego en una cadencia que tratan de una manera muy peculiar. En mi humilde opinión todo eso el flamenco ha ido cediendo mucho. No deja de ser música salida de unas condiciones muchas veces más duras que las tan referencias en los hollers y situaciones geografías agrestes muy específicas frente. A una música muy urbanita. Los silencios se tratan de manera muy distinta. Por eso a tanta gente le gusta la guitarra flamenca (la moderna y sobre todo solista) y no el flamenco antiguo. El reloj musical marca distinto.
Y ya que el hilo habla de eso hay profesores que saben transmitir eso y otros no. Hay músicas que tienen que partir del acompañamiento, como el Funk y otras se prestan más a tender a ser más solista. Es decir que tienen que enseñar que mantener la base de todo el grupo es principal como el bajo o la batería. Y que si no haces eso bien no puedes pasar a primer plano. Conseguir que un alumno se pase varios meses de rítmica pura y dura en un estilo y no abandone es difícil. Y al autodidacta le ocurre lo mismo. Si no disfruta de la artesanía del acompañamiento y del suelo ritmoco básicos, difícil que luego avance.
Lo del choque de volúmenes está ahí desde el inicio. Desde que Pedro Iturralde lo intentó por primera vez en serio. Eso incluía el volumen de la guitarra. El flamenco no permite la electrificación como consiguió Charly Christian en el jazz. Vas con un instrumento modificado (y aquí si te toca pasar por caja, sin paliativos) al límite de delgadez de tapa y llega hasta donde llega.
También del problema de pedagogía. Unos hablaban de tonalidad y los otros de al cuarto por el medio. Unos improvisan sobre el pulso en todo tipo de progresiones y otros coleccionan falsetas como bloques de lego en una cadencia que tratan de una manera muy peculiar. En mi humilde opinión todo eso el flamenco ha ido cediendo mucho. No deja de ser música salida de unas condiciones muchas veces más duras que las tan referencias en los hollers y situaciones geografías agrestes muy específicas frente. A una música muy urbanita. Los silencios se tratan de manera muy distinta. Por eso a tanta gente le gusta la guitarra flamenca (la moderna y sobre todo solista) y no el flamenco antiguo. El reloj musical marca distinto.
Y ya que el hilo habla de eso hay profesores que saben transmitir eso y otros no. Hay músicas que tienen que partir del acompañamiento, como el Funk y otras se prestan más a tender a ser más solista. Es decir que tienen que enseñar que mantener la base de todo el grupo es principal como el bajo o la batería. Y que si no haces eso bien no puedes pasar a primer plano. Conseguir que un alumno se pase varios meses de rítmica pura y dura en un estilo y no abandone es difícil. Y al autodidacta le ocurre lo mismo. Si no disfruta de la artesanía del acompañamiento y del suelo ritmoco básicos, difícil que luego avance.
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jeje… Sí, hay miles de casos…pero creo que Logan lo decía más bien en un contexto flamenco. El flamenco es algo sobrio, emocional…un relato contado en primera persona, íntimo y directo…es como una conversación entre dos personas (privado)…el jazz no necesariamente, sería más bien como una tertulia o un seminario…donde todo el mundo habla, y hay varios relatos, protagonistas…y dirigido al grupo no al individuo.