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Discos históricos: Surfing with the Alien de Joe Satriani, el álbum que lo cambió todo (I)

"Veo el futuro de la guitarra de rock y su nombre es Joe Satriani”: así comenzaba el prólogo de Wolf Marshall incluido en un libro de transcripciones de guitarra realizado por Jesse Gress, el cuál guardo todavía como un tesoro. Visto ahora puede parecer algo obvio, pero nunca una predicción fue tan certera -el tito Wolfie debe regocijarse cada vez que se lo recuerda a sus amigos-. Surfing with the Alien, que así se llamaba el disco transcrito, supuso el espaldarazo definitivo a un músico de una ascensión meteórica, además de la confirmación que el estudio serio de la guitarra rock no sólo era una quimera o una opción más, si no que se hacía prácticamente imprescindible si la pretensión de un músico era tocar rock al más alto nivel. Satriani puso a miles de guitarristas de todo el mundo a indagar, estudiar y esforzarse, y todo ello con un disco que en cuestión de pocos meses alcanzó el oro y el platino respectivamente. Antes de hablar de este disco y lo que supuso en términos históricos es necesario indagar en la figura de su autor y entender que no basta sólo con tener talento para tener éxito, también se necesita perseguir un sueño y no desfallecer en su intento de verlo realizado.

Joe Satriani era un músico de gran reconocimiento local en el área de San Francisco y que alternaba su vida como guitarrista dentro de una banda de pop rock con influencias punk, con las clases particulares de guitarra. La banda se llamaba “The Squares” y de esa formación nacería una amistad que aún perdura a día de hoy y que podríamos decir que fue un enorme pilar tanto en el éxito de Joe, como en el desarrollo del álbum que hoy nos ocupa: hablamos de Jeff Campitelli.

Durante ésa época Joe realizó un EP de cinco temas experimentales auto-producido bajo el sello discográfico Rubina -en homenaje a su mujer- en los que usaba de forma extraordinaria su guitarra utilizando solamente esta para emular todos los sonidos de una banda, desarrollando para ello una gran cantidad de técnicas de cosecha propia, golpeando las pastillas para obtener sonidos de percusión o desafinando la guitarra con tal de emular una bajo. Los temas contenidos en este EP eran Talk to Me, Dreaming Number Eleven, Banana Mango, I am Become Death y Saying Goodbye y aparecieron años después en el disco doble Time Machine, a excepción de Talk to Me debido a que el master original se estropeó. Sus compañeros de grupo le advirtieron que con eso no iba a ir a ningún lugar y menos sin cantar.

Lejos de rendirse, contrario a los consejos dados por sus compañeros de profesión y con la determinación de que era el camino que quería seguir, Joe entra en el estudio para realizar un disco que esta vez aunque estaba lejos de alcanzar el éxito global posterior, si que lo situó en un plano propicio para ello. Aunque para la realización de este nuevo disco de título “Not of this Earth” contó con la ayuda de otro de los pilares de la música rock de guitarra actual, el señor Steve Vai.

Vai que había sido alumno de Satch al principio de su carrera y guardaba una especial amistad con el maestro, además de una gran admiración, estaba en relaciones con el sello Relativity Records y por supuesto su carrera estaba en un punto altísimo después de demostrar su solvencia como guitarrista de Frank Zappa , su etapa en Alcatrazz sustituyendo a Yngwie Malmsteen y estrenaba etapa con David Lee Roth que lo llevó a la categoría de estrella de las masas. Su disco Flex-Able, auto-editado pero pronto editado de nuevo dentro de este sello, se vendía relativamente bien gracias al boca a boca (Vai vendió alrededor de 250.000 copias sin apenas promoción). Steve habló con los responsables del sello y les mostró el EP que había realizado Satch, convenciéndolos de que Joe era un músico extraordinario con una enorme capacidad creativa y que respondía clarísimamente al espíritu del sello.

Durante 107 horas Joe junto a Joe Cuniberti -su productor durante los siguientes años venideros- y Jeff Campitelli, se encerraron en el estudio para plasmar su visión de lo que debería ser un disco instrumental de guitarra, dando a cada tema las texturas necesarias y las estructuras “clásicas” de una canción popular, con sus partes bien diferenciadas y sustituyendo la voz humana por una guitarra “cantada” con melodías de una gran solidez. A su vez rescata parte de la experimentación usada en su EP, usando por ejemplo “scratchings” con la púa como en el tema "Hordes of Locusts", extrañas pero a la vez hermosas armonías como en el tema “Not of This Earth” que da título al disco, usando escalas poco ortodoxas sobre todo en el contexto de rock como la enigmática, el tapping a cuatro dedos de “The Headless Horseman” Además la gran mayoría de temas tenían un gran sentido cinematográfico y evocador, como "Brother John" o "Driving At Night" capaces de hacernos sentir la música sin la necesidad de palabras. Satch utiliza en su mayor parte baterías programadas. Su intención en boca del propio autor era la de hacer un disco que concentrase el mayor número de estilos con tal de contentar al mayor número de público.

Por si fuera poco Satriani financió ese disco con dinero de su propio bolsillo, fundiendo literalmente su tarjeta de crédito. Todo o nada. Mencionar que la portada original se perdió y en su segunda edición fue cambiada por una imagen de Joe Satriani con una Ibanez blanca, que además no era suya, y que pertenecia a una futura campaña promocional.

El disco ganaba cada vez más adeptos y consiguió captar la atención de una compañía de guitarras que iba ganando fama: hablamos de Ibanez, relación con la marca que aún perdura y unión que ha dado frutos muy provechosos para ambas partes, y que confirmaba una vez más que el talento de Joe Satriani no pasaba desapercibido.

En 1987 Joe se encierra en los estudios con tal de escribir su segundo álbum y para ello cuenta con el mismo equipo técnico anterior. Esta vez Joe financia gran parte del disco arreglando partes de un antiguo master estropeado de la banda Blue Oyster Cult y grabando guitarras para su nuevo disco “Imaginos”.

En su proceso de grabación y composición utiliza el mismo sistema de baterías programadas e improvisando sobre ellas, y utiliza además un sistema armónico que le funcionó muy bien en su anterior álbum: el “pitch axis system”, lo que se conoce como melodías modales o modos paralelos, y significa que cualquier nota funcionando como tónica, puede derivar a su vez en diferentes modos. Por ejemplo si tomamos la nota C como centro tonal, podemos tocar Do Jónico, Do Frigio, Do Mixolidio, Do Lidio, etc y por otro lado esta nota a su vez puede formar parte de diferentes acordes -C es la tónica de Do Mayor, la cuarta de Sol sus4 (Gsus4) la quinta del acorde de Fa Mayor, etc., lo que le confiere una gran libertad creativa, al no encerrarse en ninguna "jaula".

El primer tema que da también nombre al disco “Surfing with the Alien” es toda una declaración de intenciones, comenzando con el sampler de un avión por encima de un murmullo de gente a modo de intro, el tema arranca en un clásico riff de rock “Berryniano” sobre un ritmo de batería de surf acelerado. Joe utiliza un wah wah explotando las características vocales que confiere el efecto, para erigirse como una voz que se retuerce, se expresa y grita de una forma que no se había oído antes con tanta intensidad. El estribillo contiene sonidos nunca antes escuchados como el famoso “grito” que se produce pulsando un armónico cercano al mástil mientras se mantiene la palanca pulsada para lentamente soltarla. Para el solo Satch cambia el modo a frigio dominante y cada ocho compases va subiendo un tono completo creando cada vez más tensión, mientras su guitarra se retuerce entre tappings de púa desenfrenados (otra de las técnicas que será su sello de identidad), ligados de otro planeta, armónicos artificiales, scratchs de cuerdas y todo eso en menos de un minuto, para volver de nuevo al tema. Además Satch va variando la melodía a lo largo del tema para no aburrir al oyente, para terminar con otro solo en el que demuestra un dominio de la palanca excepcional. Desde Van Halen que no se escuchaba nada igual, parecía rock, olía a rock, sabía a rock, pero a la vez era exótico, una especie de fruta nueva. Mencionar que muchas de las técnicas habían sido tomadas de otros grandes como Jeff Beck, Randy Rhoads, o el mencionado Van Halen, pero Joe las integraba todas con una personalidad propia fuera de toda duda. Su dominio técnico era impresionante, pero este dominio siempre estaba -y eso sería una constante en su carrera- al servicio de la canción.

Continúa el disco con "Ice 9" tema inspirado en el libro de Kurt Vonnegut, "Cuna de gato" -cuyo título original es "Cat´s Craddle"-, un autor imprescindible del género de la ciencia ficción con títulos com "Matadero 5", y en él cuenta que un material permite congelar grandes cantidades de agua al instante a temperaturas superiores a los 45 grados. Como el cuerpo humano está compuesto en su mayor parte de agua, el resto de la trama os la podéis imaginar. El tema contiene una melodía enigmática, rozando lo siniestro, mezclada con rítmicas funky muy "Princenianas", pasajes cromáticos, y una rítmica con un groove de bajo fuera de serie -el que escuche ese tema sin mover la cabeza o mover un pie, deberían tomarle directamente el pulso-, y que será en adelante otra de las marcas del maestro: la importancia de tener una base rítmica y sólida sobre la que sostener la melodía, cosa que parece olvidada por gran parte de los "guitar heroes" actuales, más preocupados de solear a toda costa que otra cosa. Con Satriani cada canción es un todo, a cada escucha descubrimos nuevas cosas que quizá nos han pasado desapercibidas la primera vez, un acorde aquí una nota allá. Utiliza la guitarra y el estudio de grabación como un pintor usa su paleta de colores. El estribillo con guitarras dobladas en octavas separadas dando una profundidad y un espacio casi tridimensional en el oyente. En el tema hay un solo de tres partes con técnicas claramente diferenciadas, empezando con un espectacular y frenético legato mezclado con tapping, continuando con una mezcla de sonidos extraordinarios de palanca mezclados con su famoso "grito" del que ya hemos hablado antes, para terminar con un festival de scratchings de guitarra. El ruido se convierte en pura música en sus manos y nos atrapa de una forma inimaginable y sólo podemos pensar "wow ¿qué ha sido eso?". Vuelve de nuevo a la melodía principal para terminar en un outro-solo con un inteligentísimo uso de la escala de blues pero con altas dosis de pirotecnia incluida. El festín auditivo sólo acababa de empezar. Enlace a la segunda parte.

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