Efectos

Review de Strymon Iridium, emulador de amplis digital con manejo sencillo

A pesar de los cientos de emuladores de amplis que han pasado por nuestra portada ya, a veces tenemos la sensación de que aún no hemos visto todo lo que la tecnología digital llegará a ser en el mundo de la guitarra eléctrica. Y decimos esto porque al analizar los pedales con tecnologías más avanzadas también percibimos una flagrante complejidad de configuración, que aunque cada día mejora gracias a las incorporaciones de mejores pantallas, con más colores y más explícitas (y a veces incluso táctiles), aún no está a la par con la sencillez de la que algunos teléfonos móviles o productos orientados al público general disfrutan.

Apostando por un enfoque lo más sencillo posible, Strymon tomó la decisión de eliminar la pantalla y las decenas de opciones en su único emulador de amplis actual, el Strymon Iridium. En un mundo en el que casi todos pelean para ver quién tiene más amplis y pantallas simulados, ellos decidieron incluir sólo 3 amplis (Fender Deluxe Reverb, Vox AC30TB, Marshall Plexi) con 3 espacios cada uno para respuestas a impulsos estéreo. Y todo ello se puede acceder simplemente moviendo dos selectores, de modo similar al concepto presentado por Atomic en su Ampli-firebox, en lugar de enfrentarnos una vez más a las clásicas pantallas y menús.

El Strymon Iridium pasó por nuestro banco de pruebas, y os contamos en vídeo y en texto nuestras impresiones del mismo.

Vídeo

Diseño y construcción

A diferencia de cuando nos enfrentamos a un producto nuevo en su clase, el Strymon ya viene con una parte de la evaluación aprobada, y es que el formato es el mismo que ya habían usado en otros de sus exitosos pedales. El acabado metalizado y el diseño curvo es agradable, y ofrece el suficiente espacio para alojar dos footswitches. Eso sí, algo un poco incómodo de los pedales Strymon es que al poner dos demasiado cerca, es fácil pisar sin querer el pedal de al lado. Pero nada irresoluble, un poquito de distancia entre uno y otro es la solución.

Como ocurre en esta marca, los jacks están bien asegurados al chasis, y la conexión USB tiene su propia cavidad, resistiéndose a la tentación de algunos fabricantes de aprovechar la misma cavidad de alimentación (esa estrategia nos ha dado problemas de fiabilidad en algunos productos y ya somos recelosos cuando nos la encontramos).

Buenas decisiones en este aspecto. Lo que tal vez sea un poco desconcertante para algunos es la elección del formato jack 1/4" para la conexión MIDI. Está habiendo una diversificación en la elección de formatos para el MIDI: algunos siguen con el clásico 5 pin, Boss se ha decantado por el conector de 1/8" y vemos que Strymon apuesta por el de 1/4" en este caso para aprovechar el mismo conector del pedal de expresión y el favorite switch opcionales (no incluídos). No sabemos cómo serán las cosas de aquí a unos años, asumimos que el público se decantará por uno de ellos hasta convertirlo en un estándar para las pedaleras, pero por ahora el más común es el de 5 pines, y hubiese estado bien que Strymon incluyese un adaptador por el mismo precio.

Prestaciones y facilidad de uso

Es evidente que el que el Iridium incluya muy pocas emulaciones de ampli no es algo involuntario, sino que es parte de la naturaleza del producto para simplificarlo. Añadir el Strymon Iridium al final de la cadena de efectos nos ha parecido lo más similar a conectar nuestra pedalera a un ampli de tres canales en lo que a manejo se refiere. La sensación fue un poco parecida a cuando vas a un concierto en que te ponen el backline, y te encuentras un ampli tricanal. Dejas ajustado el que mejor suena con tu pedalera, retocas un poco la EQ y listo, a tocar. Sin preocuparse de memorias, ni presets ni nada, simplemente un buen sonido base para tus pedales, listo para usarlo por línea o por auriculares.

Sin embargo, si queremos cambiar de canal, ya está un poco más complicado. El Iridium tiene un botón FAV, que efectivamente carga un preset favorito en cualquier momento. Pero esperábamos que, al tener tres botones, nos permitiese cambiar entre al menos 3 presets, según nuestra lógica parecía algo afín a la posibilidad de tener 3 canales.

Por supuesto, lo podemos hacer con el pulsador triple que se puede comprar aparte y desde MIDI podemos acceder a 300 memorias. Pero nos parece que con los dos footswitches que ya trae la unidad, se podía haber apañado bastante bien.

Pero hay más prestaciones, y bastante interesantes: el Iridium acepta señales de guitarra, pero también señales estéreo con nivel de línea, con lo que es posible usarlo con teclados o cajas de ritmos. La idea de que cada ampli aloje 3 IR's es muy interesante, ya que eso nos da un total de 9 respuestas a impulsos de 500 ms. cargadas, ya sean mono (la misma cargada en ambos canales) o estéreo. No todas estarán disponibles desde cualquier ampli, pero tampoco vemos necesaria tanta posibilidad de combinatoria. Las que vienen de fábrica son Ownhammer, lo cual es una argumento de compra adicional. El conector para pedal de expresión permite que controlemos desde él algún parámetro, o bien como pedal de volumen, que puede funcionar en dos ubicaciones, pre-ampli o post-ampli. 

Incluye tres tipos de reverb entre las que podemos elegir, y es posible seleccionar 3 modos diferentes de salida, poniendo en bypass la emulación de amplis (para aprovechar solo las IR's), la sección de IR's (para conectarnos al retorno de un ampli real) o bien con ambas secciones activas para tocar por línea o por auriculares. En definitiva, vamos descubriendo como bajo el aspecto sencillo del Iridium hay muchas más opciones de las que parece a simple vista. Por supuesto, el precio a pagar es que tendremos que revisar el manual con frecuencia para averiguar cómo se accede a cada una de las opciones ocultas, habitualmente vinculadas a mantener presionado alguno de los footswitches.

Sonido

Reducir la variedad de emulaciones para simplificar el manejo sería una trampa mortal si el sonido no estuviese a la altura, ya que verse atrapado en tres sonidos no satisfactorios es un gran riesgo. Afortunadamente, las sensaciones con las tres emulaciones fueron positivas, y se nota que aunque sea la primera vez que Strymon se adentra en la emulación de ampli (ya hicieron algún preamplificador valvular cuando la empresa se llamaba Damage Control), no han pecado de ingenuos en absoluto. La dinámica está muy cuidada, hay muy pocos artefactos digitales y el nivel de ruido está muy controlado incluso en ganancias elevadas. Es cierto que no hay ninguna opción expresamente pensada para los más metaleros, pero el rango de ganancia disponible es suficiente para poder trabajar combinado con un poquito de empuje de otros pedales. 

Algo muy bueno de las emulaciones es que creemos que a muchos les sonará bastante similar a los amplis en los que se insipiran. Cada uno tiene una imagen diferente en su cabeza de cómo suena un Marshall o un Vox, pero creemos que los modelos a los que han llegado Strymon están en un término medio que tiene muchas posibilidades de éxito. Al menos, el cliché sonoro de cada uno de estos amplis está bastante cubierto por estas tres emulaciones elegidas.

Strymon Impulse Manager

También es un buen indicador que todo el recorrido de ganancia suene bien y resulte útil: en algunos casos nos encontramos emulaciones en las que poco o nada merece la pena explorar sus diferentes puntos de ganancia ya que la sensación es que solo obtenemos versiones anémicas o embotadas de un sonido aparentemente estático. Este no es el caso, pudiendo sacar sonidos absolutamente equilibrados en muchos puntos de la ganancia, incluyendo niveles muy bajos y también el máximo. Tal vez la ganancia máxima del Fender es la que menos encanto tenía, pero dista mucho de ser mala. Ello se combina con las emulaciones de altavoz de cada uno de los amplis, con los cuales combinan perfectamente. Si no nos convencen, modificarlas mediante el Impulse Manager, el software dedicado a gestionar las respuestas a impulsos del Iridium, no es demasiado complicado.

Hay que destacar la redondez del sonido final, que acostumbra a no perder nunca un cierto toque cálido, a menos que llevemos el control treble a cantidades innecesarias. Hablando de eso, la ecualización y la reveberación son un buen complemento para terminar de adaptar el sonido. El control de medios es interesante ya que realiza diferente función en el ampli chime (el Vox) que en los otros dos modelos de ampli, siendo en el primero un control de recorte de agudos.

Conclusiones

El Strymon Iridium es exactamente lo que parece, un pedal que apuesta por la calidad antes que la cantidad ganando con ello facilidad de uso. Es posiblemente el pedal que estaban esperando todos aquellos a los que de un emulador de 100 sonidos les sobran 98, ya que lo único que necesitan es un sonido base para sus pedales. Los tres sonidos que incluye son elegantes y están hechos con mucho mimo, y la versatilidad de sus 9 respuestas a impulsos estéreo hace que no nos quedemos cortos a la hora de terminar de refinar el carácter de nuestro sonido. Y no olvidemos que sus respuestas a impulsos son estéreo, otra cualidad que no siempre está disponible en todos los emuladores.

Sin embargo, nada es perfecto, y una filosofía diferente en la gestión de los footswitches le hubiese beneficiado: poder acceder a al menos tres sonidos almacenados parecía algo lógico que por ahora no es posible sin ayudas externas, ya que tan sólo podemos acceder a un preset con el footswitch Fav. Quizás alguna revisión del firmware haga replantearse esto a Strymon. Otras pequeñas carencias de caracter menor pueden ser, por ejemplo, la ausencia de un loop de efectos, o la de una salida Thru que satisfaga diferentes propósitos de ruteo.

Pero como concepto global, el Iridium es una herramienta bien pensada: algo que podemos poner al final de nuestros pedales y que sustituye a un ampli sin tener que pelearnos con la nave espacial que muchos emuladores de amplis del mercado terminan siendo. Su precio actual es de unos 440 euros, un precio no muy lejano a otros emuladores que también disfrutan de una cierta facilidad de uso como el Pod Go, lo cual puede hacer dudar a aquellos que no han descartado del todo alternativas de esa clase. Pero en cualquier caso, en cuanto a simplicidad de uso en el terreno de la emulación digital, el Iridium es difícil de batir, y en cuanto a sonidos probablemente sea más detallado y cuidado que otras alternativas de su precio.

 

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