A ver, yo creo todavía no está asumido por la mayoría.
Pero, voy a decir lo que creo...
Ya no tenemos nada que hacer… o casi nada. Tal vez lo más sensato sería vender todo y disfrutar del tiempo que nos queda.
Pongo un ejemplo en mi experiencia.
Un día del año pasado estaba sentado en la cama, con mi guitarra para niños, tocando un pedacito de algo. Me gustó, enchufé el juguete y lo grabé por si acaso.
Ahí abrí el Reaper, lo repetí varias veces y guardé la muestra con un nombre completamente aleatorio: “xzgghg”, producto de un tecleo sin pensar.
y me dije: "quizás algún día, con tiempo, esto se convierta en un tema estilo spaghetti western, pero para tocar y programar algo así todavía queda un trecho largo. Sin tiempo y por la opresión de la cotidianidad, lo dejo ahí."
Por cierto tengo una torta de discos duros llenos de este tipo de cosas, todas en una lista de espera eterna, que posiblemente allí quedarán para siempre.
Llega el tiempo actual.
Con un par de clics y una petición a una IA de audio, hoy soy el flamante dueño de los derechos de este engendro que sale a continuación: “xzgghg 1” y “xzgghg 2”.
La sensación es una contradicción total.
Porque esto es, en gran medida, lo que imaginé en mis mejores aspiraciones para ese pequeño demo…
pero no sé si lo que debería sentir es felicidad, o esa otra cosa que se siente cuando ya estás fuera del juego.
Y hay una reflexíón mas profunda, Como el cuestionamiento; "Aun puedo seguir haciendo las cosas a la antigua, Nadie me lo prohíbe, ¿A quien le va a molestar mi torta de discos salvo a mi mismo?...¿Pero para que?"
Nada ya tiene sentido, Como las comillas citando a mis pensamientos a la vez que soy el que escribe el resto...
Pero, voy a decir lo que creo...
Ya no tenemos nada que hacer… o casi nada. Tal vez lo más sensato sería vender todo y disfrutar del tiempo que nos queda.
Pongo un ejemplo en mi experiencia.
Un día del año pasado estaba sentado en la cama, con mi guitarra para niños, tocando un pedacito de algo. Me gustó, enchufé el juguete y lo grabé por si acaso.
Ahí abrí el Reaper, lo repetí varias veces y guardé la muestra con un nombre completamente aleatorio: “xzgghg”, producto de un tecleo sin pensar.
y me dije: "quizás algún día, con tiempo, esto se convierta en un tema estilo spaghetti western, pero para tocar y programar algo así todavía queda un trecho largo. Sin tiempo y por la opresión de la cotidianidad, lo dejo ahí."
Por cierto tengo una torta de discos duros llenos de este tipo de cosas, todas en una lista de espera eterna, que posiblemente allí quedarán para siempre.
Llega el tiempo actual.
Con un par de clics y una petición a una IA de audio, hoy soy el flamante dueño de los derechos de este engendro que sale a continuación: “xzgghg 1” y “xzgghg 2”.
La sensación es una contradicción total.
Porque esto es, en gran medida, lo que imaginé en mis mejores aspiraciones para ese pequeño demo…
pero no sé si lo que debería sentir es felicidad, o esa otra cosa que se siente cuando ya estás fuera del juego.
Y hay una reflexíón mas profunda, Como el cuestionamiento; "Aun puedo seguir haciendo las cosas a la antigua, Nadie me lo prohíbe, ¿A quien le va a molestar mi torta de discos salvo a mi mismo?...¿Pero para que?"
Nada ya tiene sentido, Como las comillas citando a mis pensamientos a la vez que soy el que escribe el resto...
Responder
Citar

