Ahí va una adaptación:
Se encuentran un día en un aeropuerto Steve Vai e Yngwie Malmsteen y empiezan a conversar:
-Hey, Yngwie, cuánto tiempo sin vernos ¿cómo te va? ¿de dónde vienes?
-Hola Steve, bastante bien, vengo de dar un concierto en Roma que ha estado fenomenal. ¿Y tú qué tal?
-Ah, yo no me quejo, vengo de un concierto en Nueva York. Pero cuéntame, ¿cómo a estado el tuyo?
-Oh, Steve. No me gusta presumir pero ha estado increible. Toqué casi 3 horas, la audiencia estaba totalmente loca, los hombres sacudiéndola cabeza, las mujeres arrojándome su ropa interior. Al final me aplaudieron 40 minutos y he tenido que salir 3 veces a saludar. Luego, una estatua de la virgen María que estaba en lo alto del auditorio empezó a llorar. Fue magnífico. ¿Y qué tal ha estado tu concierto?
-Pues nada mal, toqué poco más de 2 horas, la gente también enloqueció, varias mujeres se desmayaron. Me aplaudieron cerca de una hora y media y también tuve que salir varias veces a saluda. De pronto una estatua de Cristo que estaba en lo alto del auditorio cobró vida, bajó al escenario, me abrazó y me dijo "Steve, Steve! qué maravilloso! Tú sí sabes tocar la guitarra, no cómo el hijo de puta que hizo llorar a mi mamá en Roma hace un par de días".
FIN.