Artistas

¿Qué hacemos los músicos tras las verbenas de verano?

No es raro que los que disfrutan de la música habitualmente estén en contacto con quienes la ejecutan, los músicos, o que incluso se encuentren entre ellos. Pero también hay una gran masa de gente cuya única experiencia cercana a la música en directo sea la que viven en los conciertos de las verbenas, esas fiestas de carácter popular, clásicamente al aire libre y que suelen dar trabajo a una cantidad relativamente grande de músicos. Es un sector elegido por muchos, ya que, aunque aún queda mucho por mejorar en el ámbito laboral, en el mundo de las verbenas se puede hablar de contratos y seguridad social, ya que suelen intervenir los ayuntamientos, y también te puedes permitir el lujo de contar con que cuando llegue el verano, tendrás cierta cantidad de trabajo mínima "asegurada".

Eso propicia que cuando los músicos se reúnen en un bar, las conversaciones puedan acabar derivando a este tema: el mundillo de las verbenas y las fiestas populares, en el que ya os imaginaráis que no faltan las anécdotas. Pero en lo que nos vamos a centrar hoy es en qué ocurre cuando el concierto termina, y los músicos se bajan del escenario. Aunque en cada región es un poco diferente, es bastante normal que tras la actuación del grupo, aún haya otra o bien se suba a pinchar un DJ, por lo que es bastante habitual que la fiesta continúe y la gente no se vaya a casa aún. ¡Ni mucho menos! En más de un caso la fiesta dura hasta el amanecer o incluso se enlaza con un desayuno popular.

En ese rato, son muchas las cosas que los músicos hacen y a las que se enfrentan. Procedamos a repasarlas.

Músicos orquesta

Cambiarse de ropa

Si tu grupo de verbena "Los cocineros del rock" vais disfrazados de chef sobre el escenario, es bastante probable que queráis cambiaros antes que nada, porque estaréis pasando un calor de mil demonios (y eso que últimamente el calor en los escenarios ya es menor gracias a la iluminación LED, que no quema tanto). El público os ve bajar, pero no siempre se imagina lo que ocurre luego: a veces, por contrato, hay un camerino, o unas salas del ayuntamiento o edificio público más cercano para cambiaros...pero otras veces no. Cuando la verbena es en un descampado lejano, y lejos de cualquier edificio, a veces hay un pequeño receptáculo portátil como los de las obras. Menos cómodo pero muy aceptable. Lo malo es cuando no se cumple contrato y simplemente no hay nada...pues no queda otra que cambiarse en el campo. Así, tal cual. 

El glamour desaparece cuando, en calzoncillos, pugnas por conservar el equilibrio para ponerte unos calcetines limpios tras las tablas del escenario

Recoger y cargar

La piedra angular de todo post-concierto, y que puede causar múltiples discusiones en el seno de la banda. Desde el clásico "el cantante no recoge nunca nada" hasta "vosotros en un momento lo tenéis recogido, pero yo soy el batería". Algunos grupos se ayudan entre sí, otros recogen sólo lo suyo, ¡y otros ni lo suyo!. También hay casos en que se turnan en cada concierto, quedándose uno o dos a recoger mientras los demás pueden pasar directamente al siguiente punto "la birra post-bolo". Incluso hay quienes tienen backliners para recoger, típico de los grupos de verbena más cercanos a una empresa, con su jefe, su camión y sus técnicos.

El público a veces es un poco consciente de esta cuestión, nunca falta el espectador empático que suelta lo de "ahora empieza lo duro, ¿no?". Y razón no le falta.

Escenario

La birra post-bolo...o no

Generalmente, las verbenas veraniegas deshidratan a uno, y después de recoger, casi todo el mundo suele querer alguna libación reconstituyente. Sin embargo, aquí hay varios matices, habiendo el compañero que se entrega ciegamente a la labor, acabando también bastante "ciegamente", y los más moderados, e incluso un número nada bajo de abstemios. Las consecuencias de esto, borracheras problemáticas aparte, tienen en ocasiones mucho más que ver con la hora de partida para volver al hogar o al lugar de hospedaje. Si los músicos viajan juntos, la discusión tratará sobre si quedarse en la fiesta o marcharse, ambos bandos sintiendo que tienen derecho a marcharse a descansar o, por e contrario, a disfrutar de la noche sin que les agobien. Esta dilema, antiguo como el ser humano, aún no está resuelto.

La birra post-bolo suele ser más frecuente después de recoger, pero también hay casos en que la puedes hacer justo antes, simplemente apartando las pedaleras para que se ponga el DJ en primera fila del escenario, y recogiendo más tarde la batería y el Backline. Cuando la fiesta se desmadra mucho, incluso el DJ y los técnicos se han marchado ya, quedando un backline de grupo triste y abandonado en el escenario, mientras el sol, incriminador, comienza a iluminarlos.

DJ
El DJ: otro profesional que también pringa lo suyo

El contacto con el público

Bajar a bailar con la gente no es algo raro después de un concierto. Muchas veces el ambiente es bueno y hay buen rollo, y es una excelente forma de terminar de dejar una sensación redonda en el público del lugar, que tiene mucho peso en que el año que viene vuelvas a trabajar allí. En las grandes ciudades, los habitantes pueden pasar toda su vida sin conocer a su alcalde o alcaldesa, pero en los pueblos que tienen 3 o 4 calles, el alcalde puede ser tu cuñado, perfectamente. Por eso, si la gente ha estado contenta con el grupo y habéis tenido buena relación, el alcalde lo sabrá con toda probabilidad, porque le felicitarán cuando se lo encuentren.

Además, esta suele ser una parte divertida, ya que la gente está animada y de buen humor. También hay, claro está quien se pasa un poco bebiendo y te da un abrazo para a continuación ilustrarte con una retahíla de consejos para la música y la vida. También suele venir acompañado de una exaltación de vuestra calidad musical y humana. Algo como "Tocáis de puta madre...pero yo lo tengo claro, la clave son las redes sociales...se nota que sois grandísimas personas, y eso en la vida....es lo más importante". Nuevamente, razón no le falta.

Concierto
Muy tranquilos no parecen

El tetris del maletero

Si en tu grupo no hay un "Gurú del maletero" (suele haberlo) volver a poner todo como estaba en el coche o en la furgoneta puede ser un desafío. Afortunadamente, siempre está la opción de hacer una foto con el móvil para recordar las ubicaciones de todo, pero ¡cuidado!. Aseguráos de tener calculados imprevistos como "mi primo, que es del pueblo, dice si le podemos bajar a la ciudad aprovechando", o "Yo ya estaré en el pueblo con la guitarra y el ampli porque justo me traen de otro bolo, pero volveré con vosotros". Cualquier variación en la carga puede suponer acabar con una pierna por encima de un tom y un brazo metido por debajo del soporte de guitarra por intentar meterlo todo en el vehículo. O incluso una multa.

Furgoneta
El "Gurú del maletero" ha visto más de un millón de mundos paralelos, y conoce la única combinación de todos ellos que hace entrar todo en la furgo

El problema del conducir a casa

Este es un tema que, a pesar del tono jocoso del artículo, no es realmente muy de broma. Aunque muchos grupos tienen un conductor (sobre todo en los camiones, como decíamos antes), en muchos otros conduce un miembro del grupo, o varios turnándose. Hay dos temas serios relacionados con esto, uno es el alcohol y el otro es el sueño.

Hay que mencionar que, para los que no hayan hecho nunca conciertos de esta clase, no es raro que las pruebas de sonido sean a las 17:00 o 18:00 de la tarde, con lo que si el pueblo está a un par de horas en coche, significa salir a las 15:00 o las 16:00 de casa/local de ensayo. Si el concierto es de música joven puede ser, perfectamente a las 2:00 o 2:30 de la madrugada (no exageramos) y es bastante común ofrecer alrededor de 3 horas de repertorio. Eso significa acabar a las 5:30 de la mañana, y como se suele tardar una hora en recoger y cargar, estás listo para salir a las 6:30. Llegas al local o casa un par de horas más tarde, lo cual son las 8:30 de la mañana del día siguiente. Definitivamente, el sueño puede atacarte muy fácilmente si no vas con cuidado.

Está claro que hay que descartar beber alcohol si se sabe que tendremos que conducir, y que hay que conducir descansados y parar en un área de descanso a dormir a la mínima señal de somnolencia, especialmente si conducimos nosotros solos. El riesgo sigue estando ahí incluso aunque cumplamos las normas a rajatabla, ya que en las noches de fiesta es fácil encontrarse en la carretera con otros conductores que, a diferencia de nosotros, no estén en condiciones y puedan ponerse en peligro a ellos mismos y a nosotros.

Conducción nocturna

Descargar al llegar al local o a tu casa

Hay grupos que no hacen esto, porque directamente conducen hacia el pueblo del siguiente concierto. Perfectamente pueden pasar temporadas sin pasar por casa. Para el resto, que hacen conciertos lo bastante cerca como para que valga la pena volver a casa después, la noche no termina cuando la furgo llega al local.

Llegáis al local, descargáis todo, con el júbilo que produce descargar materia a las 8:30 h de la mañana. Una vez está todo en su sitio, una despedida cordial con tus hermanos de banda y ahora, sí, a tu coche para dirigirte a casa.

Otras veces, vivís lejos unos de otros, por lo que este ritual se lleva a cabo en la estación de servicio que queda en el punto medio de todos y que sirve como punto de reunión habitual cuando hay bolo. Distribuís el material de la furgoneta en el coche de cada uno, y cada uno se dirige a su casa.

Y entonces, otra experiencia religiosa: llevar tu material a casa. ¿Llevas una guitarra y un multiefectos de mochila?. Alabado seas, si más bien eres de llevarte el combo 2x12" de 50 Kg., aún te queda acarrearlo arrastrándote hasta tu hogar. Que suponemos que tendrá ascensor, por tu bien. Te mereces, ahora sí una buena ducha y a la cama. Igual un cruasán de la Bella Easo antes de quedarte frito también se acepta.

Hombre durmiendo
Ya que has llegado a casa, no te quedes dormido en el portal

 

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