Yo creo que un fetiche bastante común entre los guitarristas es la idea de que, al conseguir determinado modelo de guitarra, uno se transforma en una especie de "mini yo" del músico que admira.
Es decir, compraste esa guitarra porque tu guitarrista favorito tenía una igual o, al menos, porque buscabas la más parecida posible. En el fondo existe la ilusión de capturar una pequeña parte de la identidad musical de ese artista.
Por eso podría decirse, que los guitarristas se dividen en distintas categorías: los Mini Eddie, los Mini Mark, los Mini Jimi, los Mini Dave, los Mini Stevie, los Mini Yngwie y una infinidad de variantes más. Cada uno adopta no solo el instrumento, sino también ciertos, sonidos, escalas, equipos e incluso la estética de su referente.
Lo curioso pienso es que este fenómeno rara vez termina en la guitarra. Algunos persiguen el tono de su ídolo; otros, consciente o inconscientemente, persiguen la sensación de ser él durante unos minutos.
Y aquí viene la parte divertida que me imagino aquí: si escarbas lo suficiente, probablemente descubrirás que tú también eres un Mini Alguien. Tal vez no lo admitas, tal vez creas que tu estilo es completamente original, pero en algún rincón de tu equipo, de tu forma de tocar o de tus influencias, seguramente vive un pequeño homenaje a algún guitarrista famoso que te hizo querer tocar la guitarra en primer lugar. Al final, casi todos empezamos siendo la copia de alguien antes de convertirnos en nosotros mismos. Vuelvo a poner este video para ejemplificar.