La banalidad está de moda. El qué dirán de mí. La apariencia. El personaje que nos montamos. La aprobación social. La estupidez humana.
Señoras de 50 años coleccionando amigas de Facebook. Miles de ellas, jamás se verán cara a cara, no le hace falta.
Marihuaneros que presumen de sus muchas y grandes niñas en Cannabis Café con múltiples fotos. Acaban detenidos por la Guardia Civil, por gilipollas.
Hackers estafadores de medio pelo presumiendo de tener mucha pasta en Instagram. Acaban detenidos, por gilipollas.
Niñatos apalizando a compañeros en el cole, grabándolo y presumiendo de ser crueles en TikTok. Crueles y estúpidos.
Familias divulgando que se van de vacaciones, poniéndoselo muy fácil a los chorizos. Hay que ser gilipollas.
A la gente ya no le importa lo que es, si no lo que parece. La banalidad del ser, la apariencia. No importa haber estado allí, importa demostrarlo. Los buenos momentos de la vida ya no se disfrutan, se inmortalizan para poder presumir de ellos y engordar nuestro personaje, mira cuán feliz soy y lo bien que me lo paso. Y de esto Mamá Ladilla ya habló.
Cuando en medio del paisaje
estés de pronto arrebatado,
y un fugaz escalofrío
te recorra la cerviz
al descubrir que los fantasmas
del pasado te perdonan
y te abrazan entregados
a sanar la cicatriz.
Saca tu jodida cámara de vídeo.
Saca tu jodida cámara de vídeo.
Cuando en medio del concierto
suene al fin esa canción
que te transporta a los albores
de tu infancia, y una lágrima
te brote al recordar aquellos años
que pasaron, tan intensos y agridulces
que ya nunca volverán.
Saca tu jodida cámara de vídeo.
Saca tu jodida cámara de vídeo.
Grábalo con tu cámara de vídeo y piérdetelo.
Grábalo con tu cámara de vídeo y piérdetelo.
Grábalo con tu cámara de vídeo y luego...
pon el DVD a tus amigos y ¡piérdelos!
¡para siempre, piérdelos!
Cuando vuelvas a ese pueblo en el que tú veraneabas
pero no lo reconozcas, sepultado por chalés.
Y de pronto aquella plaza, aquel rincón, aquel bareto
sus tapetes y amarrados, ese viejo futbolín.
Grábalo con tu cámara de vídeo y piérdetelo.
Grábalo con tu cámara de vídeo y piérdetelo.
Grábalo con tu cámara de vídeo y luego...
pon el DVD a tus amigos y ¡piérdelos, para siempre!
¡para siempre, piérdelos!