Lo que te cueste, cuando iba de gira hace treinta años nos electrocutábamos con besar el micro, no había tomas de tierra conectadas en ninguna parte. Más de una vez me oriné en las bragas de la hostia que daban los micros. Era como morder un táser, una rubia tonta del culo que ahora anda famoseando entre los fans de José Manuel Soto, se cagó encima y tuvieron que tirar el telón de cierre a mitad del concierto. Era algo bastante frecuente hasta en las ciudades. Si no te habías llevado al menos una ostia no eras profesional.
Esto es serio, niño.
Esto es serio, niño.
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