Los prestigiosos premios giness de los récords se plantean hacer controles anti-dopping en las pruebas del guitarrista más veloz. Parece ser que el ganador de este año pasado hace sospechar a la organización del uso de esteroides para tal fin, las venas hinchadas del cuello cuando rondaba los 280 bpm y las pupilas visiblemente dilatadas captadas por las cámaras son una prueba fundamental. De ser así como en todas las pruebas anti dopaje, deberán entregar muestras de orina y sangre antes de la prueba, y no se descarta que se invaliden sus títulos anteriores. Es un duro golpe para los miles de seguidores de estos fantásticos eventos que ilusionan cada dia en el noble arte de tocar sino mas y mejor, al menos mucho mas deprisa.
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