¡Bolos de verano con Mackie! Cuéntanos tu anécdota y gana un equipo Mackie

elCachorro_torres
por hace 16 horas
Tocando en la calle con un amigo, con nuestra funda abierta para que la gente nos echara dinero, una madre con su hija nos preguntó si podía coger el billete de 10 euros que allí había para comprarle un helado a su hija. La pregunta iba en serio :shock:
zos7
por hace 15 horas
Espontáneo sube al escenario para saltar, amigos hacen piña para cogerlo, se lanza y cae en el único hueco que había: no pone las manos y rompe la nariz.
JORGE
por hace 15 horas
Una vez. En un grupo de música original, no de versiones, en el que toqué hace un porrón de años. Nos contrató una peña de un pueblo. Eran gente joven y les molaba el rollo que hacíamos. 
Pues bien. El concierto era en la plaza del pueblo. Supuestamente solo para los de la peña, repito, gente joven. 
Nos habían puesto dos remolques de tractor como escenario. Selo habían currado.
Cuando ya íbamos de camino al concierto para empezar. Nos llamó mucho la atención que mucha gente mayor y de otras edades se dirigían muy arreglados y elegantes hacía la plaza. Donde se iba a celebrar el concierto. 
Nuestra sorpresa fue al llegar. Todo el pueblo con sus mejores galas, estaba congregado allí para ver el concierto. 
Nos Dijimos. Bueno, es lo que hay. Pero era raro de cojones.
Comienza el concierto y al segundo tema se sube un lugareño mayor al escenario "tractor" a decirnos que tocásemos un pasodoble. 
Con cara de asombro le dijimos que no hacíamos pasodobles, que nuestro estilo musical estaba muy lejos de eso. 
Al lugareño no le gustó nada esa respuesta y nos dijo que, o tocábamos un pasodoble o nos cortaban la luz y nos tiraban al pilón. 
Bueno. Pues tiramos de oficio e imaginación y nos improvisamos un pasodoble allí, en el momento. Cuando empezamos con el pasodoble, todos se pusieron a bailar, como si no hubiera un mañana. Fue increíble la reacción que tuvieron, parecían autómatas. 
No contentos con un solo pasodoble. Tuvimos que tocar el mismo pasodoble otras 5 veces. Les daba igual que fuese siempre el mismo. Dos temas nuestros y pasodoble. Dos temas nuestros y pasodoble. Así hasta el final del concierto. Surrealista total. 
AnthonyClass
por hace 14 horas
La anécdota mas loca fue que fui a tocar a un concierto y cuando fui a probar sonido se me olvidó la guitarra en el local de ensayo jajajajaaj!!
zaboonpro
por hace 12 horas
En estos años, no hay nada más surrealista que una de las pruebas de sonido.
Empiezo a probar, el técnico veo que pone caras raras, mientras va tocando cosas de la mesa... De repente, sube al escenario, cambia el micro del ampli, vuelve a la mesa y sigue poniendo caras raras... Vuelve a subir, y me comenta que no entiende que pasa, pero que no suena mi guitarra por la mesa. Decide cambiar el micro de nuevo y sigue dando problemas.
Habla con el del garito y por lo que comenta después, resulta que el fader de la pista de la guitarra la tenía muteada. :D :D :D

El bolo fue bien, pero me descojoné un rato del despiste del técnico ( con todo el cariño )...
dx
por hace 12 horas
Dormir en la casa del dueño de la sala. La casa de los huevos. Tenían otro garito que daban mogollón de tortillas al día y el piso estaba literalmente lleno de cajas de huevos. 
Buena gente, eso si
Alberto
por hace 10 horas
Como músico he vivido muchas situaciones curiosas, pero ninguna tan gloriosamente humillante como la que me ocurrió una noche tocando con una orquesta en las fiestas de un pueblo.

Aquello estaba lleno hasta la bandera. La plaza parecía el escenario de un concierto multitudinario. Y llegó el momento. MI momento. El instante para el que todo guitarrista nace, se prepara y sueña frente al espejo con una escoba haciendo de guitarra: el solo de "Clavado en un bar" de Maná.
Yo todavía tocaba con cable, porque en aquella época la tecnología inalámbrica me parecía un lujo reservado a las estrellas del rock y a los presentadores de televisión. Así que, convencido de que había llegado mi minuto de gloria, avancé hacia el centro del escenario con la seguridad de quien cree que va a ser recordado durante generaciones.

Mientras caminaba, me imaginaba a la multitud enloqueciendo. Quizás alguna lágrima de emoción. Puede que incluso una estatua en la plaza del pueblo al día siguiente. Pero había un pequeño detalle que no tuve en cuenta: la longitud del cable. Calculé la distancia con la misma precisión que un pirata aparcando un submarino. Di un último paso triunfal, levanté la guitarra para arrancar el solo... y en ese preciso instante el cable se desconectó.
Silencio. Bueno, silencio por parte de la guitarra. Por parte de mi cerebro hubo una explosión nuclear. Allí estaba yo, en el centro del escenario, adoptando la pose de héroe del rock mientras mis dedos se movían frenéticamente sobre un instrumento que emitía exactamente el mismo sonido que una merluza congelada.

Recuerdo mirar alrededor esperando algún milagro. Quizá que el público cantara el solo. Quizá que descendiera un ángel del cielo con un cable más largo. Pero no. Lo único que descendió fue mi dignidad. Rojo como un tomate mutante, me agaché a conectar el cable. Y todos los músicos saben lo que viene después: ese maravilloso "CLONK-BRRRRRRRR-CRAAAAACK" amplificado a un volumen capaz de despertar a los antepasados del pueblo.
Cuando por fin recuperé el sonido, el solo ya había pasado. La canción seguía adelante, la vida seguía adelante, incluso la historia de España seguía adelante. Todo menos mi carrera como estrella del rock.

Así que regresé lentamente a mi rincón del escenario. No caminaba; me arrastraba emocionalmente. Había salido dispuesto a convertirme en Guitar Hero y había vuelto convertido en el técnico de mantenimiento del cableado. El resto de la actuación lo pasé tocando sin moverme ni medio centímetro. Si me hubieran puesto una maceta encima, habría parecido parte de la decoración.

Desde entonces aprendí dos cosas: la primera, que la fama es efímera. Y la segunda, que antes de lanzarte a conquistar el centro del escenario conviene comprobar si el cable comparte tus mismos sueños.
carlosdingo
por hace 8 horas
Toque con mi primera banda en las fiestas de verano de un pequeño pueblo de Jaén. Por la tarde, después de la prueba nos llevaron a dar un paseo y mostrarnos el bar donde solían ir los organizadores. Allí llego un tipo muy simpático, vestido de comercial. Un tipo especialmente extrovertido. Nos saludo y se presento uno por uno. No le dimos mas importancia hasta que apareció horas mas tarde en mitad del concierto vestido con su  equipación completa de boxeo y metiendo zambombazos a la gente en el pogo. Fué una risa.

El calor en verano y el alcohol transforma a la gente en verano por nuestra tierra. :-P
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