Efectos

El presidente de Boss, Yoshi Ikegami, se retira

Era el año 1973 cuando se fundó Boss, la marca de pedales que se convertiría en el referente más importante de su sector. Tan sólo 5 años más tarde, Yoshi Ikegami se uniría a la empresa, siendo de los primeros empleos que tuvo tras graduarse. Comenzó ensamblando sintetizadores, pero más tarde tendría la oportunidad de hacer aportaciones de diseño a la empresa, como el rack de delay SDE-3000 o la reverb que aún se encuentra en el Boss RV-6 reverb.

Yoshi Ikegami

A lo largo de los 44 años que ha estado en la empresa, llegó incluso a ser el presidente en 2014, puesto que ha ocupado hasta ahora, momento en que se retira. Durante su presidencia, se han producido importantes aciertos; los que leéis estas páginas con fidelidad con seguridad recordaréis el lanzamiento de los amplificadores Boss Katana (tremendo éxito comercial) y la familia de productos Waza Craft. Todos ellos se han producido durante el período de Yoshi como presidente.

Y aunque puedan pasar algo mas desapercibidos, ha habido otros productos que también han sido síntoma de un cambio y modernización en Boss, todos en el mismo período: los nuevos accesorios para pedaleras como los cables a medida (era hasta extraño que una marca de efectos con tanta tradición no los tuviese), los switchers true bypass equipados de prestaciones muy potentes (o incluso con efectos como el Boss MS-3), inalámbricos, multiefectos o hasta accesorios para amplis a válvulas como el Waza Tube Amp Expander equipados con caja de carga e IR's, y muchos más.

Productos que parecen más conectados con la tendencia actual de guitarristas inquietos, con grandes exigencias y con usos muy personales del equipo, y que creemos que lograron borrar la imagen que tal vez Boss corría el riesgo de ofrecer, la de una marca de efectos "excesivamente normal". Podía ser superada por una triple amenaza: el creciente mercado de los pedales de boutique, las grandes avalanchas de pedales asiáticos low cost (encabezada en aquel momento por Mooer) y los cada vez más veloces y potentes efectos digitales.

Ciertamente este giro no fue algo hecho al azar: lo demuestran algunas estrategias mediante las cuales querían dar una imagen de mayor modernidad. Una de ellas fue asociarse con un fabricante mucho más pequeño, pero con gran conexión con el guitarrista de hoy, JHS, y crear un pedal que era a la vez Boss y JHS. Clásicamente, una marca tan grande podría temer parecer pequeña al "rebajarse" a trabajar con un fabricante mucho menor, y más de forma tan pública y publicitada, pero posiblemente Yoshi sabía que a los guitarristas, el tamaño de las empresas no nos importa tanto. Nos importan otros valores, como la artesanía (parece que "waza" significa "artesania" o "técnica"), la espontaneidad, ser creativos, que no todo sea negocio. Probablemente pensó que estar cerca de Josh Scott haría de Boss una marca más cool, no preocupada por la competencia, pero sí por la camaradería, y que eso se percibiría externamente. Y algo similar hicieron con Strandberg, a pesar de que quizás esa colaboración quedo en un segundo plano más discreto.

Otra cosa que refuerza esta sensación es que, hasta hace bien poco, era el propio Yoshi el que se conectaba en directo por las redes sociales para hablar de los nuevos productos. Posiblemente, algo así en los 90, y de un presidente de una gran marca, podría percibirse de nuevo como algo que no le corresponde. Pero una vez más, Yoshi entendió que la industria ha cambiado y que tener al mismísimo presidente conectándose como uno más y hablando tranquilamente, manda dos mensajes al espectador: 1) Puedo ser tan cercano como un fabricante de boutique, y 2) estoy totalmente abierto a sugerencias y cambios, Boss es permeable y podéis decir cómo debería ser el próximo pedal Waza Craft, — por ejemplo —.

Si habéis llegado hasta aquí, posiblemente os preguntéis a qué viene tanto peloteo al tal Yoshi, pero tengo una motivación para escribir esto sobre él. En el año 2017 se cumplían 40 desde el lanzamiento de la primera colección de pedales compactos Boss (antes de eso había existido algún producto Boss suelto), y la marca hizo un evento en Londres al que fuimos invitados varios medios, entre los cuales nos encontrabamos Guitarristas. Allí fue donde se presentaron el Boss+JHS y la Boss+Strandberg, y fue cuando tuvimos la oportunidad de conocer a Yoshi, que solo llevaba 3 años siendo presidente.

En aquél momento nos parecía algo extraño: ¿Boss junto a estas marcas de hornada reciente? Pero al conocer a Yoshi ya nos fue cuadrando más la cosa: era alguien muy respetuoso, pero no con las formalidades tan estrictas que suelen caracterizar el protocolo japonés tradicional en los negocios, sino mucho más cercano a las formas yanquis. Se notaba relajado, y hasta con un punto informal en el mejor sentido. Nada de trajes ni corbatas, un rollo mucho más casual.

Y de alguna manera, al hablar con él y escuchar su forma de pensar nada encorsetada, fuimos entendiendo cómo era posible el acelerón que Boss había pegado en los pocos años anteriores, tras un período algo monótono. La Boss GT-100 era un gran producto, pero la veíamos sufriendo por acercarse mínimamente a los tiburones digitales de Line 6, Fractal, Kemper y otras marcas. China estaba ofreciendo clones de sus productos clásicos cada vez mejores y más baratos, y Strymon, Eventide o Empress parecían estar acaparando la apuesta por el prestigio y la exquisitez en lo digital. Por su parte, los pedales Boss de toda la vida siempre nos han encantado, pero había algo de riesgo de aburrimiento si la cosa no se renovaba un poco con nuevas tecnologías, y nuevas posibilidades. Pues Yoshi fue quien trajo esas nuevas posibilidades. Y sí, tal vez con algo de retraso, pero ha instaurado la primera pantalla táctil en Boss. Más claro imposible: hasta el último día se ha esforzado por mantener a Boss joven.

Yoshi Ikegami
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