Propuestas de chichinabo vendidas como revolucionarias: visionarios ful

EBR
por hace 3 semanas
#28   Pues, joderles y romperles las pelotas, lo consiguió por mucho.
EBR
por hace 3 semanas
#29   Yo a los niños Pöpli.
EBR
por hace 3 semanas
#31   Y lo que venga después. La industria no quiere vendernos cultura ni productos que nos hagan pensar porque dejaríamos de comprar la basura que sacan para los tonticos. 
EBR
por hace 3 semanas
#30   En otra disciplina, teníamos a Chiquito de la Calzada; un arma secreta que los guiris no llegan a comprender. 
EBR
por hace 3 semanas
#31   Totalmente de acuerdo.
EBR
por hace 3 semanas
#32    Diez puntos, lo puse mal para ver si alguien reparaba en ello. Lo dejo así para ver si a alguien más le raya.
Hawkins jugaba a dar yuyu con sus calaveras en una época en la que era fácil relacionar negros con vudú. Los bluseros cantaban sobre lo mal que les iban las cosas, no sobre el mumbo jumbo porque les daba canguelo serio. En todo el sur y, especialmente, Luisiana se prácticaba activamente el vudú de forma extendida entre la población negra hasta los años treinta del siglo veinte; era tabú cantar sobre ello para que se enterasen los blancos, nadie quería arriesgarse a quien le hicieran un wanga. 
EBR
por hace 3 semanas
#33   Me encantaba el single de The New Radicals por mi pasado de activista en el ALF y por la música, el problema era que el resto del disco era de relleno y el tipo lo dejó como intérprete y produjo para otros.

The Darkness fueron sensación porque la compañía untó pero bien a los medios para dar bola a su primer disco y salían en las portadas de la Kerrang  UK cada semana. Al segundo disco... el efecto del untamiento se desvaneció y, con ello, su éxito. Sucedió exactamente lo mismo con Thunder, Terrorvision, Quireboys, The Almighty y tantos otros.
Lo que diferencia a The Darkness es que un imbécil de los medios británicos se empeñó en darles cera y ridiculizarlos, seguramente porque no le untarían lo suficiente, diciendo que eran un grupo de coña imitando a Led Zeppelin con la voz de un Mercury de Hacendado. Eso penetró en el imaginario colectivo y ahora se les sigue tomando como a los Ninja Sex Party.

En España, Melendi se reinventa (por decir algo) en cada disco y se le olvida en pocas semanas, eso si se le llega a escuchar en alguna parte.
Alaska publica para su nicho exclusivo de Chueca y no se la escucha en ningún otro sitio. Ramoncín lleva años diciendo que está terminando su último disco y va a ser verdad que será el último a este paso. Lo mismo decía Micky, el de los Tonis, para poder contar algo cada vez que conseguía que le plantaran un micro delante.
El Marin
por hace 3 semanas
EBR escribió:
Quireboys

Pues les he visto tres veces estos dos últimos años. Hemos compartido festival y son muy majos. De los que se ponen a beber (contigo) cerveza a las 10 de la mañana. Yo de empalmada y ellos llegando, jajaja
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Paco
por hace 3 semanas
Propuestas que nos venden como el gran futuro de la música es prácticamente todo... no se. El negocio es así, son muy exagerados.
Por poner un ejemplo grandes artistas que tuvieron su momento hace 20 o 30 años, entonces entiendo que tuvieran su peso, pero los discos irrelevante que hacen ahora no entiendo como nos los venden como si fueran "importantes". Y con ésto hablo de gente como Bon Jovi, Shakira, Madonna, y otros muchos. A diferencia de otros lo que hacen ahora es malo, sin paliativos, no es como AC DC o Metallica que sacan su estilo y claro han tenido mejores discos, pero los últimos no son malos (en plan vergüenza). 
Esta gente que decía antes saca cosas muy malas ya. Están centrados en mantenerse en el candelero a cualquier precio, publican lo que sea.
En el caso de la música en castellano es aún más triste, la gente empieza a hacer tonterías, como ir de Dylan Calamaro, el rollo cantautor que intentó Loquillo a ver si ligaba algo, las cosas tan cutres que ha estado publicando Alaska, intentan ver si pillan algo cuando ven que van cuesta abajo ya.

Entiendo que tu pregunta va más por la gente que de primeras, en un primer disco, ya te venden como el futuro del arte. Creo que eso va en gustos, a mí Jack Black por ejemplo me deja muy frio, siempre me ha pasado, es un artista que no pillo, pero ahí está, a otros les gustará seguro. Beck tampoco me terminó de calar nunca, y se decían maravillas de él, quizá aguantó 2 discos. Aún así los respeto, son artistas con un estilo y que no se meterían a hacer un disco de reguetón para vender y destacar.
Pero bueno, otros casos de personas que desaparecieron sí que me parecen importantes, como Fiona Apple por ejemplo, Ani DiFranco o Tori Amos, por ahí siguen haciendo cosas, a otro nivel, pero siguen siendo buenas a mi entender.
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JJ77
por hace 3 semanas
Si la gente tuvíeramos un sentido desarrollado para escuchar solamente "música buena", también.......(joder, qué fácil cargarme el hilo), lo tendríamos para el buen cine y tachán.....para votar!!! ;-)

Sonrisa para comenzar el viernes!
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N456M
por hace 3 semanas
Leyendo el hilo, mucha de la gente que se menciona tuvo impacto una o mas veces en la música y en el espectaculo. Incluso en toda la industria. Muchas veces mayor que artistas que mantuvieron lineas mas "coherentes".

Es curioso que por regla general cuando esa gente sigue mutando los penalizamos y si se mantienen en su estilo que funciono ad eternum, anclándose en el, los respetamos. 💯 se corrobora la teoria de Warhol de la repeticion  y el capital simbolico y la tension propia de lo comercial y lo puramente artistico en teoria de los campos de Bourdieu.  El "habitus" que definia el.  Establecemos patrones de reconocimiento por lo que conocemos en el arte. Por ejemplo AC/DC definio su propias reglas que conforman el "habitus" en mucha gente y capital simbolico a base de repetición con poca variación. Esto le permitió llegara a una gran masa. Todo lo contrario a muchos otros artistas que asumieron mas riesgos.

El "habitus" depende de muchos factores, especialmente vitales y sociales de la persona.. no del artista. A partir de ah> el "habitus" de cada uno (todos lo tenemos) puede tener mas o menos histeresis. Donde el habitus tiene mucha histéresis y es muy estrecho (ese es el peligro para el que quiere desarrollarse como musico) crea la ilusion de pensar que uno es capaz de percibir el "buen arte" al vuelo.
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EBR
por hace 3 semanas
#45 Amplío la línea de tiempo en España. Durante los setenta, la industria discográfica aún se estaba reorganizando para explotar productos que no pudieron escucharse antes por la censura: que la cantante lleva una minifalda muy mona pero muy mini, que el pavo marca paquete en la portada, que los cuatro del grupo llevan crucifijos demasiado grandes y parece que lo hacen con ánimo de burla, que si los pelos de ellos eran muy largos, que si los pechos de ellas van abriendo puertas y mil objeciones más de gente que tenía su interés más centrado en gustos y aficiones personales más reprobables que aquellos que pretendían defender.

Lo uno por lo otro y la casa sin barrer, pasaron los sesenta y las centrales de las multinacionales recién instaladas tiraban de la manga continuamente a sus filiales locales para colocar en los medios los artistas que venían funcionando muy bien en el resto del mundo, si no Europa. Comenzamos a disfrutar de prensajes cutres de Pink Floyd con portadas de papel de fumar y encartes con las letras traducidas por secretarias que no sabían inglés muy buenamente. Esto es España y ya estableció Fraga que Spain is different; su nueva ley de autocensura, vendida como mayor libertad de prensa, permitía publicar lo que te apeteciera sin filtro, peeero allá tú con lo que publicabas porque te secuestraban la edición completa o te detenían y juzgaban por los mismos delitos que con con la ley anterior o te venían un comando incontrolado de hijos de bienpensantes y te quemaban el kiosko o la librería contigo dentro. ¿Solución? Inventarte las partes de las letras que podrían traerte el infierno en bloque. Gozamos de traducciones delirantes que no tenían ni pies ni cabeza, traducciones literales y traducciones libres de ser muy libres, despojadas de toda coherencia entre párrafos. Vamos, como el free jazz más porrero, pero en letras.

Comenzaron a asomar el hocico los melenudos extranjeros cantando cosas tan "raras" que no hacía falta censurarlas porque eran ininteligibles, como cantar sobre el humo en el agua después de un incendio o cerdos volando o un dragón rodeado de humo que ofrece pastillas de colores.
En este ambiente, surgieron talentos cándidos y eurovisivos como Karina, Micky y los Tonis y una ristra de chicles de fresa pop con textos tan inofensivos como edulcorados para todos los públicos que contrarrestaban el efecto pernicioso de los rockeros. Detrás de la candidez había una realidad, la casa de Karina era una fonda por temporadas donde coincidían varios de los artistas que despuntaban, el propio Albert Hammond recalaba allí durante meses componiendo para artistas de Hispavox, la disquera nacional más activa del momento. Uno de los fondeados habituales era Tony Luz, guitarrista de Los Pekenikes, con quien se casaría después. La pensión expandió su alcance a estudios de grabación y vida nocturna y, de este crisol con aroma a fresita y regalices, surgieron singles que rompieron registros de ventas dentro y fuera de España.

Traigo a colación este episodio de la España rosita para explicar cómo nuestra industria patria fue un esperpento en sí misma. Con algunos éxitos justificados y, el resto, un catálogo pleno de horterada chirriante.

Retomando el comienzo del ladrillo, hemos disfrutado de portadas distintas a las publicadas en el resto del mundo por púdico rubor sotanero y, para asombro de todos cuando las versiones originales comenzaron a aparecer durante los ochenta, con el arte gráfico mutilado para ahorrar costes de impresión y evitar las imágenes multirraciales de chicas desnudas en el suelo (todo mal) o paquetones cargando a un lado, como los toreros (esos tenían patente de corso para hacer lo que les apeteciera) rivalizando en longitud y grosor con los tupés o melenotas.
También se dieron casos de mera incompetencia técnica, como la portada del For those about to rock de AC/DC, que venían a comprar tiendas y coleccionista de todo el mundo porque los colores fueron impresos a la inversa y sin estampado. El ejecutivo avispado de Warner que recibió los fotolitos que incorporaban una quinta tinta (la metalizada) no supo comprender nada y envió todo sin indicaciones a la imprenta. A mi hermano le repitieron la jugada a comienzos de los noventa con nuevo timonel: Íñigo Zabala, exteclista de La Unión. Warner España siempre ha sido conocida como un nido de cayetanos sin aprecio especial por la música, pero auspiciados y pastoreados por Saúl Tagarro (capo patrón de AFYVE; los creadores de la lista de éxitos invent donde se fabrican en laboratorio los discos de oro, platino y caca) para pagar simpatías de familias muy influyentes en diversos sectores de la economía nacional (Bosé, Díez, Vañó, etc.). Tras el éxito de la portada de Los reyes del rock —doble álbum recopilatorio que me encargó Zabala y en el que solo me dejaron incluir temas de la casa para evitar incurrir en regalías a la competencia— que aerografió poco antes, le encargaron la del A cara o cruz de Ángeles del infierno. Claro, mi hermano venía de escuchar solo a Sergio Mendes, Mina, la Streisand o la Vanoni y se hacía pinza en la nariz con el rock; yo tenía que crear el concepto muy definido para que él pudiera plasmarlo sin salirse del boceto y no dejarme mal después de haberlo recomendado (mi único caso personal de nepotismo y cómo me arrepentí). Pues allá fuimos, puse un casco de Madelman a un esqueleto de anatomía minúsculo y le dije "Ahora vas y te inventas una alambrada sobre la que cae el sobrino del licenciado Cabra este, todo muy miliciano de Capa". Todo iba estampado y solo con quinta tinta de metal dorado porque añadir plata para el alambre de espino ya subía mucho el presupuesto. Sale el disco y descubro que el dúo dinámico (Zabala/Tagarro) había restringido la factura a la cuatricromía plana convencional sin dorado y sin ajustar los márgenes de silueta que evitan la merma de la matriz del estampado. Los resultados, para la historia: UNNA MIERRRDDDA como el sombrero de un picaó. El grupo la vio y dijo que muy bien, pero les expliqué el asunto y se quejaron en la central de Latino en Miami, de donde dependían: en Warner dejaron de encargarme trabajos.
Y así, todo; una industria en manos de contables y sin creativos al mando. ¿Qué puede salir mal? Mika.

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