Ruso: pues lo has resuelto de forma más que solvente; montas un pequeño lío en el puente, cuando los acordes pasan a mayor velocidad (yo, directamente, me los salté casi todos al improvisar, para intentar meter en una segunda vuelta algo armonizado con varios instrumentos de viento sintetizados, pero me olvidé de grabarlo y así quedó...), pero en todo el cuerpo de la improvisación eres perfectamente capaz de imponer tu modo de tocar sobre una base no del todo agradecida, es cierto, pero que tampoco era como para eludir reto: aquí se han tocado cosas notoriamente más difíciles que esta...

Ruso, dices bien.
Hay bases/canciones (quizá la mayoría de ellas) que se solventan improvisando todo el rato con una única escala (mayor o menor naturales, en el primero y sexto grados, respectivamente). Cuando es el caso, yo suelo posicionarme en el centro del mástil, y no me muevo ya de ahí (por pereza natural, básicamente), intentando controlar dónde comienzo y dónde termino mis frases, para que no se desdigan con el acorde que suena en el momento, o bien utilizo tensiones para dar más color a la improvisación. El conocer los modos ayuda a no aburrir a las ovejas, porque ya puedes implementar alguna variación melódica que se cohonesta perfectamente con la armonía y aporta un poco de variedad a la improvisación, y con eso suele bastar para salir del paso (virtuosismo no me han exigido nunca, la verdad...), pero siempre partiendo de que pulsas la notita adecuada, obviamente. Unos cuantos arpegios en los cambios de acorde, un poco de velocidad en el momento adecuado, unos juegos rítmicos con la melodía y unas frases dulzonas que permitan recordar la canción hacen todo el resto. Si se pide más, ya sería otro cheque (como decía La Faraona).
Pero cuando hay que "perseguir acordes", la cosa cambia, y mucho, especialmente cuando esos acordes provienen de "familias armónicas diferentes", porque la formación de melodías se complica enormemente, y ahí ya solo caben dos posibilidades: [1] o sabes lo necesario de teoría/armonía musical y te estudias bien la canción antes de romper a tocar (para esto se ideó el análisis armónico); [2] o tienes un oído como el de Miles Davis y encuentras siempre y casi sobre la marcha las cinco notitas que cohonestan e integran los diversos acordes y navegas entre ellos dando la sensación de que los acordes te siguen a ti, y no a la inversa (lo cual está al alcance de muy pocos, entre los cuales, obviamente, yo no me cuento; tengo buen oído -herencia de mi padre, así que no tiene más mérito- pero no me alcanza a tanto...).
La conclusión es que muchas veces habrá que tomar nota de los acordes para navegar y que no se te vengan encima olas de ocho metros sobre la proa de la canoa...
Dicho esto, "tocar bien" es otra cosa bien diferente... Ejemplito:
https://www.youtube.com/watch?v=d_GSoo5oUC4
Vale, ya me callo...!!!
