#3660 ejem, creo que te dejas a Barrabás que sí q tuvieron varios éxitos fuera…
#3663 Barrabás no pueden encuadrarse en la escena rock porque era un grupo de pop que aspiraba a vender entre el público de pop. Arbex siempre quiso permanecer en el candelero produciendo lo que fuera más comercial en cada momento, como Salvador Domínguez si le hubieran dejado pista con sus temas de música disco. No eran músicos con objetivos profesionales bien definidos en en rock sino, todo lo contrario, apuntaban a las listas de pop tomando pinceladas de Santana, en la primera mitad de su carrera, y de Toto, en los últimos trabajos. Solo pinceladas, para poder arrogarse un poco de esa malotesidad que tanto gusta al pijete rebelde de diez a once y media pm. Era grotesco ver a Tejada, al teclista y al bajo imitando simultáneamente a Kimball.
Tenían una única canción que iban modificando en cada single para perpetuar un legado vacío que solo tuvo repercusión exterior en Alemania, Francia y Sudamérica en los momentos donde la horterada exótica bailable vendía. Las leyendas de éxito internacional que genera la industria musical española son solo eso: leyendas generadas; invent, que dicen ahora. Barrabás, Mecano, Olé Olé, Dinarama... nunca vendieron fuera por sí solos; como sí hicieron Héroes y Barones, que sí eran claramente bandas con vocación de rock. Arbex no se mojó nunca tocando en directo con el grupo, eso da muestras de su implicación y fe en su propio proyecto. En los setenta tempranos, colocar un single en las listas de emisoras locales canadienses o gringas era tan sencillo como pagar el sobre a pinchadiscos locales o ponerles de perico y putas/os hasta el orto, como en España. A partir de que Rafael Revert se hiciera cargo de la payola oficial en la Cadena SER y los Cuarenta Criminales a mediados de los setenta, meter un single sin repartir mordida con la emisora — repartiéndose las regalías del grupo por cada single pinchado— era imposible de facto.
Ya expliqué en otro texto cómo se fabrica un disco de oro o de cantimpalo sin fabricar ni vender ni una copia de más: caso más escandaloso los cuatro millones de discos de Mecano.
Anécdota; si sabes cómo me pongo para qué me invocas, socio: el primer amplificador que reparé cobrando fue el cabezal Orange de válvulas de Morales o de Koky, no recuerdo quién era el guitarrista a mediados de los ochenta. Tenía un corto en el transformador de salida y Diego Pons, mi antecesor, le había soldado un cacho de alambre dentro del fusible que permitió que se quemara prácticamente medio circuito.