Gibson Les Paul Standard 50s, mi sueño de la adolescencia

Hanzo93
por hace 13 horas
Pues aprovechando que ya hice un hilo compartiendo mi valoración personal sobre la Fender Stratocaster American Vintage II 1961:

https://www.guitarristas.info/foros/stratocaster-avii-1961-humilde-opinion/349599

Me gustaría hacer lo mismo también sobre la Gibson Les Paul Standard 50s, que además lleva algo más tiempo conmigo.

La verdad es que sobre este modelo hay valoraciones por miles y, con seguridad, mucho mejor fundadas que la mía. Como ya dije en el hilo de la Stratocaster, no soy un experto, sino simplemente un aficionado con unos cuantos años de experiencia, así que tampoco creo que vaya a aportar demasiado desde un punto de vista técnico.

Aun así, me hace ilusión hacerlo, así que allá vamos.

Como ya mencioné en el hilo de la Fender, llevaba desde 2017 tocando con una Epiphone Les Paul MKH, que sentó las bases de lo que todavía hoy entiendo como tocar con auténtica comodidad.

Cuando me planteé dar el salto a Gibson, algo que llevaba soñando desde la adolescencia, tenía curiosidad por saber si llegaría a experimentar una mejora enorme, tanto en sonido como en construcción del instrumento.

Voy a desgranarlo haciendo una comparación directa con la Epiphone. Sé que son dos instrumentos con filosofías bastante diferentes, pero es la referencia que tengo y en la que puedo apoyarme para describir mis sensaciones ante el cambio.

En cuanto al radio del diapasón, pasé de un 12” a un 12”. Objetivamente, no esperaba encontrar diferencia alguna y, para sorpresa de nadie, así fue. Lo voy a comparar con el 7,25” de la Stratocaster, para que esta parte no quede tan pobre…
Aun siendo el 12” un radio muy cómodo, personalmente sigo prefiriendo el 7,25”, principalmente por la naturalidad con la que se adapta a la curva del dedo en los trastes más bajos. Sin embargo, tengo que reconocer que el 12” me resulta más práctico para los solos en los trastes más altos.

Con respecto al material del diapasón, el cambio fue notable: pasé de un ébano bien pulido, negro azabache y suave como la seda, al palorrosa, con un poro más abierto y tacto diferente, para mí no tan sedoso. Al menos, esa fue mi impresión.

Además, tanto el palorrosa de esta guitarra como el de las otras que probé en la tienda tenían una veta más clara de lo que esperaba. Yo habría preferido encontrar uno más oscuro, marrón chocolate y uniforme, como el de la Stratocaster de mi otro hilo, pero no fue el caso.

En este aspecto, personalmente me inclino más por la suavidad y elegancia del ébano frente al palorrosa, aunque no le hago ningún asco a este último en absoluto.
Aun así, tampoco creo que sea justo compararlos: al final, cada uno tiene sus preferencias en esto de las maderas.

El perfil del mástil se sintió bastante diferente con respecto a la Epiphone, pues pasaba de un Slim Taper a un perfil Vintage 50s, el llamado “bate de béisbol”.
A este respecto tengo que decir que me adapto perfectamente tanto a uno como a otro, aunque, si tuviera que elegir, el Slim Taper me resulta más cómodo y versátil.

Los trastes fueron otra historia.
Tanto la Epiphone como la Gibson indican en sus respectivas fichas técnicas que montan trastes medium jumbo. Aquí no puedo confirmar ni desmentir que las dimensiones sean exactamente las mismas porque nunca he cogido un calibre para medirlos, pero sí puedo hablar de lo que me dicen la vista y el tacto.

Y, a ese respecto, los trastes de mi Gibson se sentían mucho más bajos que los de la Epiphone.
No sé si se trata simplemente de una diferencia de dimensiones dentro de lo que cada fabricante considera medium jumbo, de la cantidad de material que se haya retirado durante el nivelado o de cualquier otra cuestión, así que no me atrevería a sacar una conclusión sobre ello.

En cualquier caso, los trastes de la Gibson se sentían demasiado bajos para mi gusto. Creí que me adaptaría en poco tiempo, pero lamentablemente no fue así.

Debido a mi forma de pulsar y a mi tendencia a hacer bastante bending, terminaba dejando la yema de los dedos directamente sobre el diapasón, cuando para mi forma de tocar el contacto debería ser mucho más sutil.

Tanto fue así que, a los ocho o nueve meses solicité un retrasteo con un tamaño de traste similar al que llevaba mi Epiphone y, a partir de ese momento, sí que me sentí verdaderamente cómodo con la guitarra.

Esta fue, sin duda, la peor parte de mi experiencia con la Gibson Les Paul, aunque también terminó siendo una de las cosas que más me ayudaron a entender qué necesito de un instrumento.

En cuanto a las pastillas, aquí sí que el cambio respecto a la MKH fue la noche y el día.
La Epiphone llevaba EMG y, para cuando compré la Gibson, ya había dejado bastante atrás el metal y estaba mucho más metido en el blues rock y el hard rock.

Las Burstbucker tienen menos salida que las EMG, pero a cambio tienen ese grano tan característico que yo asocio a las humbucker de los 50, además de un sonido mucho más abierto y cristalino.

No puedo compararlas con otras humbucker pasivas porque esta es la primera guitarra que tengo con ella la desde hace más de 10 años, pero para lo que busco actualmente me encantan y no he sentido ninguna necesidad de cambiarlas.

El peso también me llamó la atención. Hasta donde sé, esta Standard 50s no lleva reducción de peso y, aun así, me resulta más ligera que la MKH.
Como toco principalmente sentado en casa, tampoco es algo que me afecte demasiado, pero sí me resultó curioso al principio.

Y luego está el color: Cherry Sunburst ha sido para mí el color de referencia de Gibson Les Paul desde la adolescencia, así que aquí no había demasiadas dudas.

Dicho esto, desde entonces han cambiado un poco mis preferencias y, si hoy fuera a comprar una, me inclinaría por un acabado lo más parecido posible a un Dirty Lemon.
Este me lo guardo para una futura R8, jejeje…

Lo único que lamento es que las que vi en tienda tenían todas un flameado bastante sutil y yo buscaba algo más marcado. Pero tampoco es una tragedia.

Y hay una última cosa, completamente subjetiva, que me encanta de esta guitarra: el olor.
El olor de la nitro y el palorrosa me resulta absolutamente embriagador. Tiene algo antiguo, dulce, que me recuerda muchísimo a la casa de mi abuelo: el butacón de cuero, la caja de puros, los muebles de nogal…

Es una asociación completamente personal, pero cada vez que saco la guitarra no puedo evitar olerla antes de tocarla. Y, de nuevo, antes de guardarla.

La Fender también lleva nitro y palorrosa, pero el olor es diferente. El de la Gibson me gusta más: me resulta más dulce y más “antiguo”.

Es una pequeña cosa que no tiene ninguna importancia objetiva, pero que forma parte de la experiencia que tengo con esta guitarra.

En resumen, a día de hoy estoy muy contento con la Les Paul.
No puedo decir que desde el primer día me pareciese perfecta: tuve que acostumbrarme al palorrosa, no tanto al perfil del mástil y, finalmente, cambiar los trastes para adaptarlos a mi forma de tocar.
Pero precisamente por eso creo que ahora la conozco bastante mejor que cuando la compré.

Y quizá esa sea la conclusión más interesante que puedo sacar de estos años con ella: no fue una guitarra que me pareciese perfecta desde el primer momento, sino una guitarra con la que fui aprendiendo qué me gusta, qué necesito y qué puedo cambiar para hacer que un instrumento se adapte realmente a mí.
3 respuestas directas
capitansevilla
por hace 12 horas
Gran guitarra. A mi también me encantan las 50's y las Burstbuckers (tengo una Epiphone 1959 Les Paul Standard Outfit que lleva esas pastillas y me parecen embriagadoras).
Sobre el peso, mencionas que más ligera que la MKH pero,  ¿podrías decir en cuánto se queda? 

Gran pareja tienes. Yo también tengo strato y Les Paul y de momento tengo el GAS totalmente apaciguado.

Que las disfrutes!
1 respuesta directa
PA.LU.A
por hace 12 horas
Hanzo93 escribió:
a ese respecto, los trastes de mi Gibson se sentían mucho más bajos que los de la Epiphone.

Gibson lleva unos cuantos años instalando unos trastes muy bajitos y en mi opinión es contraproducente pues la tendencia de los últimos años es instalar trastes medium o jumbo. De hecho yo ya he vendido alguna que sonaba de miedo pero se hacia insufrible hacer bendings 
1 respuesta directa
Tetra_Brik
por hace 12 horas
#1 gracias por contar tu experiencia, se me ha hecho muy agradable su lectura.

Lo que siento decirte es que el olor en las Gibsons no proviene del Palorrosa ni de la nitro, sino que está en el estuche. Y cuando la tienes varios días en el estuche el olor vuelve, mientras que si la tienes un mes sin meterlo va desapareciendo.
1 respuesta directa
Hanzo93
por hace 12 horas
#2 Buenas noches compañero! Pues acabo de pesarla por primera vez y se queda en 4,2 Kg, que parece bastante habitual.

La Epiphone la vendí hace tiempo y no la pesé nunca, pero cogiendo cada una con una mano se notaba claramente que la Epi era más pesada que la Gibson.

#3 Esto me descuadra un poco, porque como digo, las fichas técnicas de ambas guitarras indican medium jumbo, pero para mí se sentían muy diferentes…

¿Es que acaso medium jumbo abarca diferentes medidas según el fabricante? 
1 respuesta directa
Hanzo93
por hace 12 horas
#4 Muchas gracias por tus amables palabras!

Con respecto a lo del olor, me partes el corazón, de verdad te lo digo… 

Creo que el olor que se desprende cada vez que abro el estuche es uno de los más evocadores que 
he sentido en la vida, y para mí una parte muy importante de la experiencia con esta guitarra. Lamentaría mucho que con el tiempo se perdiese.
1 respuesta directa
Maranello
por hace 9 horas
Hanzo93 escribió:
las fichas técnicas de ambas guitarras indican medium jumbo, pero para mí se sentían muy diferentes…

Es que Medium Jumbo es una denominación que abarca varios tipos. 

En el caso de la Epi montaba unos similares a unos Dunlop 6105, que son más delgados y algo más altos que los que monta la Gibson, que son unos tipo Dunlop 6103, algo más bajos y anchos. 

Yo tengo una Les Paul 60’s y los trastes me encantan, va a gustos. El mástil es tipo slim taper, precisamente me quedé con la 60’s en lugar de la 50’s por el mástil y el sonido, lleva Burstbucker 60, menos dulce y más cañero que la 50’s

Lo raro es lo que comentas del peso. 4’2 kg para una Gibson es más o menos lo normal, así que la Epi debía ser realmente muy pesada. 

Saludos
ocha
por hace 5 horas
#1  

Felicidades por la guitarra.

Es el color que me gusta para una LP. :okis: Muy chula.
Tetra_Brik
por hace 50 minutos
#6 en mi experiencia, el olor no se acaba perdiendo, pero sí se mitiga algo.

Por si te interesa el tema, aquí tienes un hilo entero dedicado al tema.

Olor Gibson : Guitarras eléctricas, acústicas, clásicas y bajos https://share.google/wovERRZAeFcjcSm8A
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