#16
Por suerte no tengo ese problema, vendimos el piso anterior cuando empezaba la locura inmobiliaria, nos costó no tanto esfuerzo, porque fue barato incluso entonces cuánto poco que teníamos cero espíritu de propietarios típicos, no teníamos entonces esa pulsión ni era nuestro estilo y lo compramos ya relativamente con unos añitos, en la calle perpendicular, no estuvimos mucho porque quisimos tener otra hija (o hijo si hubiera sido el caso) y no había ascensor. Además yo tenía todo el equipo en una ele del salón y cuando grababa les mandaba a mí mujer e hija al Vips, y molestaba nos un poco a los de al lado, que eran muy majos y no hubo problemas, no estuvimos mucho tiempo, decidí que necesitaba un estudio separado para mí y encontramos cerca un piso a precio razonable en un edificio sin muros de carga ,todo estructura de principios de los cuarenta, proyectado por ingenieros vascos del metro para sus familias, es un búnker acústico, pero no muy eficiente desde el punto de vista térmico, Se verifica una vez más que, aunque ambos paradigmas persiguen la estanquidad y que no haya corto circuito ni roturas de puentes, son cosas diferentes, sobre todo por cómo se gastan abordado.
Ahora, con la situación de la vivienda en España,sobre todo en Madrid y Barcelona sacaríamos una pasta obscena, sobre todo por la zona (en el plano,que no hay de nada, quitando las pescaderías de abajo); pero ¿a donde nos vamos?, mi mujer hasta el coño de todo, normal, yo necesitando estar cerca del hospital,y que detesto el modelo irse a la sierra a una hora de atasco o más, a un paraíso de adosados, y y eso que ya no tendríamos que ir todos los días, Logroño ni de coña, Cádiz está llena de paraos, Barcelona me chifla, pero es tan cara y llena de turistas, y en verano te cueces, todo el día metidos en el corte inglés de Diagonal o en L' illa.
En conclusión, ya me da un poco igual porque estoy más pendiente de la salud, de sí me meten en hemodiálisis y si se me pasa lo de las manos y vuelvo a tocar, que tengo mucho mono.
Soy un mero pensionista con un 60% de discapacidad y enfermo de una enfermedad grave. Me entretiene aportar mi experiencia y echar una risas, sentirme vivo, y algo activo intelectualmente sin un contexto que me suponga demasiado desafío, es comprensible.
Y no engaño si confieso que albergo la esperanza de tocar, si no, vendo todo y a hablar del fondo de armario, hombre sería un poco putada.
Igual retomar la fotografía o escribir poesia o ensayo, el relato requiere otro temple, no ser tan farragoso y saber mucho.