Amplificadores

Cómo elegir un amplificador

Existen muchísimos mitos en torno a la elección de un amplificador en base a nuestras necesidades (tocar en casa, en bares o pubs, salas, ensayos, festivales...), su potencia, si es valvular o de transistores... así como dudas a la hora de elegir entre un combo, un cabezal, o un previo.

Cuestiones como "¿cómo quieres tocar con 50w en un festival si no tienes potencia?" o "¿por qué este amplificador a transistores vale más que mi valvular si los transistores son peores?" nos demuestran que, a pesar de la multitud de preguntas y respuestas existentes en foros, revistas y páginas, gran parte de los guitarristas siguen completamente "perdidos" a la hora de escoger uno de los instrumentos más importantes en su cadena de sonido.

Otros muchos compran amplificadores que no sirven bien para su propósito y pretenden arreglar esa divergencia con multitud de pedales, sin tener en cuenta que los pedales y efectos sirven para aportar un plus a la señal, no para cambiarla y transformarla por completo.

Llegados a este punto, sólo cabe decir que lo que importa es el tono, pero... ¿qué tono? De nuevo, como en nuestro anterior artículo, nos encontramos con unos puntos clave, si bien, en este caso, más que basarse en materiales (no podemos olvidar que en un amplificador un altavoz semidesconocido puede ser muy superior a un V30 o un jensen de calidad), el comprador debería basarse en sus gustos y preferencias a la hora de tocar.

De hecho, aunque hay pautas en algunos estilos musicales, estas bien pueden ser sorteadas, ya que el tono y las frecuencias de buena parte de los amplificadores pueden servir para diversos estilos.

Primero, distingamos entre los principales tipos de amplificadores, antes de lo cual debemos entender de una forma básica las secciones que integran un amplificador.

A grosso modo, estas secciones serían:

Preamplificador: Es lo que genera el "tono" característico del amplificador, la primera parte de la cadena de sonido que sigue a la guitarra. Altera drásticamente la señal que nos llega desde la guitarra, dándole ese sonido propio de cada marca y cada modelo.

El preamplificador también es encargado de la calidad de la saturación, del sonido propio de la distorsión y otras cuestiones básicas, al igual que el tono general. También tiene mucho que ver con la reverb propia del ampli en el caso de un valvular, y controla la ganacia y la ecualización del amplificador, es decir, el nivel de distorsión, así como los cambio sde parámetros o frecuencias (más grave, más agudo, con más medios...)

Etapa de potencia: Es la sección del amplificador que eleva la señal y le da la potencia necesaria para que sea escuchada a través de un amplificador. La mayor parte de los amplificadores llevan una incorporada, algo que los diferencia de los llamados "previos", que por si solos carecen de sonido y hay que conectar antes a una etapa de potencia (o a un altavoz "activo", con etapa incluída, como pasaría al poner un POD de Line 6 en un sistema de audio Dolby o en los altavoces de un PC, que llevan etapa incorporada).

Altavoz: El altavoz vibra con la señal que llega a través de la etapa de potencia, y es el que finalmente reproduce el sonido. Muchas personas creen que lo mejor es que el altavoz tenga frecuencia plana, es decir, que reproduzca el sonido sin alterar en lo más mínimo las frecuencias. Un altavoz con respuesta plana no alteraría los graves o los agudos. Sin embargo, en la realidad, altavoces que alteran la señal, generando más graves o más medios, suelen estar mucho más cotizados, porque reproducen sonidos a los que estamos acostumbrados. Aquí hay que entender que el músico y el oyente no busca la perfección física del sonido, sino un sonido peculiar, reconocible, que muchas veces no es fiel al propio amplificador. Por poner un ejemplo, un altavoz Fender puede reproducir un sonido más agudo, como ocurriría con los famosos V30, mientras que un altavoz Jensen, suele reproducir más graves, incidiendo sobre estos, y generando un tono muy diferente.

Los altavoces de amplificadores que nos ocupan no tienen nunca respuesta plana de frecuencias (reproducir igual de bien unas que otras), sino que reproducirán mejor las frecuencias propias de la guitarra (mucho más restringidas, por ejemplo, que las de un piano o con menos agudos que la voz humana).

Ahora si, veamos qué tipos de amplificador podemos escoger y qué diferencias existen entre cada uno. Primero, según las distribución de los componentes generales.

  • Combo:

Un combo es una unidad que integra a la vez todos los elementos del amplificador. ASí, tenemos un previo, que le otorga un sonido determinado, una etapa de potencia, y el altavoz con la caja correspondiente, que hace que en un bloque tengamos un amplificador con un sonido y un tono propios.

El combo es la unidad de amplificación preferida por la mayor parte de compradores, entre otras cosas, por la comodidad, ya que no necesitamos llevar diferentes componentes cuando nos trasladamos, ni cablear cada vez que vamos a tocar o ensayar.

Suelen ser fáciles de transportar, e incluso los combos "grandes", que no suelen pasar de 150W, no ocupan un espacio tan grande como puede ocurrir con una pantalla. Esto los hace indicados para llevar en coche, o incluso a mano. Además, ahorran la complicación de elegir cada componente por separado y, al ser todos de la misma marca, y realizados para un modelo en concreto, tenemos la seguridad de que sonarán bien.

Al igual que todo, también tiene sus contras, y en este caso, se deben a ese carácter unitario e indivisible de sus componentes. Cada combo suena "a si mismo" de forma irreversible, a no ser que sufra retoques. Es decir, si yo tengo un combo modelo X, el sonido que genera es ese. Podemos tener tres tipos de sonido según el número de canales, incluso cuatro (limpio, saturado o crunch, distorsión, canal de solo), pero lo cierto es que un combo seguirá teniendo un sonido restringido, ya que de ninguna forma podemos combinar el sonido del previo con una etapa externa, o utilizarlo con diferentes altavoces según queramos tener un tipo de sonido u otro.

En resúmen, un combo es más fácil de manejar, más "seguro" al saber que el sonido que tiene es el propio del modelo y la marca. Pero también es poco versátil, no está sujeto a cambios drásticos, y no nos permite experimentar con diferentes elementos, como pantallas o etapas.

  • Cabezal:

El cabezal es la segunda opción preferida por los músicos, generalmente, mucho más utilizada en un ámbito profesional (por supuesto, existen muchas excepciones). Con un cabezal tenemos incluído un preamplificador y una etapa de potencia en una unidad superior, pero necesitamos un altavoz exterior (incluído en un bafle o pantalla).

Esto implica varias cosas; El cabezal por si solo no suena, lo que implica que siempre hemos de ir acompañados de nuestra pantalla, que ha de tener una potencia, a ser posible, igual o superior al cabezal (un altavoz que recibe un exceso de potencia en W que no puede soportar romperá) y que pueda trabajar con la misma resistencia (ohmnios, que implicarán mejor conducción a menor cantidad) si es que no queremos estropearlo o perder una cantidad considerable de señal.

Por otra parte, un altavoz puede suponer una diferencia extraordinaria con otro a la hora de hacer sonar el mismo cabezal, ya que "escogerá" qué frecuencias del mismo se resaltan más o menos. Esto implica que una mala elección de la pantalla puede arruinar nuestro tono, algo habitual cuando vas a tocar a una sala donde ponen el equipo y ahorran en materiales, disponiendo únicamente de pantallas de baja calidad. Cabezal de calidad con pantalla de baja calidad no tienen sentido, lo que hace que esta opción también sea, además de menos manejable, más cara.

¿Por qué, pese a todo esto, los cabezales suelen ser la herramienta preferida del profesional? Primero, porque en general (de nuevo hay excepciones), los cabezales suelen tener un rendimiento superior a los combos de un precio similar. Tengamos en cuenta que es un elemento mucho más específico. Al no tener en cuenta caja y altavoz, el trabajo realizado sobre el preamplificador y la etapa es más minucioso, lo que redunda en una mayor calidad. Además, el simple hecho de que un cabezal lleve menos elementos, hace que su coste sea más barato que el de un combo, que también incorpora esa caja y ese altavoz. Cuando no es así, es porque el fabricante del combo ha ahorrado en algún componente, lo que implica menos calidad general. Por supuesto, y siento insistir pero es necesario, esto es una generalización.

Hay otra ventaja clara, y es la versatilidad. Un cabezal puede ser usado, no solo con diferentes pantallas, sino con más de una pantalla a la vez. Esto genera un sonido único. Esa posibilidad existe también en combos con doble altavoz, pero no podemos permitirnos cambiar de conos en cada concierto o cuando nos cansemos de un tono, algo que si podemos hacer con un cabezal.

Un guitarrista con un cabezal estéreo y 4 pantallas muy diferentes podría ir rotando y combinando esas pantallas por parejas, consiguiendo así combinaciones muy diferentes.

Esto también es válido para una sola pantalla. Con un solo cabezal podemos alternar entre diferentes pantallas y, jugando con su ecualización y el nivel de ganacia, utilizar el mismo cabezal para conciertos de rock, jazz, heavy... Algo que, en el mundo profesional, sucede muy a menudo.

  • Previo:

Se trata del último tipo de sistema de amplificación, el más difícil de manejar y transportar. Un previo es una unidad termendamente específica que no incorpora altavoz ni etapa de potencia. Esto implica que, si bien el previo tiene un tipo de sonido, puede ser combinado con diferentes etapas de potencia (valvulares, de transistores, de diferentes marcas) y, a su vez, cada una de estas combinaciones, puede ser combinada con diferentes pantallas. Una de sus mayores ventajas, además de esto, es que suele permitir el almacenamiento en presets, es decir, múltiples combinaciones de bancos de sonido, ya que la inmensa mayor parte de previos, inclusive los valvulares, combinan también la tecnología digital, que automáticamente guarda parámetros de ecualización. Ésto hace que, con un previo de 3 canales, podamos acceder incluso a 30 o 40 combinaciones de sonido en cualquier momento.

Esto hace que necesitemos más elementos en la cadena que, normalmente, requieren de un transporte seguro, que suele realizarse en un rack, un mueble diseñado para alojar unidades como previos, etapas o efectos. Evidentemente, al tener tres elementos (previo-etapa más armario protector y pantalla fuera del rack), el peso final aumenta considerablemente, y las combinaciones entre sus elementos hacen más difícil la elección para generar un tono u otro.

Es muy probable que elementos que, por separado, tienen una gran calidad, no interactúen bien juntos, o que elementos de menor calidad resulten formar un buen tándem. Así, es común encontrarnos con músicos poseedores de un equipo de miles de dólares o euros que suenan mucho peor que músicos que llevan un combo de 500 o 600 euros.

El previo tiene, además de la ventaja de una versatilidad casi infinita, y una posibilidad de combinaciones múltiples, la ventaja añadida de que, al no tener etapa de potencia incorporada, es ideal para grabaciones profesionales por linea, sin microfonear. Con una simple mesa de mezclas con etapa de potencia incluída, y un buen previo, las grabaciones con tu guitarra pueden sonar muy cercanas (salvando las distancias) a las que hacen tus ídolos. Por eso es común encontrar maquetas con un gran sonido de guitarra (conseguido con previos o emuladores como Guitar Rig o Amplitube, que son previos informáticos) y un mal sonido de batería o voz, que requieren de microfonía. Por supuesto, también hay que decir que un previo de alta calidad suele tener más variedad de sonido por si mismo, aunque siempre lo usemos con la misma combinación de etapa y pantalla. Después de todo, si te gastas 2000 euros en un previo, este habrá sido fabricado al detalle, lo que implica que, como preamplificador, ofrecerá más variedad y responderá muy bien a las diferentes ecualizaciones, llegando a variar radicalmente el sonido (algo muy común en previos de Mesa Boogie, por ejemplo). La parte negativa de esto, por contra, es que al variar un pequeño parámetro, el sonido puede verse afectado hasta tal punto que te alejes de lo que buscabas y tengas que probar durante horas, días, o incluso meses.

Como resúmen final, todo depende de qué busques. Si no eres profesional ni asiduo al directo, y te gusta un tono muy determinado, o tocas estilos similares o muy definidos, la elección ideal es un combo. No te costará nada transportarlo, no te romperás la cabeza eligiendo los diferentes componentes, y no hbrás de ser tan cuidadoso con él ni gastarte tanto dinero en mantenimiento como sucede cuando usas más elementos.

En cambio, si eres un músico versátil o tocas con diferentes grupos, o simplemente si tocas en casa pero disfrutas de la magina de poder tener diferentes sonidos, tu elección se ajusta a un cabezal o una unidad de previo/etapa por separado. Esto ya dependerá mucho de lo que busques, de hasta qué punto necesitas esa versatilidad, o de si prefieres un cabezal con el sonido y la potencia que generan, o la mayor versatilidad que suele ofrecer un previo.

Poniendo un ejemplo personal, Yo he tenido las tres combinaciones y actualmente uso un equipo de pedales y efectos compartido con dos equipos de amplificación diferentes; uno de cabezal y diversas pantallas, que me proporciona un sonido equilibrado, con el crunch del rock, y limpios adecuados para pop, además de una distorsión que va del hard-rock al heavy (versatilidad que resulta difícil lograr con un combo), y una combinación de previo/etapa, que me proporciona, gracias a la posibilidad de hacer presets o bancos de sonido con el previo, y su especificidad, la versatilidad necesaria para tocar blues, metal progresivo, hard rock, o metal extremo. Esta es mi situación personal, algo que no suelo reflejar en los artículos, pero creo que en este caso entenderéis mejor cómo podemos utilizar cada elemento.

En el caso de los combos, los he utilizado para estilos específicos (un combo para rock/heavy, otro para blues, rock sureño...), o para ensayos o conciertos en salas.

Válvulas/Transistores/híbridos. ¿Qué los diferencia?

Además del tipo de construcción y funcionamiento, que son aspectos técnicos en los que, de momento, no entraremos, las válvulas y los transistores tienen diferencias básicas que vamos a tratar. En el caso de que los usuarios busquen un artículo más especializado en torno a este punto, estudiaremos tratarlo en un futuro.

El primer punto a tener en cuenta es la diferencia en la respuesta del amplificador ante el "toque" del guitarrista. Un amplificador de válvulas siempre va a responder más a la forma de tocar de uno u otro guitarrista, alterando su sonido, el volúmen, e incluso el tono, según su toque sea más suave, la inclinación de la púa, el tipo o grosor de púa... También suele responder con mayor diferencia a distintos tipos de guitarra o de pastilla, crujiendo más ante pastillas de alta ganancia que ante unas single coil más suaves.

Esto se debe a ese efecto que producen las válvulas cuando "rompen" el sonido, generando una variedad de armónicos mucho mayor que en el caso de los transistores. Estos armónicos son frecuencias secundarias a la nota golpeada que enriquecen el matiz del sonido. De ahí proviene la diferencia de sonido cuando un guitarrista percute una nota con fuerza o cuando lo hace muy suavemente. No solo altera el volúmen; las válvulas generan una respuesta diferente, lo que también altera el tono.

Esto hace que la saturación de válvulas, esa especie de overdrive que se produce cuando tocamos fuerte o forzamos un poco el volúmen (por ejemplo, con un booster), sea más variada y menos sintética en los amplificadores a válvulas que en los de transistores, donde este efecto, o bien no existe, o es simulado.

Ahora bien, esto no implica, como cree la mayor parte de la gente, que las válvulas sean "mejores". Más bien son diferentes. El que alteren tanto el tono y tengan una mayor diferencia de volúmen harían más adecuadas las válvulas para estilos con mucha sensibilidad al propio toque, pero hay casoss en los que el músico no persigue esto. Los transistores tienen una respuesta más controlada, más plana. El sonido baja o sube, pero el tono no varía drásticamente. De ahí que guitarristas como Dimebag Darrell, de Pantera, o BB King, que tienen un toque exquisito, pero no utilizan recuersos como la saturación, hayan tocado con amplificadores a transistores. El caso de Pantera, o grupos incluso más "duros", como podrían ser bandas de metal industrial, es más claro. Existe una preferencia por un sonido plano porque las rítmicas de metal pesado sonarán mejor si el sonido es más constante y el único cambo, el volúmen, no afecta al tono. Tocar un tema de Fear Factory con un amplificador de válvulas siempre trae más quebraderos de cabeza que hacerlo con un amplificador a transistores, en el que la compresión de sonido es mayor.

La otra diferencia fundamental radica en la sensación subjetiva de volúmen. En este apartado hay que destacar que las válvulas, al tener más armónicos en sus frecuencias (como ya hemos explicado), parecen sonar mucho más altas. En muchos casos, además, al tener componentes de más calidad, si que suenan más altas. Pero, incluso cuando esto no es así, un amplificador a válvulas suena más alto para el oído humano. Esta sensación es subjetiva, pero al final importa.

Existen también los híbridos, amplificadores a transistores que utilizan una o más válvulas para conseguir ese sonido propio de las válvulas, con la mayor dinámica y la alteración del tono, a precios más asequibles. Son los llamados amplificadores híbridos, que requieren menos mantenimiento que los valvulares puros, si bien no tienen tanto rango dinámico ni esa respuesta exagerada a los pequeños detalles.

Por último, tener en cuenta la diferencia entre un amplificador que tiene etapa a válvulas (con válvulas tanto en previo como etapa), con un valvular pero con etapa híbrida, que por lo general tiene una etapa transistorizada o híbrida y un previo totalmente valvular.

Potencia/Rendimiento en base a necesidades

No vamos a entrar en un debate específico ni a ennumerar las cualidades de la física, pero me gustaría desterrar mitos a este respecto, sobre todo, al haber leído dudas y afirmaciones falsas en el foro.

Primero, más potencia de amplificación no es más calidad. En el caso de las válvulas, si esa potencia no es aprovechada (80W puestos a un tercio de volúmen frente a 30W con el volúmen al 8), la calidad es menor, porque las válvulas no rinden a su máximo nivel, y el sonido es más pobre y menos denso.

Cuando compres un amplificador, asegúrate de que su potencia se ajusta a tus necesidades. Si vas a tocar en casa, un amplificador de 2 a 5w de válvulas es más que suficiente si no quieres tener a la policía llamando a tu puerta. Igualmente, un combo de 20w a transistores será más que suficiente.

Si ensayas con una banda con batería la cosa cambia. Es difícil que te escuches bien con una potencia menor a 30w de válvulas y unos 50-60W de transistores, sobre todo en los canales limpios, que tienen menos compresión y se escuchan más bajos.

Si tocas en directo en locales pequeños y sin equipo de sonido exterior, lo mínimo sería tener un amplificador de unos 60/80w en válvulas (de calidad), aunque uno de 50w de boutique puede sobrar. En el caso de un amplificador a transistores, el mínimo ya sería de aproximadamente 100w.

Ahora bien, para todos aquellos que se preguntan cuánta potencia adicional necesitan para tocar en locales grandes, o en el exterior, la respuesta es... ninguna. Cuando tocas en una sala grande o en el exterior tu amplificador se microfonea, por lo que no es necesario un ampli con mayor potencia. No necesitas un cabezal de 200w a válvulas a no ser que quieras quedarte sordo en el escenario, elección muy loable pero poco inteligente. Por poner un ejemplo, mi sistema de amplificación con más potencia tiene 180w valvulares, pero está pensado para funcionar en estéreo, es decir, 90w para enviar a una pantalla y 90w a otra, o los 190w a una misma pantalla, pero distribuídos en estéreo.

Por eso has de tener claras tus necesidades. Si tienes un ampli que no vas a utilizar en salas pequeñas, no tiene por qué tener más de 50w. Es precisamente para tocar en lugares sin P.A. (equipo de sonido exterior), para lo que necesitarás una mayor potencia de amplificación. Si tocas en un estadio con Metallica o Sting no te preocupes, no tendrás que inventar un amplificador de 100000w... De eso se encargan los técnicos de sonido.

Elementos a tener en cuenta en un amplificador

  • Número de canales

Elemento que mucha gente no suele tener en cuenta, pero muy importante. Los canales del amplificador diferencian la cantidad de ganancia, así como el estilo de esa ganancia. Así, podemos encontrarnos con un primer canal, que suele ser el de limpio, un canal de crunch u overdrive, y un canal con mayor ganancia, que suele ser el canal de solo. Sin embargo, hay amplificadores que juntan el cruch con el canal de limpio, lo que impide (salvo en previos con preseteos diferentes) que seleccionemos un canal y luego otro. Los canales comparten ecualización y el nivel de ganancia está prefijado, y no se puede cambiar con un pedal, salvo que este tenga control añadido de ganancia. En resúmen, con el crunch y el limpio en un mismo canal no podemos aprovechar bien la versatilidad de ese canal.

También existen amplificadores que tienen, además de overdrive y solo, otro canal adicional antes del solo, con una mayor distorsión, y ecualización y master independiente. Esto implica que puedes hacer un solo a un volúmen menor (por ejemplo, para adornos) y algo menos de distorsión, o una rítmica con distorsión para luego activar el canal solo, con mayor volúmen, para guitarra solista.

Si tienes un arsenal de pedales y un overdrive cuyo sonido te guste mucho, booster o distorsión externa, un amplificador de dos canales puede servir si usas limpio, sonido saturado, rítmica con distorsión y sonido solista. Pero, sin pedales, necesitarías al menos un amplificador de tres canales para cumplir ese propósito, al no poder cambiar de sonido limpio a crunch por estar en un canal compartido, o de rítmica con distorsión a solista al tener ambos en el mismo canal. Como véis, la elección depende de para qué vas a usar el amplificador, o de si dispones de pedales adicionales.

  • Efectos en amplificadores

más vale efectos en mano que amplis volando...

Muchas personas creen que un ampli con muchos efectos es mejor, pero es al contrario. A más efectos, más elementos que estás pagando (en un ampli con Chorus y Flanger pagas ese chorus y ese flanger, además del ampli), lo que hace que, por norma general, un ampli más barato sin esos efectos sea igual de bueno o mejor que el otro, al ahorrarse esos componentes integrados.

Normalmente un buen amplificador tiene solo reverb, si es que la tiene. Existen amplis a bajo coste (como el famoso cube y microcube de Roland o los line6) que incorporan efectos manteniendo unos estándares de calidad. Si no tienes multiefectos, pedales, o tu prespuesto es limitado y es tu primer ampli, cómprate un amplificador con esas prestaciones. Pero si dispones de la posibilidad de comprar un multiefectos o pedales por separado, o quieres comprar un amplificador de calidad, ten en cuenta que cada efecto añadido hace que probablemente el amplificador sea un poco peor que los que se mueven en el mismo rango de precio. En amplificadores de gama media/alta ni se te ocurra buscar efectos que no sean reverb.

  • Loop de efectos

Completamente necesario en amplificadores de válvulas si vas a utilizar efectos de modulación (chorus, flanger, y otros efectos que afecten directamente al sonido modulando la señal). En resúmen; no compres un valvular sin loop de efectos si vas a usarlos a menudo o tiras de mutiefectos. Si vas a tocar el limpio o saturado sin más, "a pelo", es una posibilidad. Los pedales o efectos fuera del loop afectan al sonido del preamplificador del propio ampli, restándole y alterando su tono natural, y empobreciendo el sonido. Pedales y efectos por el loop no afectan a este tono de esa forma tan drástica. Digamos, en argot popular, que "chupan" menos tono. Da igual que tu valvular sea bueno o no tan bueno; cerciórate de que tenga loop de efectos, a no ser que vayas "al natural", es decir, solo con ampli, guitarra y tu melena al viento.

Hay otros elementos al tener en cuenta, pero no nos extenderemos tanto en esta ocasión, ya que se trata de cuestiones mucho más específicas que responderían a modelos determinados de amplificación Esperamos que este artículo pueda ayudaros a entender mejor este variopinto mundo de la amplificación y, sobre todo, que derribe muchos de esos falsos dioses que predican en el desierto guitarrístico confundiendo nuestras mentes con su falaz información.

Redactado y maquetado por Belial Báez, para www.guitarristas.info

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