Efectos

Review de Keyztone Exchanger, el pedal emulador de pastillas de guitarra

El sonido de una guitarra es el resultado de un enorme puzzle en que cada pieza aporta un factor de mayor o menor importancia. Uno de los elementos que más drásticamente puede alterar el sonido de nuestra guitarras es el tipo de pastilla empleado, y por eso muchos de nosotros cambiamos de modelos para acercarnos más al sonido que tenemos en la cabeza.

Eso es lo que ha hecho que fabricantes como Keyztone hayan diseñado productos como el que hoy nos ocupa, el Exchanger. Se trata de un pedal que promete entregarnos el sonido de diferentes modelos de pastilla sin que tengamos que cambiarlas físicamente. Como suele ocurrir, no es el único pedal del mercado que realiza esta función, pero probablemente es uno de los más sencillos de usar y de entender. En Guitarristas hemos tenido tiempo para echarle un vistazo y hacer un vídeo, contando en esta ocasión con la colaboración del guitarrista David García para los sonidos de pastilla simple.

El vídeo

1:51 Stratocaster con sonidos limpios
5:19 Stratocaster con sonidos saturados
5.55 Estilo Les Paul con sonidos limpios
14:39 Estilo Les Paul con sonidos saturados
20:22 Pros y contras

Diseño y construcción

La construcción y diseño del Exchanger nos han parecido buenas, a excepción de un par de decisiones que más tarde detallaremos, pero a priori se ve un pedal resistente y atractivo. Tiene su propia personalidad, y no da la sensación de “pedal genérico” que tan comúnmente nos encontramos hoy en día. Todo nos ha parecido sólido y con buen tacto, donde no nos ha convencido tanto es en el apartado de los LEDs, ya que no son muy grandes, y es fácil interpretar mal la información. Desde una cierta distancia no es nada fácil saber en qué modelo de pastillas estamos tocando, y el LED de “On” es del mismo color y tamaño que el selector de modelo de pastilla, con lo que podemos llegar a no saber si tenemos el pedal encendido o apagado en momentos de confusión.

La otra cuestión — que no es necesariamente algo negativo — es la ubicación de los jacks, que ocupan la posición tradicional (los laterales) cuando en este caso había mucho espacio en la parte superior. No es que sea categóricamente mejor que estén en la parte de arriba, pero parece que muchos fabricantes se están inclinando cada vez más hacia esa idea. Tal vez hubiese sido un acierto.

Keyztone

Prestaciones

Como decíamos, es un pedal fácil de usar, lo cual deja fuera algunas prestaciones. Disponemos de un control de volumen, un control de brillo, un selector Standard/Bright Boost y dos pedales: uno para encender y apagar el efecto y otro para ir rotando por todos los modelos de pastillas disponibles. No obstante, ya que sólo podemos “ascender de preset”, si nos pasamos de largo el modelo de pastilla que buscábamos, deberemos dar toda la vuelta completa.

Otra limitación que podría no serlo para según qué guitarrista es el hecho de no poder memorizar ajustes. Por ejemplo, si nos gustan tres emulaciones de pastilla, pero nos gustaría poder tener un volumen diferente para cada una de ellas, no tenemos otra forma de ajustarlo que no sea manual. Y por supuesto, no hay forma de coordinarlo con otros equipos, ya que no tiene MIDI ni ninguna otra clase de switching remoto.

No obstante, estamos bastante seguros de que no poca gente agradecerá esta simplicidad y que todo lo que se vea en el pedal se pueda controlar de forma directa, sin tener que acceder a menús ni complicaciones.

Keyztone Exchanger

Sonido

¿Puede el Exchanger hacer que cuando cierres los ojos sientas que estás tocando por una Les Paul en vez de una Strato o viceversa? No creemos que su potencia sea de tal magnitud, pero sí que nos parece una navaja multiusos de sonido que te puede situar en una área sonora cercana a lo que puedas ir necesitando a lo largo de un concierto. Y creemos que eso es lo que querían los fabricantes: no le vemos mismo ánimo “clonador” que sí ocurre con los productos como Kemper en el sector de los amplis. Más bien se nos están ofreciendo una ayuda a nuestra guitarra para hacerla más versátil: por momentos nos parecía que estábamos explorando posiciones de pastilla adicionales dentro de una misma guitarra, lo cual habla bien de la naturalidad de la paleta de sonidos. El más extremo de todos quizás sea el Supa’ Clean y aún así, sigue siendo absolutamente digerible.

Las diferencias de salida que encontraríamos en los modelos de pastilla reales también están aquí representados, aunque nos da la sensación de que algo suavizados para evitar los problemas de grandes desniveles de volumen que encontraríamos en los modelos reales. No obstante, si esas diferencias siguen incordiándonos, podemos resolverlas con el control de volumen del pedal.

Antes hablábamos de otros productos que realizan funciones equivalentes a la del Exchanger: algunos pedales y plugins sí tienen intención de “clonar” sonidos de guitarras, y lo hacen con tecnología digital, “leyendo” nuestro sonido fuente y comparándolo con el sonido objetivo para crear un perfil específico.

Con el Exchanger eso no ocurre, ya que se trata de un pedal analógico que no “sabe” qué guitarra tiene conectada. Según Keyztone, el proceso realizado es el "aplanamiento frecuencial" de la señal, que más tarde es moldeada de acuerdo a cada uno de los modelos que se ofrecen. Aparentemente ese proceso hace que no sea muy necesario saber qué pastilla está conectada, por lo que las únicas herramientas que se nos dan para adaptarnos a la idiosincrasia de nuestra guitarra son el selector Bright Boost/Standard (recomiendan el primero para las guitarras tipo Gibson y el segundo para las single coils) y un selector de brillo que ajustamos a nuestro gusto. 

Aún así, no lo vemos incompatible con dar alguna ligera referencia en el manual de cómo facilitarle las cosas al Exchanger en función de la guitarra que tenemos (hay al menos una docena de pastillas famosas en el mercado que la mayoría de nosotros tenemos, quizás no sería mala idea dar consejos para cada una de ellas). Sin embargo, el ajuste al gusto tampoco es mala estrategia, ya que es un pedal en el que no es fácil perderse: usándolo simplemente como quien emplea un ecualizador el resultado acostumbra a ser perfectamente válido.

Keyztone Exchanger

Conclusión

Aquellos que utilicen ecualizadores y boosts limpios simplemente para variar un poco el carácter base de sus guitarras encontrarán un gran nivel de diversión en este pedal, que si bien no nos transporta literalmente al sonido de guitarras que no tenemos (eso sería mucho afirmar), si que amplía de maneras sorprendentemente elaboradas la paleta de sonidos de la que disponemos. Lo recomendamos especialmente a aquellos a los que les gusten las configuraciones sencillas y gusten de explorar los matices del propio instrumento, ya que con el Exchanger la combinatoria se multiplica sin necesariamente aumentar la complejidad.

También lo recomendamos a aquellos que tengan que afrontar sonidos muy diferentes en un mismo repertorio (de versiones, por ejemplo) pero no quieran o no puedan cambiar de instrumento con frecuencia. Aunque el Exchanger no transforma mágicamente la guitarra, sí que es un gran aliado para acercarte al área sonora de ciertas pastillas, pudiendo ser el empujoncito final para llegar a un sonido razonablemente parecido al deseado.

Entre sus inconvenientes, aquellos que deseen utilizar un mayor número de ajustes encontrarán algo incómodo el no poder guardar memorias ni controlarlo de forma remota con jack ni MIDI. Otra de las posibles pegas podría ser el precio, ya que para no ser un pedal definitivamente esencial, roza los 200 euros. No obstante, no es un pedal hecho de cualquier manera: la construcción parece buena y los sonidos que se han incluído no son de relleno, realmente hacen su trabajo y modifican ecualización, dinámica y volumen de forma objetiva.

Keyztone Exchanger

Más información | Keyztone

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