Teoría y técnica

La vida en un grupo: planificación

Las experiencias musicales conjuntas pueden ser enriquecedoras o tremendamente frustrantes. Muchos músicos crecen con ellas, e incluso algunos músicos jóvenes dan el salto al profesionalismo al probar esta forma de vida, diferente a todas las demás. En cambio, otros terminan con el abandono del instrumento y un constante estado de desidia hacia la música, pensando que jamás podrán hacer algo en ese mundillo ni disfrutar tocando con gente.

No es necesario buscar el éxito ni pretender tocar en estadios repletos de enfervorecidos fans para alcanzar una meta personal o pasarlo bien en grupo.

Lo que si es necesario, es estar dispuesto a aprender del proceso, a interactuar con otros músicos, a mostrar diplomacia, empatía, y abrir la mente hacia otras perspectivas. Tampoco podemos renunciar a nuestras ideas iniciales con facilidad, o juntarnos con gente que persiga metas opuestas. Es lo difícil de este proceso; mantener un constante equilibrio.

Además del equilibrio, hemos de tener claras nuestras metas y objetivos, y saber si son compartidos por otros miembros del grupo, o cotejar factores como tiempo, nivel, disponibilidad...

Gran parte de las experiencias en banda terminan siendo desastrosas, pero... ¿estamos libres de culpa o también hemos sido partícipes de esa fracaso al no planificar la evolución de la banda o anticiparnos a posibles problemas? Para evitar situaciones incómodas, procuraré daros una serie de consejos que, si bien no solucionan crisis, pueden evitarlas.

Los consejos de este artículo se refieren más a la planificación a la hora de entrar en una banda que al desarrollo de la banda en si, tema que trataremos posteriormente.

Metas compartidas

Aunque juntarte con amigos es una opción, es importante que todos los miembros del grupo tengan metas similares. Las metas pueden cambiar a lo largo del tiempo, es algo lógico e impredecible, pero eso no lo podemos evitar.

Sin embargo, si tu objetivo es tener una banda como pasatiempo, no dedicarle mucho tiempo, y sonar bien pero no impecable, no es demasiado inteligente que te juntes con gente que quiere sonar totalmente profesional o quiere tocar en festivales y moverse de forma constante.

Lo mismo ocurre al contrario. Resulta muy frustrante comenzar en un grupo con altas expectativas, para después descubrir que tus compañeros buscan cosas diferentes. Al margen del dinero, que es algo con lo que, a priori, no debes contar, muchos músicos quieren tener una banda con un sonido totalmente profesional, cuidando cada detalle, para sonar lo mejor posible dentro de sus posibilidades.

Es importantísimo saber si todos buscáis ir a directo de forma regular o si algunos son más músicos de estudio, si queréis tocar en bares/salas o solo en festivales, y si váis a intentar tocar fuera de la ciudad de forma regular. Pactar todas estas cuestiones antes de iniciar una banda o háblalo con los miembros antes de entrar en el grupo.

Es imposible que un proyecto funcione si los objetivos son totalmente dispares. Por ello, resulta conveniente hacer una reunión previa en la que queden claras las intenciones de los diferentes miembros. En caso de que esas metas cambien, afrontarás el problema sabiendo que no llegó por no tener una charla informal antes de comenzar a ensayar.

Estilo

Otro punto controvertido. Muchas personas se cierran totalmente a la hora de entrar en una banda con intereses diferentes a los suyos, aunque existan puntos comunes, mientras que otros se venden al mejor postor sin importarles si el estilo de la banda se adapta a sus gustos.

Aquí, de nuevo, entra el famoso término medio. Si te gusta el rock clásico, entrar en una banda de blues o blues-rock puede ser enriquecedor, ya que descubrirás nuevos grupos. Algo similar ocurre si te gusta el jazz fusión y te ofrecen entrar en una banda de jazz más clásico, o música experimental. Que te guste Megadeth no impide que puedas probar en una banda que hace metal progresivo, y si te gusta el Heavy clásico, el hard rock es un terreno perfectamente válido para ti.

La cuestión es mantener una mentalidad lo suficientemente abierta como para darse cuenta de que no tiene mucho sentido querer tocar en un grupo si no vamos a interactuar con otras personas. La interacción también implica escuchar otros estilos de música afines a los tuyos, pero diferentes, y a aportar tu propio toque a lo que estáis haciendo.

La postura contraria, totalmente abierta, casi indiferente al estilo, tampoco es positiva. Si el jazz no te interesa lo más mínimo, no tiene sentido que te metas en una banda que versiona a Chick Corea o toca temas de Wes Montgomery. Si te gusta el hard rock, el blues o el heavy, y los pasajes instrumentales complejos o los compases de amalgama nunca te han llamado la atención, tampoco es de recibo que recales en una banda que hace progresivo.

En la música se requiere pasión y una mentalidad curiosa. Para mantener la pasión, el estilo debe interesarte, mientras que la curiosidad te ayuda a interesarte por otros estilos de música, adquirir sonoridades diferentes y avanzar en tu desempeño como músico.

Por eso, es importante meditar bien tus decisiones y no ser demasiado complaciente, tocando en bandas que no te aportan nada por motivos de amistad, o rechazar ofertas interesantes porque no es "exáctamente" lo que habías planeado.

Horarios y economía del grupo

Este es un punto que suele tratarse a posteriori, cuando debería establecerse con claridad antes de comenzar los ensayos.

¿Tenéis horarios compatibles? ¿Sóis lo suficientemente responsables como para acudir a ensayar regularmente? Si no podéis ensayar regularmente... ¿todos podéis estudiar los temas en casa para llevar el trabajo hecho?

Lo cierto es que, hasta que no empiezas a trabajar con alguien, no puedes juzgar su competencia, pero si puedes exigirle un desempeño si ya habéis hablado sobre el tema, establecido horarios... Si váis a ensayar semanalmente, fijar dos días. Uno para el ensayo habitual, y otro de reserva, porque muchos días el ensayo se tendrá que cancelar por motivos personales, y bien puede ser por tu causa.

Si el local no está en la ciudad, hay que tener en cuenta el transporte. Si uno se encarga de llevar a los otros, es mejor que pactéis pagar gasolina antes de que esa persona termine resentida y achaque a los demás ser el que siempre da la cara. Si un local cuesta un poco más pero está más cerca, puede ser una buena opción. Siempre hay que pactarlo y tener en cuenta todas las opiniones, alcanzando un quórum.

Por último, una norma no escrita, pero básica. Nombrar un tesorero. Casi todas las bandas pagan tarde el local, pierden dinero que está ahí pero no se encuentra, o tienen un rezagado que, más por despiste que mala intención, se olvida de los pagos. Es importante que alguien se haga cargo de las cuentas del grupo y las tenga al día. Lo contrario puede desembocar en graves acusaciones o, incluso, insultos.

En la cuestión de horarios, establecer también los horarios para dar conciertos, es decir, la disponibilidad en fines de semana. Es difícil que un grupo salga adelante sin conciertos, la gente se desmotiva y lo termina dejando.

Niveles parejos o comprensión

Si vas a tocar con personas con un nivel inferior al tuyo, tienes que hacerlo porque te motive ver que alguien aprende. Sea por aprecio personal, o porque simplemente te gusta enseñar o recorrer ese camino, debes ser comprensivo. Si ves potencial en alguien, trátalo con sinceridad, pero también con respeto.

Si no eres una persona paciente o tu objetivo en ese proyecto es profesional, busca personas que tengan un nivel alto o similar al tuyo, pero no lo pagues a posteriori con una persona que hace lo que puede. Evolucionar lleva tiempo, no ocurre de un día para otro.

Continuaremos este artículo con consejos más centrados en los ensayos y cuestiones técnicas una vez que tenemos una banda en el siguiente artículo.

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