#14
Yo es que siempre me acuerdo de irme a descojonar de Leonardo Dantés, yo como casi adolescente macarra y radicalizado, y el tío dando una clase maestra de cómo levantar a un público completamente hostil que ha ido a descojonarse en tu cara y acabar metiéndoselo en el bolsillo. Parecia una orgia de viejos en Benidorm. ¿Hubo música? Le hacia un gesto al de la cabina para poner el backing tack... Ni te cuento ¿El nivel de performance? Top. Cualquier grupo de Barrio sueña con que le pase lo que alli paso. Casi un truco de magia. Actitud era eso, no las tachuelas y ir de duro.
Me pasó igual con Lady Gaga cuando visitó Madrid cuando el vestido de filetes de babilla. Fue una etapa en la que acababa en conciertos a los que jamás habría pensado que iría por gustos, y me encontraba con que el espectáculo era total y abrumador. No sé si ya metían las mierdas que meten hoy día en los conciertos, pero aquello era una barbaridad. Y lo mejor: afinaba de cojones. Y paraba aquella voragine en seco de repente dejaba un momento intimista con el piano que flipabas. La critica era de que copiaba a Madonna. Ni de coña. Aquello era otra cosa muchisimo mas friki y exagerada. Y con una calidad interpretativa subyacente que quedaba enterrada.
También es verdad que en aquellas epocas era aficionado al cubatita a media tarde, que todo esto es subjetivo. Y que nunca se me cayeron los anillos por reconocer a alguien que me resulta entretenido y con oficio en cualquier estilo. Y me puede pasar hasta con un violinista de boda al que nadie escucha. A mi el que me saca del auto-ostracismo y la distimia que padezco ya me tiene ganado. Y si no me proyecto en el mejor. El esperpento es parte de eso. No lo veo negativo.