Amplificadores

Echamos un vistazo al Mesa Boogie Triple Crown TC-50

A finales del año 2016, Mesa Boogie se volvió a convertir en noticia, y por una buena razón: el lanzamiento de una nueva serie de amplificadores, los Triple Crown. Tras una temporada presentando accesorios y complementos como emuladores de altavoces y pedales de ruteo de señal, los Triple Crown supusieron una noticia de mayor envergadura, más aún cuando sus propios creadores compararon a esta nueva serie con sus míticos Rectifiers en cuanto a su capacidad para inspirar nuevos géneros.

En Guitarristas tuvimos la ocasión de sentarnos tranquilamente con el Triple Crown TC-50 en versión combo (también disponible como cabezal y en formato rack) para disfrutar de una toma de contacto superficial, pero suficiente para hacernos una idea aproximada de cuáles son las intenciones de Mesa Boogie con este lanzamiento.

Mesa Boogie Triple Crown

Aunque podéis acceder a la lista completa de especificaciones en la web de Mesa Boogie, os hacemos un breve resumen: el TC-50 es un amplificador totalmente a válvulas, con tres canales (más dos modos por canal), MIDI, y un panel trasero lleno de opciones de entrada/salida y ajustes de control vía footswitch. El ampli viene de fábrica con válvulas EL34 en la etapa de potencia, lo cual ya nos predispone a interpretar este amplificador no como un sucesor directo de los Rectifiers, sino como un amplificador con prestaciones similares pero otro objetivo tonal. Eso sí, está más que contemplado que las sustituyamos por las válvulas 6L6 sin tener que hacer más ajuste que el de mover un selector. Por supuesto, la construcción y presencia no defrauda, algo que en Mesa Boogie suele ser lo normal. Incluso puede ser que, a nivel estético, su aire elegante pueda cuajar entre un mayor sector de guitarristas que los Rectifiers, con su aspecto marcadamente agresivo.

Mesa Boogie Triple Crown
Mesa BoogieTriple Crown

Entrando en materia sonora, nuestras sospechas eran ciertas: el TC-50 tiene su propia personalidad. Cada canal es una selección de sonidos muy precisa, todas ellas con carácter pero con gran versatilidad. El primer canal puede ir de los sonidos más limpios hasta un cierto overdrive, y del que nos ha encantado su equilibrio de frecuencias (en que prácticamente cualquier ajuste del ecualizador era perfectamente válido) y su dinámica, quirúrgicamente ajustada. Reacciona con grosor y un brillo agradable cuando tocamos delicadamente, pero si atacamos súbitamente de forma más agresiva, la definición se mantiene sin embotarse y el nivel de compresión es muy adecuado. Sin llegar parecerse, su versatilidad hace que comencemos a tener sensaciones algo más cercanas a la serie Mark de Mesa Boogie. En este canal hemos probado la respuesta de la reverberación a muelles y a válvulas, que complementa perfectamente y que parece acentuar la profundidad de los graves y el brillo de los agudos. Es posible ajustar el nivel de mezcla de la reverb de forma diferente para cada canal, por lo que podemos hacer nuestra propia configuración y dejar la reverb siempre encendida si lo deseamos.

Humbucker con Clean modo Normal
Single Coil con Clean modo Normal
Humbucker con Clean modo Drive
Single Coil con Clean modo Drive

Por ello, pasamos al canal número dos, preguntándonos si hallaremos la respuesta característica con graves a veces un poco complicados del segundo canal de la serie Mark. Pero nos equivocamos: encontramos un crunch ágil con graves rápidos, que prácticamente ya nos parece encantador con todo al 5. Es un canal muy interesante, porque jugando con los niveles de ganancia y los modos, podría ser a la vez el canal elegido para un sonido semi limpio con mucha compresión, en el que los licks country de chickenpicking funcionan de maravilla; o para subir la ganancia y obtener sonidos cálidos, algo más oscuros, pero con mucho grosor y ataque. Puesto que el canal 3, del que os hablaremos a continuación, es de alta ganancia, creemos que este canal número 2 supone el eslabón perfecto entre los sonidos limpios y los muy distorsionados. Este canal es una auténtica navaja suiza, que aunque funciona con EL34, no tiene nada que ver con un Marshall clásico, siendo mucho más grueso, con unas frecuencias medias muy diferentes y, posiblemente, más dinámico.

Crunch ligero con Humbucker, modo Normal
Crunch ligero con Single Coil, modo Normal
Crunch con Humbucker, modo Normal
Crunch con Single Coil, modo Normal
Crunch con Humbucker, modo Tight y más ganancia
Crunch con Single Coil modo Tight y más ganancia

Llegamos el canal 3, de gran importancia en un amplificador como este. Lo primero que percibimos es que, aunque tiene una respuesta frecuencial diferente al segundo canal, es una buena continuación, sin contrastes estridentes entre ambos. Tiene un grano presente, pero tupido y uniforme, con una ganancia muy generosa y muy fluida, por lo que hacer solos con ella es una delicia. Hay una gran presencia de medios y graves, y los agudos son suaves y redondos, lejos de las tendencias abrasivas de ciertos amplificadores de Metal. Definitivamente es un tipo de distorsión muy diferente a la de los Rectifiers, y podemos imaginarnos a las hornadas más recientes de metaleros, en que el trabajo rítmico y el solista no está tan compartimentado, usándolas. Ciertamente, no hemos sentido el impulso de ajustar de distinta forma para Riffs y solos, lo cual lo hace idóneo para ese tipo de contextos. También se nos ocurre que, con algunos ajustes particulares, pueda ser el ampli ideal para la tendencia actual de guitarristas instrumentales, donde hay componentes de fusión y shred a partes iguales, y en que se necesitan sonidos en que en ganancias intermedias mantengan la fluidez.

Sonido Hi Gain, modo Normal (Panned 100%)
Sonido Hi Gain, modo Tight, con otro posicionamiento de micros (Panned 100%)

Como podéis comprobar, este primer vistazo nos ha generado una buena impresión. No todos los amplis revelan su encanto en los primeros minutos, pero desde luego que el TC-50 sí lo ha hecho, conviertiéndolo en un ampli muy “plug-and-play” en sus tres canales, lo cual no es tarea fácil. Nos cuesta destacar alguna característica negativa en la parte sonora, donde apenas hemos encontrado ajustes que no nos hayan gustado. Quizás, y por destacar algo negativo, hubiese estado bien tener el botón del MIDI en el frontal en vez de en la parte trasera, para no tener que dirigirnos a ella cada vez que deseamos memorizar alguno de sus 256 presets disponibles. Y por rizar el rizo, tal vez poder acceder desde footswitch o MIDI a los dos modos que posee cada canal (las funciones disponibles desde MIDI y footswitch son: Canales 1, 2 y 3, Reverb, Solo, Fx Loop), lo cual prácticamente nos daría 6 sonidos a elegir. Por otra parte, Mesa Boogie sigue confiando en la respuesta de emulación de altavoz de su producto CabClone, que no acabó de cuajar del todo entre el público. Aunque la emulación no es, ni mucho menos, el argumento principal del producto, es cuestión de tiempo que los amplificadores comiencen a permitir cargar internamente respuestas por impulsos, algo que quizás hubiese sido una innovación que habría causado un gran revuelo.

Mesa Boogie Triple Crown

Pero quitando esas nimiedades, en el Triple Crown vuelve a verse la experiencia de Mesa Boogie en el mundo de la amplificación, creando un amplificador tonalmente estupendo. No se trata de un amplificador vintage, por lo que no lo recomendaríamos a guitarristas que busquen un tono con reminiscencias muy claras al pasado, pero sí a aquellos que busquen un amplificador que pueda hacer casi de todo, y la mayor parte de las veces con sobresaliente. Sus canales están estratégicamente muy bien diseñados, y tiene todas las prestaciones que se puedan necesitar. Eso sí, el precio está en consonancia con dicha excelencia (2.979 euros), por lo que se trata de una inversión seria — aunque bastante segura —.

Mesa Boogie Triple Crown
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