Efectos

Review de Valeton Dapper, efectos combinados y de uso sencillo

Tras echarle un vistazo al Dapper para metaleros y el Dapper para indies, llega la hora de revisar el Dapper convencional, el más antiguo de los tres y que no tiene ningún género musical como justificación. Simplemente, se trata de una pequeña colección de efectos habituales pensado para ser utilizado por sí solo o en combinación con otros pedales. Eso sí, esta versión solo cuenta con un delay como efecto distinto a la saturación, lo cual puede desanimar a algunos. Pero, a cambio, viene con su afinador, un pedal que ya nos podremos ahorrar.

Valeton Dapper

Diseño y construcción

Si ya leíste las reviews anteriores del Dapper Dark y el Dapper Indie, no creemos que nada del diseño te sorprenda; vuelve a tratarse de lo que llaman un strip de efectos, equipado con una sección de overdrive, otra de distorsión, y una de delay, que sigue ofreciendo tap tempo y tres parámetros para regularlo. Toda la carcasa es de metal, y como ya comentamos en el artículo sobre el Dapper Dark, los problemas de footswitch que encontramos en el indie, aquí no han hecho acto de presencia. 

Una vez más, se han contado con los potenciómetros retroiluminados para saber qué sección está encendida en cada caso, y rodeados de un aro de goma que hace más sencillo girarlos. Sin él, un potenciómetro tan pequeño y cerca de los demás, podría haber hecho el movimiento algo incómodo. En dimensiones y peso, es definitivamente una pedalera idónea para que podamos guardarla en el estuche o funda de la guitarra y llevárnosla a un concierto sin problema alguno. Puede que no tenga la resistencia de los productos de más alta gama que duren décadas, pero tampoco se te romperá enseguida, apostamos que puede soportar el tute de un ritmo de conciertos normal que no implique giras muy exigentes.

Prestaciones y facilidad de uso

Como con sus hermanos de serie, la facilidad de uso es innegable, y no tiene grandes misterios. Cada perilla hace lo que dice que hace, sin dobles funciones ocultas, y hay un footswitch para cada función. Incluso para el afinador, que suele ser la función a la que le toca el "presione durante 2 segundos", pero que en este caso tiene hasta su propio pedal para no perder ni un segundo.

A nivel de prestaciones, presenta entrada y salida mono, una simulación de altavoz desactivable que afecta a la única salida que tiene, un loop de efectos para insertar algo tras las distorsiones (por ejemplo un previo limpio para usar este pedal por línea, o alguna modulación antes del delay). Eso sí, a diferencia de los otros dos modelos revisados - más modernos -, este carece de salida de auriculares. Un fallo que quizás algunos encontrarán incapacitante para sus propósitos.

Sonido

El lo sonoro, el núcleo del pedal son el overdrive y la distorsión, que tanto por separado como trabajando en equipo, pueden resultar dos herramientas interesantes. El Overdrive tiene un sonido natural bastante interesante que no tuvimos que retocar mucho. Funciona bien con la mayoría de fórmulas de pop y rock, sin entregar sonidos especialmente exclusivos, pero no decepcionando a la hora de obtener sonoridades estándar.

La distorsión tiene un carácter fuzz leve y una ecualización de partida bastante buena cuando lo ponemos todo al 5, por lo que también resultó bastante maleable. Tanto el nivel máximo de ganancia como el mínimo son usables y nos los imaginamos perfectamente en diferentes contextos musicales. El grano es agradable, y la respuesta de la compresión y el sustain es entretenida al solear. De ambas secciones, quizás lo que más delata el precio es que tal vez no son tan dinámicas y cristalinas como sus equivalentes caros. Pero está claro que lo bueno del Dapper está más en obtener una colección sonora aceptable sin gastar mucho.

Al activarlos juntos obtenemos los sonidos más llenos de vida, pero también hacemos frente a un ruido de fondo considerable cuando estamos en ajustes altos, algo que es más grave si consideramos que no hay puerta de ruido (en el Dapper Dark sí la había).

La solución es encontrar un compromiso de ganancias, pero vale la pena hacerlo, ya que la suma de ambos nos da un sonido con más sustain, más armónicos y, sobretodo, un ataque mucho más excitable que invita a tocar con más intención y expresividad.

Por último, el delay sirve como barniz a las capacidades solistas que el Dapper muestra, especialmente al agrupar ganancias. No encontramos tanta variedad de delays como había en el Dapper Indie, que honestamente, es uno de los mejor equipados de la serie, con varios tipos de delay, reverb y modulación y manteniendo dos tipos de saturación y afinador. Pero definitivamente es la pieza clave para que el Dapper no sea simplemente un pedal de doble distorsión, algo que lo pondría a la misma altura que los cientos de overdrives dobles que hay en el mercado. Lo mejor de esta parte es poseer un control de tap tempo para obtener más versatilidad, aunque hubiese estado bien que nos dejaran elegir entre varios tipos de eco, o incluir variantes con modulación o reverb, para suplir parcialmente la ausencia de dichas secciones en esta pedalera. La calidad sonora de este delay es correcta, aunque sin sorpresas, definitvamente es más una herramienta para darle contexto al sonido que un efecto deluxe para recrearse.

En cuanto a la función de emulación de altavoz, ocurre como con sus hermanos: correcta para salir del paso, pero no lo bastante detallada como para poder disfrutar demasiado de ella en grabación. Quizás por PA, con el extra que aporta el volumen y la reverb de sala, podría resultar convincente.

Conclusión

El Dapper es un strip de pedales interesante y económico que funciona bien, pero al lado de sus versiones estilísticamente enfocadas hacia el indie y el metal, se nos queda corto en prestaciones. Se nota que los Dappers más recientes son más competitivos, especialmente el Indie, que realmente incluye una cantidad de prestaciones muy generosa — echadle un vistazo si tenéis curiosidad — y que a efectos prácticos, también diríamos que podría usarse en casi cualquier género.

Sólo el overdrive es ligeramente más versátil en la versión clásica del Dapper, ya que permite algunos sonidos crunch intermedios algo más naturales, y que en el Dapper Indie tenemos que forzar un poco. Si trabajas mucho con sonidos a medio camino entre el limpio y el crunch, es mejor el Dapper, pero para todo lo demás, el Dapper Indie es más completo (aunque carece de loop de efectos, eso sí). Y, por supuesto, para los metaleros, el Dapper Dark, eso sobra decirlo.

La facilidad de uso es indiscutible, y el sonido general es bastante bueno por lo que pagamos: como siempre decimos los precios de estos Dappers son los mismos que pagaríamos por según que pedal individual. Y no solo está la ventaja del precio, también implica olvidarse de latiguillos, fuentes de alimentación, bases de pedales y otros quebraderos de cabeza.

Así que, en resumen, valorar los Dappers como solución para introducirse en el mundo de los efectos o para tener un backup de nuestro equipo habitual es buena idea; eso sí, revisad antes las cualidades del Dapper Indie, ya que puede que os encaje más que el Dapper convencional y ofrece algunas cosas más. Y tampoco está de más echarle un vistazo al resto de la familia Dapper, que incluye más variantes, como las versiones Mini, el looper o el emulador de amplis con efectos.

Valeton Dapper

 

 

 

 

 

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