Desde que comencé a hacer cables, allá por 1981, tengo una costumbre inconsciente: siempre me dejo fuera el casquillo del conector de un lado y lo tengo que desmontar y volver a soldar. ¿TDAH, el sino, gilipollez a secas?
Cuando comenzaba con los pedales, no costaban lo que ahora y no podía adquirir una distorsión MXR para sonar como Blackmore. Me vi abocado a la delincuencia y la mala vida: pedí prestado uno y lo fusilé, lo calqué, lo cloné, sonaba exactamente igual y me costó nada en componentes. Mi faceta feniciogenovesa vio negocio y comencé a venderlos como churros, inundé Madrid. Envalentonado, lo mismo con el Pignose y el Tube Screamer.
Tres años más tarde, en Musical San Bernardo, llevando el mantenimiento de La Factoría de músicos (gratis y hasta palmando), una noche tomé prestado un TC electronics Booster + Line driver & Distortion, que en aquella época era el Rolls Royce de los pedales y costaba una pasta prohibitiva. No me aclaraba demasiado con el circuito y solicité un esquema de servicio al distribuidor, lo cloné y me saqué unos dineros para comprar equipo de forma legal. El propietario es un conocido guitarrista que tocaba con artistas canallitas del foro que me daba mucha caña de malas maneras, no remorse. El importador no lo era oficial del todo y le metía un buen clavo, no remorse.
¿La cagada de esta historia? Cuando pasé a trabajar en Radical Music, Trúpita me cascó una bronca cojonuda por haberle tocado el Tube Screamer a la importadora trece años antes.
Cuando comenzaba con los pedales, no costaban lo que ahora y no podía adquirir una distorsión MXR para sonar como Blackmore. Me vi abocado a la delincuencia y la mala vida: pedí prestado uno y lo fusilé, lo calqué, lo cloné, sonaba exactamente igual y me costó nada en componentes. Mi faceta feniciogenovesa vio negocio y comencé a venderlos como churros, inundé Madrid. Envalentonado, lo mismo con el Pignose y el Tube Screamer.
Tres años más tarde, en Musical San Bernardo, llevando el mantenimiento de La Factoría de músicos (gratis y hasta palmando), una noche tomé prestado un TC electronics Booster + Line driver & Distortion, que en aquella época era el Rolls Royce de los pedales y costaba una pasta prohibitiva. No me aclaraba demasiado con el circuito y solicité un esquema de servicio al distribuidor, lo cloné y me saqué unos dineros para comprar equipo de forma legal. El propietario es un conocido guitarrista que tocaba con artistas canallitas del foro que me daba mucha caña de malas maneras, no remorse. El importador no lo era oficial del todo y le metía un buen clavo, no remorse.
¿La cagada de esta historia? Cuando pasé a trabajar en Radical Music, Trúpita me cascó una bronca cojonuda por haberle tocado el Tube Screamer a la importadora trece años antes.
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